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El amanecer

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Matias Zibell | 2007-11-13, 14:29

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Siempre he pensado que si uno presencia un amanecer, ese día le pertenece de alguna manera. Existe más tiempo para entenderlo, para apropiárselo.

Para esto no basta con ser un simple testigo de la salida del Sol. Es necesario hacer un esfuerzo previo, pasar la noche en vela, elegir el sitio adecuado o simplemente decidir que tal madrugada será dedicada a esa tarea. En síntesis, se debe ir en busca de Él, no sólo esperarlo.

Yo nunca había trabajado tanto por un amanecer como este domingo. Después de escalar 2.285 metros en plena obscuridad, con un frío que calaba los huesos y el sueño que hacía estragos, llegué a su encuentro en la cima del Gebel Musa que, por un lado, es una de las atracciones preferidas de los que visitan Egipto, por el otro, es lugar sagrado de las tres religiones monoteístas.

No puedo explicar muy bien los conceptos de "entender el día" o de "poseerlo". Sólo se me ocurren un par de ejemplos que tampoco son demasiado ilustrativos.

(Curiosamente ambos ejemplos hablan de padres y de hijos, pero esto no es intencional, al menos a nivel consciente)

En una de las tiras de Mafalda, el personaje de historieta más famoso de Argentina, Miguelito, uno de los amigos del barrio, le pregunta a la niña que cuestionaba al mundo por qué a él le cuesta tanto comprender a sus padres.

Mafalda le pregunta entonces a Miguelito si cuándo llega tarde al cine logra entender la película que ya está empezada. Ante la respuesta negativa de su amigo, la niña concluye que los hijos no pueden entender a los padres porque cuando nacen, la vida de sus progenitores lleva ya tiempo rodando.

Por más iluso que pueda parecer, desde hace años guardo la esperanza de entender algunas de las cosas que me deparan los días si tengo la voluntad, y hago el esfuerzo, de verlos desde el comienzo. Pero este domingo, o mejor dicho el sábado, lo único que se dejaba ver era la noche, los camellos que nos cruzábamos por el camino y los dos ojos rojos de un zorro escondido debajo de una piedra.

Salimos con Karim, Bernardo, Claudia y Ahmad a las siete de la noche desde el pueblo de Santa Catherina con un plan trazado. En lugar de esperar las primeras horas del domingo y hacer todo el trayecto de una vez, decidimos comenzar la caminata el sábado y dormir algunas horas en un refugio beduino, para enfrentar ya descansados los 750 escalones que llevan a la cima.

Nuestro guía de nombre Gebelí (gebel significa monte, por lo que el nombre del guía significaba "montañés") ignoró durante todo el trayecto nuestras preguntas sobre cuántas horas faltaban para llegar o cuántos kilómetros habíamos recorrido.

Karim, que junto a Ahmad era el único que se podía comunicar con él en árabe, comprendió finalmente que Gebelí no daba importancia a factores como tiempo o distancia, lo único importante para este beduino era la existencia de un punto de partida, uno de llegada y la posibilidad concreta de unir el origen con el destino.

Así caminaba él los días, entre el amanecer y el ocaso, el ocaso y el amanecer, sabiendo exactamente cuándo echarse a andar y cuando era tiempo de descansar las piernas (y acallar nuestras quejas de cuerpos agotados).

El refugio en mitad de la montaña donde pudimos al fin acostarnos -en el piso- y calentarnos -con y frazadas- es difícil de describir. De mañana, ya de regreso, nos parecía extraño haber pasado la noche allí.

Con luz de día parecía mucho más pequeño, sobre todo por el contraste entre la precaria vivienda y el eterno precipicio que se abría a su costado. En descenso, uno podía incluso sufrir la ilusión óptica de que la cabaña estaba suspendida en el aire. Pero de noche era un punto luminoso en la mitad de la nada, una nada negra y empinada.

Con la oscuridad anulando toda posibilidad de perspectiva y la presencia constante del abismo que habíamos bordeado por horas, uno tenía la impresión en esos momentos de reposo de encontrarse en el centro del universo.

Allí Ahmad nos contó que los beduinos de la zona, una vez nómadas y ahora no, viven en su mayoría del turismo, unos como guías, otros como camelleros. Atrás quedaron los tiempos en donde sólo se vivía de cuidar al rebaño. Nuestro compañero de travesía los conoce bien, ya que tiene como misión fotografiar sus rostros y sus cambios, su historia y su suerte.

