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Tribulaciones socio-económicas de tomar un taxi

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Matias Zibell | 2007-08-22, 11:56

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En su obra titulada Egipto Moderno, el cónsul británico en este país durante los años 1883 y 1907 escribió: “Sir Alfred Lyall me dijo en cierta ocasión: ‘La exactitud le resulta abominable a la mente oriental’".

Además de citar viejos amigos en su obra, Evelyn Baring, conocido mejor como Lord Cromer, no dudó en recurrir a las comparaciones: “El europeo es un razonador riguroso; sus afirmaciones carecen de ambigüedad” (…) “La mente oriental, por otra parte, como sus calles pintorescas, carece totalmente de simetría”.

Para mí, Baring/Cromer debió haberse inspirado para este pasaje de su obra en los taxis y los mercados antiguos del Cairo. Tal vez descubrió allí, como lo hice yo, que el valor de las cosas en este lugar del mundo no siempre responde a nuestra lógica occidental, lo cual no es tan malo como él lo pinta…

Sepan ustedes que si paran un taxi en El Cairo, el vehículo en cuestión, pintado de negro y blanco y en el 99% de los casos antiguo y chocado, carece en general de taxímetro, reloj, o cualquier otro objeto que mida el costo del viaje. Si lo tiene, lo lleva como reliquia.

El total a pagar se negocia entre el conductor y el pasajero al final de la travesía. A veces ambas partes se quedan contentas, a veces uno sonríe por dentro y el otro maldice y en otras nadie queda satisfecho.

Por supuesto que si usted no habla árabe, hay muchas posibilidades de que termine pagando más que un egipcio, por lo que el conductor sabe que lo que “pierda” con un local, lo puede “recuperar” luego con un extranjero.

También le puede ocurrir como a mí, que he tomado un taxi desde mi casa hasta el centro de la ciudad y luego otro de regreso, costándome la ida cinco libras egipcias y la vuelta diez, tratándose del mismo camino.

Lo más entretenido, si usted no se pone en el rollo de Sir Alfred Lyall y su búsqueda de la exactitud, es discutir el precio final con el conductor. Algunos se ríen de que usted, recién llegado y con esa estampa de turista que lo vende, haya aprendido tan rápido las costumbres locales de negociar.

Otros se ofenden, y allí empieza la mejor parte: se levanta el telón y el chofer despliega una representación dantesca, un intercambio de dimes y diretes, unas caras de “la vida me engaño” que ya querrían tener los malos de las telenovelas latinoamericanas.

Lo triste es que en medio del caos del tráfico cairota, estas “escenitas” no pueden durar mucho –debido al coro de bocinazos e insultos de los otros conductores- y alguien siempre tira la toalla, pero en los mercados existe todo el tiempo del mundo para interpretar a Hamlet.

Desde que llegué a esta ciudad no he pasado por la zona vieja, los 35 grados de calor a la sombra me han tenido en casa y bajo el ventilador, pero cualquiera que haya tratado de comprar un souvenir en un barrio turístico de un país árabe sabe que todo se negocia, y lo más importante, que sin negociación no hay diversión.

Precios que comienzan en cientos de dólares pueden terminar tras 30 minutos de gritos, gestos y lamentos en dos billetes verdes de 20. Hay incluso vendedores que se enojan si uno no discute el primer precio sugerido. Todo puede ocurrir cuando no existe la simetría “cromiana”.

Yo acumulé varias anécdotas en mi anterior viaje al Cairo, pero mi historia preferida en un negocio árabe tuvo lugar en la vieja medina de Fez, en Marruecos. Estaba tratando de comprar una daga curva cuando uno de los vendedores comenzó a “bajarme” el precio. De pronto apareció otro y se negó a vender la daga más barata, con lo cual comenzó una discusión… entre ellos.

Conclusión, a los dos minutos todo era un griterío en el que yo, el comprador, ya no tenía ni voz ni voto. Cuando “su” discusión cesó, mi “representante” me miró con aire de victoria y terminé comprando el objeto curvo más por no defraudarlo a él que por mi propio interés.

Marruecos fue el primer país árabe que pisé en mi vida y gracias a esas vacaciones descubrí que, excepto en alimentos básicos o en las tiendas más formales, en las calles árabes se debe negociar -en especial si uno viene de afuera- y que un exceso de hoy puede ser un ahorro de mañana.