Para ellos el monte también es un lugar sagrado y su vínculo con todos los pasos que dan en sus laderas los turistas, los peregrinos y los profetas es un secreto que sólo comparten y transmiten en su propio idioma.

Mi otro pensamiento sobre el amanecer, el que nos permite apoderarnos de ese día que nosotros vimos nacer mientras millones dormían, sólo puedo explicarlo a partir de la experiencia de aquellos padres que viven muy de cerca la infancia de sus hijos.

Siempre me pareció absurdo que mi madre me llamara -medio en broma, medio en serio- mi "hijito", aunque yo hubiera dejado atrás la conflictiva pubertad, luciera barba y bigote y la mirara literalmente de arriba a abajo desde mi metro ochenta a su metro sesenta y cuatro.

Pero ahora que cambio pañales y gateo con Joaquín (aunque María hace cinco veces lo que hago yo) entiendo que quién vive ese comienzo y soporta esos primeros llantos tiene derecho en el futuro a llamar a su hijo "hijito", "bebé" o "puchi, michi, cuchi" por más vergüenza e ira que provoque en esos desgraciados que crecen sin nuestro permiso.

Buscando ese derecho de llamar a ese domingo "nuestro domingo" nos despertamos en el refugio a las cuatro de la mañana, juntamos fuerzas para despegamos de las mantas y las frazadas y volvimos a caminar, escalando uno por uno los 750 escalones de piedra que unen un origen con un destino.

Según el Viejo Testamento, el primero es donde el profeta Elías escuchó la voz de Dios, el segundo es donde Moisés (Musa en árabe) recibió los 10 mandamientos.

Claudia y Bernardo subieron al Monte Sinaí como turistas, Ahmad como fotógrafo, Karim y yo como periodistas. Otros a nuestro alrededor rezaron en voz alta y entonaron himnos. La mayoría -sin distinción de religión o de cansancio- tomó fotos, filmó, grabó y registró todo lo que pudo de un evento que sólo dura unos segundos.

Todos, sin excepción, miramos al Sol...

Yo bajé pensando que teníamos derecho a reclamar esa jornada.

Si quieren ver más fotos del Sinaí o de Egipto en general pueden hacerlo en el espacio que hemos abierto con BBC Mundo en Flickr, https://www.flickr.com/photos/nuestro_blogger_bbcmundo/

ComentariosAñada su comentario

  • 1. A las 03:02 PM del 14 Nov 2007, san Escribió:

    ¡Qué hermosas fotografías!
    que lindo es poder observar el comienzo de algo, ahora venía a la oficina pensando en el esfuerzo que conlleva obtener algo, no me refiero a algo como un café con leche, sino a algo realmente importante: un día, un título, una vida feliz, sospiro...

  • 2. A las 06:54 PM del 14 Nov 2007, Odalys Escribió:

    No entendí qué fue más importante, si ver el nuevo sol, el nuevo día, o la imagen romántica que de el "nuevo día" había antes. En todo caso, lírica evocación de gusto latino.

  • 3. A las 06:57 PM del 14 Nov 2007, Alejandro Vakçeen Escribió:

    Matiaz, tenes màs en tu patrimonio, un dìa.

    Alejandro

  • 4. A las 03:43 AM del 16 Nov 2007, Matilde del Carmen Masats Escribió:

    Matias: Gracias por lo que nos envias, fotos bellicimas y ademas tus comentarios riquisimos en contenido. Seguimos tu recorrido y lo hacemos nuestro en cada comentario. Dichoso de vos que podes disfrutar todo lo más cercano a nuestra creación, la naturaleza, las maravillas del mundo y toda su geografia. Esperando la proxima un gran cariño de tu compatriota, besos a Maria y Joaquin. Matilde.

  • 5. A las 04:11 AM del 16 Nov 2007, Mario L.Grigorio F. Escribió:

    Estimado Matias,mi saludo a ti y familia.Te cuento algo de semántica faraonica,

    GEB

    Nombre egipcio: Keb
    Nombre griego: Geb
    Divinidad griega: Cronos
    Representación: Hombre verde u oscuro con corona y ganso en la cabeza.