Debo reconocer que tanta discusión puede agotar y hay veces que uno paga más sólo para que el otro pare con el teatro.

Además no se trata en este blog de ser amantes ingenuos de lo exótico, siempre es una ventaja saber cuánto cuesta algo antes de consumirlo o comprobar la evolución en el precio de un viaje a medida que éste se desarrolla.

Pero también es cierto que esta balanza de las cotizaciones, tan juguetona y tan cambiante, tiene su propia lógica, su propia simetría, que ni Lord Cromer ni Sir Lyall pudieron o quisieron entender.

Yo todavía no la comprendo y no sé si llegaré siquiera a descifrar parte de ella antes de dejar Egipto, pero me consuelo pensando que en estas transacciones cotidianas se esconden ciertos antiguos códigos que nacieron con el comercio.

Y esos códigos nos dicen que como todo en la vida, a veces se gana y a veces se pierde, y hay que aprender a aceptar tanto lo uno como lo otro (algo difícil de digerir para los funcionarios colonialistas británicos, tan acostumbrados a celebrar victorias y a no tolerar derrotas).

Creo también que estas prácticas de aquí exponen de forma cotidiana uno de los interrogantes más interesantes de nuestros tiempos: ¿cuál es el valor de las cosas?

Nosotros, clientes y consumidores occidentales, siempre compramos objetos con precios a la vista y creemos por eso que pagamos lo que las cosas valen, el “precio justo”, pero nuestro sistema, por ser más claro, no siempre es más exacto.

O me van a decir que nunca se han indignado por comprar una prenda de vestir a un determinado precio y ver la misma prenda tres días después a la mitad, sólo porque no estaban enterados de que se avecinaba la temporada de ofertas.

¿Cuánto vale en realidad lo que compramos o pagamos día a día? Seguramente ambos mundos comparten la misma incertidumbre, la diferencia es que allá las ofertas me llegaban por época… acá las peleo cada vez que levanto el brazo para detener un taxi.

ComentariosAñada su comentario

  • 1. A las 04:20 PM del 22 Ago 2007, Catherine Márquez Escribió:

    Hola, hola Matías.

    Por primera vez leo tu blog y de verdad me parece muy interesante, sobre todo por las diferencias culturales que hay por estos lados del Atlántico.

    En cuanto a la negociación de precios, me recordó mucho una escena de Life of Brian de Monty Python, en la que queda claro que para salir de compras hay que tomarse su tieemmppooooo. Tal vez, las temporadas de SALE son lo más polite para aquellos a los que nos da pena el regateo de frente, claro está, en los lugares que se puede.

    Acá en Medellín sí que podemos ver las diferencias en precios, y el “valor” de las cosas. Aquí hay muchas marcas de ropa reconocidas que se producen por medio de maquilas, y que luego se llevan a otros países. Por esto hay muchos outlets, en los que se pueden encontrar jeans por US$ 3 o vestidos por US$ 8; cuando en Estados Unidos valen más de US$ 50 ó 100. En cuanto al transporte hasta allí, es residual por unidad... ya se van haciendo una idea de los márgenes de ganancia...

    La cultura es entonces la que nos hace pensar que, sopesando todos los factores (oportunidad, mano de obra, marca), la etiqueta tiene el precio justo, cuando la mayoría de las veces no es así.

    Saludos!

  • 2. A las 07:12 PM del 22 Ago 2007, Dinia Escribió:

    "Precio justo" sólo en sueños.
    En realidad la vida del pequeño consumo depende del regateo, aunque en occidente no lo creamos. Creo que esta práctica acá se da entre los proveedores grandes, no el consumidor final.

    Qué lindo, interactuar más con la gente, esa soltura que a algunas personas nos cuesta tanto, te abrirá muchas puertas, en especial ya estás desarrollando otro tipo de inteligencia.

    Saludos a tu familia!