    Dios de la tierra, como soporte físico del mundo; la tierra recibía el nombre de "Casa de Geb". Representaba el principio de fertilidad y vida. En un principio era tan sólo un dios local, adorado como ave acuática (una oca). Se desconoce su lugar de origen, aunque su sede parece haber sido Heliópolis donde, con su pareja Nut produjo el Gran Huevo del que surgió el dios Sol bajo la forma de un Fénix y de ahí el calificativo de "Gran Cacareador" o "Gran Graznador" (Gengen-ur).Gebel o Kebel,se traduce literalmente " Dios de la tierra",ya que el sufijo El ,de origen semitico.hebreo significa "Dios".Y tu guía lleva su nombre.Curiosa coincidencia,o nó.Linda experiencia.En cuanto a la paternidad,que ya te empieza a preocupar,te dire que es un trabajo honorario que dura toda la vida,y, que al llegar la adolescencia se torna casi insalubre.Pero con los años mejora.Suerte con Hakim y los que vendran despues,si asi lo desean tú y María.Buenas fotos.Saludos Mario

  • 6. A las 05:35 AM del 16 Nov 2007, ARCIBEL Escribió:

    Felicito mucho a la BBC, sus series son grandiosas, ahora etsoy a punto de ver Life on mars.
    Saludos
    https://episodiopiloto.com/2007/11/09/viajando-al-reino-unido/

  • 7. A las 12:59 PM del 17 Nov 2007, tesne Escribió:

    De verdad que valió la pena todo el esfuerzo, pues las fotos quedaron muy buenas.

  • 8. A las 01:46 AM del 19 Nov 2007, Fabiola Escribió:

    Es una historia hermosa, un paisaje único, una descripción emotiva, sobretodo con la alegoría que haces con el crecimiento de los hijos. Un abrazo

  • 9. A las 01:39 PM del 19 Nov 2007, Alex Escribió:

    Matías, creo que eres el blogger más afortunado del mundo, mira que para mucho de nosotros esos paisajes son una ocurrencia de una sola vez en la vida. Ahora que me pones a pensar en el tema, en el edificio donde resido, vivo en el último piso, quizás no sea mala idea levantarme un poco más temprano algún día y subir a la azotea a presenciar un amanecer. No será igual que el tuyo, son algo más grises aquí en New York, pero es todavía un amanecer.

    Te cuidas.

  • 10. A las 05:54 PM del 19 Nov 2007, Dinia Escribió:

    Qué hermoso. Yo siento más bien que estoy más viva cada vez que veo ese tipo de eventos.
    Cuando vimos el eclipse total de Sol en Centroamérica yo apenas tenía 10 años de edad, pero fue maravilloso.

    También cuando veo un amanecer, en cualquier lugar, es mágico. En especial por mi casa, hay montañas y hace mucho frío. Por eso muy pocas veces el Sol aparece con todo su esplendor.

    ¡Felicidades! Espero que sientas en tus venas la maravilla de la vida que tienes por dentro y a tu alrededor.

  • 11. A las 04:06 PM del 20 Nov 2007, Adriana Sanchez Escribió:

    Yo todas las semanas espero impacientemente tu siguiente aventura, pero nunca me imagine lo rico en contenido que sería este ultimo, me hizo reflexionar mucho, e incluso llame a mi mama y hermana para q lo leyeran y asi entendimos porque para mi madre nunca crecemos...y lo mejor aun nunca creceremos! Por otro lado amo los atardeceres, para mi son la recompensa tras un dia cansado y pesado pero me ensñaste la belleza de los amaneceres y es empezar con el mejor de los animos para conseguir la conquista de un nuevo dia, solo quien esta vivo...tiene esa dicha!

  • 12. A las 05:49 PM del 20 Nov 2007, Kty Escribió:

    Solo te puedo decir que subir a esa cima ha sido una de las mejores experiencias de mi vida, subir y sentir las estrellas cada vez mas cerca jamas lo olvidare y jamas olvidare ese amanecer....

  • 13. A las 04:18 AM del 24 Nov 2007, Cromática Escribió:

    Sencillamente me dejaste sin palabras. Comparto contigo ese pensamiento que el que presencia un amanecer es dueño del dia.
    Es en definitiva un momento reflexivo que nos hace ver lo grande y pequeños que somos.

    No solo tus reflexiones del viaje disfrutamos, sino de ese bello amanecer en que nos relatas tus impresiones.

    Saludos Matias!

  • 14. A las 03:44 AM del 29 Nov 2007, ana Escribió:

    Felicitaciones! sos un artista.

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