  • 3. A las 07:48 PM del 22 Ago 2007, Mario L.Grigorio F. Escribió:

    Estimado Matias,te cuento lo que mi abuelo me enseñaba respecto al valor de las cosas....,ya que estás a un paso del desierto.Imaginate perdido en el desde hace días sin agua ni comida,de pronto encuentras frente a tí,un trozo de oro que apenas podrías cargar y a su lado un ánfora con 20 litros de agua....,tú,que elegirías?.El valor de algo es directamente proporcional a la necesidad de su adquisición y eso,justamente es lo que está en la base del regateo.El vendedor trata de determinar tu necesidad o interés y cobrará de acuerdo a eso.No olvides que son maestros,porque tienen miles de años de experiencia en ello y casi siempre logran cobrarte más del valor.Pero te paso un arma secreta...elogia mucho la calidad de lo que quieres y simultaneamente lamentate de de tu insuficiencia económica para adquirir algo tán maravilloso,en muchas ocasiones simplemente te lo regalan como un gesto de grandeza ,pues uno de sus talones de Aquiles es la vanidad.Espero que disfrutes tu estancia en esa tierra maravillosa.A propósito de la visión,se dice que el ojo derecho mira lo material y el izquierdo lo espiritual....Saludos Abu Hakim

  • 4. A las 08:03 PM del 22 Ago 2007, Tania Escribió:

    ¡Es como con los tzotzil en México!

    Tenga usted bonita semana, Abu Hakim.

  • 5. A las 08:11 PM del 22 Ago 2007, Khabiria Escribió:

    Bueno Matías, no hay mayor diferencia con los taxis de Caracas...aquí no hay taxímetros ni autoridad posible que los regule...también tienes que negociar antes de montarte y las tarifas son europeas pese a que nuestra gasolina es más barata que el agua...
    ¿Cómo te sientes en por esas tierras???
    Un abrazo grande
    :)

  • 6. A las 09:27 PM del 22 Ago 2007, Eduardo SALA Escribió:

    Matias
    Me ilustro mucho con tú doméstica de todos los dias,me transporto a esas vivencias que tienen el sabor de lo único - lo NO Globalizado.Es interesante
    Pero tambien, en el terreno de la comparaciones,tanto en mí provincia natal Entre Rios -Arg.- y las historias que he oído en esta zona de la Patagónia, donde actualmente vivo; no puedo dejar de rescatar a:"Nuestro Medio Oriente a caballo de la Inmigración".
    Quien no tiene algo que decir o recordar -en su colectivo imaginario y/o real- del DINERO-LA COMRA Y VENTA -LOS PRECIOS Y OTRAS "YERBAS", de nuestros TURCOS -mal llamados,..ya que eran,Sirios/libaneses,etc,..,marcachifles que hicieron camino en la Argentina;su descendencia Grandes Comerciantes-Gobernadores-Presidente de la Rca-ETC.No es despreciable el andar de nuestros JUDIOS -traían en sus venas, la génesis del COMERCIO,adquirida por asimilación de vecindad de hace -por lo menos- 3.000 años con los MAESTROS de allá: "Los Fenicios".Ellos tambien han dejado su MARCA en estas Tierras.
    O NO !!!,Cuentos de turcos/judios, siempre animan al Buen humor -EJEMPLO LANDRICINA,Etc-.
    Para ser justo, tambien los BRITÁNICOS han marcado nuestra Argentina con distintos matices -discutibles o no-.
    Feliz camino y hasta la Próxima.

  • 7. A las 03:06 AM del 23 Ago 2007, Matilde del Carmen Masats Escribió:

    Matias: Llegastes a poder apreciar el regateo, pero cuando pase un tiempo más, te acostumbraras al modo de vida y nosotros tus lectores disfrutamos tu estadía. Magnifico relato y seguimos paseando con lo Zibell, lindo lo que nos esta pasando, conocer un mundo nuevo, mejor dicho milenario. El papá trabajando y aprovechando todos los minutos para las notas. Un cariño a la familia de tu compatriota Matilde.
    PD:Besos a Hakim.

  • 8. A las 08:07 PM del 24 Ago 2007, mameri Escribió:

    Con tal que no ande uno escaso de monedas, ceder ante el pleito. pero si anda uno con las justas ¿como hacer presupuesto de taxis?...

    aca no tenemos taximetro, y si, al turista le quieren sacar siempre de mas, pero uno que ya sabe la ruta... tanto o te vas y espero otro carro (y como hay tanto taxitas)...

  • 9. A las 03:50 PM del 25 Ago 2007, Cromatica Escribió:

    Mi querido Matias, esa es una pregunta con muchas artimañas, pero desde un punto de vista de mercadotecnia, el valor que pagas no es el del producto en si, sino el beneficio que obtienes de el, o sea la satisfaccion de una necesidad en un determinado momento, he alli la razon por la que entre bocinazos algunos tiran la toalla, y pagas 10 libras en vez de 5 como en el primer viaje. Asi es, todo cuesta dependediendi del grado de necesidad, he aqui donde viene la otra pregunta quien regula este tipo de especulacion, porque de lo contrario es estar como en tierra de Salvese quien pueda!

    ***Y en cuanto a tu pregunta, el clima me da de que hablar, con El me defino climatica y ciclica, a veces parece infelicidad pero mas que todo es una manera de intentar tener mis sentidos en movimiento a la vez que me da de que hablar! Gracias por tu observacion!!!

  • 10. A las 09:46 PM del 27 Ago 2007, Ignacio Perez Escribió:

    Lord Cromer y Sir Lyall se olvidan que la exactitud del álgebra, el concepto de "cero" y los numeros que que usa la matematica "occidental" llegaron a Europa desde el mundo árabe.
    Cuando hablan del caos de las ciudades y la "falta de orden", se olvidan de la perfecta simetria del arte islamico, que por cierto esta basado en estrictas leyes matematicas y geometricas.
    Estimado Al-Zibell, le recomiendo que intente deshacerse de algunos prejuicios y mirar mas alla de lo evidente.

  • 11. A las 09:39 PM del 30 Ago 2007, Leonardo Franceschi Escribió:

    Estando en mi ciudad valencia, venezuela y tan lejos del Cairo, me causa bastante simpatia el hecho de que la situación del taxi se asemeje por estos lados: No hay taxímetros y en efecto bastante regateo. Pero esto siempre recordando hacerlo apenas te montes en el carro, de lo contrario podrias despertar la furia del taxista. Una anecdota de esto sucedio en medio del regateo, bajandome del taxi: el conductor se enfurecio de tal modo que saco un chuzo debajo de su asiento;ante lo cual yo opte entonces por pagar la tarifa que él exiguía. Moraleja: Negociar antes de abordar o portar un chuzo en el bolso jajajaja.
    De ahora en adelante, pongo en practica lo primero siempre ja ja

    Saludos amigo, sigue disfrutando

  • 12. A las 10:13 PM del 31 Ago 2007, Maxim Escribió:

    Hola Matias,

    Casualmente encontre este blog buscando opiniones sobre Marruecos. Acabo de volver de alli... Pensaba que era el unico que no se "quedaba contento" cuando me intentaban vender una cosa que no valia ni 30-40% de precio indicado...
    Veo que hay más gente que no quiere pagar un precio triplicado por un servicio tan basico com puede ser un taxi. Mi experiencia ha ido más alla: tuve que para taxis con policia al lado para que le obligase al conductor poner el taximetro. Pero tambine había casos cuando el policia se reía y se daba la vuelta...
    Me gusta la idea expresada aqui sobre el valor verdadero de la cosas, su precio justo y etc. pero no estoy seguro que estos sistemas de valoracion son iguales para todos: hay varios "niveles" de compradores desde el punto de vista de vendedro. Pondre un ejemplo, por: a un marroqui 1 gramo de plata si compra pocas cosas cuasta unos 25-35 cent.€... a un turista se lo intentan veder por unos 10-12€ el gramo (excusas: "trabajo manual", "autentico bereber", "autentico tuareg" o "no igual, mejor calidad"). Cuando le dices que en España el precio por gramos son unos 10€ y que tu veniste a Marruecos para comprar mucha plata, se rie y dice que no es así y que calidad no es la misma... Ni si te ocurra decir que sabes el precio real - se mosqueará...
    Tambie, seuramente, me falta mucha experiencia en regateo. Asumo que parte de mis fracasos en esa actividad puede ser descontada a "mi cuadrado cerebro europeo" pero muchas veces creo que el vendedor tampoco estaba interesado en este juego: si ha tenido suerte y ha vendido a un poco experimentado turista babuchas por 30€, cuando el precio maximo de estas son 6-8€...

    Eso si: te abre mucho la mente. Creo que es una experiencia inolvidable e incomparable - quiero volver, pero esta vez iré preparado.
    Saludos, amigo, espero visitar tu blog amenudo.

    Maxim T.-Madrid

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