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¡Odio las despedidas!

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Matias Zibell | 2007-08-01, 10:44

Señal de tráfico y cuadro de la National Gallery en una calle de Londres
Sí, lo digo con el mismo énfasis de aquel pitufo gruñón, azulito y mala leche, que odiaba todo lo que lo rodeaba en su aldea de hongos y fresas. Lo grito como quien se agarra un dedo contra la puerta o llega al andén cuando el único tren que lo deja a tiempo en el trabajo ha partido en frente suyo... y encima se larga a llover.

Las odio tanto que he desarrollado un decálogo de fórmulas (que pongo a su disposición de forma gratuita) para que me duela menos el ritual del adiós.

A dos meses de haber llegado a Londres desde Miami, otra vez estoy partiendo -familia a cuestas- a otra ciudad, otro país, otro continente, diciendo "chau", "te llamo cuando llego", "ya nos veremos", "no dejen de escribir" y toda esa parafernalia de frases que a esta altura tienen más de forma que de contenido.

Desde que salí de Argentina siete años atrás, lo único que he hecho es despedirme de gente.

Primero fueron mis padres y mis amigos de siempre, las calles de esa Buenos Aires que tanto conocía y hoy apenas reconozco, los códigos y los lugares comunes que, como su nombre lo indica, provenían de compartir un lugar común.

Aquí en Londres hice nuevos amigos y nuevas calles y nuevos códigos. Descubrí que la amistad en el extranjero es muy diferente a la que uno conoce de pequeño en el barrio, la escuela o el parque donde pateamos la pelota por primera vez.

Con los amigos "londinenses" el pasado estaba en blanco, no se tenían experiencias compartidas, escapadas clandestinas del colegio, confesiones de amores inalcanzables y charlas de café hasta la madrugada.

Pero al mismo tiempo, ellos eran los únicos afectos con los que uno podía contar en esta tierra, por lo que debían ejercer de amigos, hermanos, primos, padres, tíos y abuelos. Una sola persona podía ser, en un momento de melancolía dominguera, una familia entera al momento de poner la oreja.

Y no eran exclusivamente argentinos (no entiendo esa gente que sale de su país para llegar a un nuevo destino a rodearse sólo de gente de su país). Eran chilenos, colombianos, uruguayos, bolivianos, venezolanos, ingleses, españoles, armenios que nos enseñaron -con sus bendiciones y sus maldiciones- que nuestros lugares comunes no eran palabras sagradas escritas sobre piedra.

Lejos de casa entendimos que plantear la vida en términos de "nosotros acá" y "ustedes allá", tan propia de las fronteras que demarcamos en nuestros países, no tenía sentido en esta soledad de las mega-ciudades, donde la mayoría de los que nos rodean son tan errantes como el que viste y calza.

Pero como ya escribió mi colega José Baig, que anda por estos días recorriendo todo el sur de Estados Unidos buscando a aquellos que hablen español, en Londres "siempre hay alguien que se va".

Se van porque estaban de paso y regresan a su lugar, o porque son familiares que vinieron a visitarte por unos días y llegó el momento de irse, o porque se avecina el invierno y a nadie le gusta la oscuridad y el frío.

Y con las partidas uno pierde amigos, que como dijimos son familia, pierde las casas donde ellos vivían que ya eran refugio -coordenadas en el mapa que uno dibuja en cada lugar donde vive- y pierde paulatinamente las ganas de quedarse.

Porque seamos claros, lo importante de una ciudad no son los monumentos ni las galerías ni los museos, sino las personas que conocemos y podemos considerar "nuestra gente". Sin ellos no hay cuadro de Leonardo, estatua de Nelson o sarcófago egipcio que nos mantenga en pie.

Fueron tantas las despidas que si al principio preguntábamos a todo desconocido "¿cuál es tu nombre y de dónde vienes? (what's your name and where are you from?) al final nos atajábamos con un "¿cuál es tu nombre y cuándo te vas?" (what's your name and when are you leaving?). No era cosa de invertir el poco afecto que nos quedaba intacto en amistades de tres días.

Por eso, entre las fiestas de despedida que aumentaban en progresión geométrica, las maletas con rueditas que rodaban más que los autobuses y los "alguna vez nos veremos" que inventábamos en los aeropuertos yo diseñé un decálogo para amortiguar el golpe, pasar el duelo y seguir andando:

1) Siempre, por más improbable o incluso utópico, aún imposible o ficticio, despedirse con un "hasta pronto".

2) Nunca llenar el silencio que sigue al abrazo o al beso del adiós con promesas fáciles como "no te preocupes que cuando llego te escribo", "¡claro que vamos a seguir en contacto!", o la pregunta "¿tenés mi dirección de correo electrónico? ¿no?".

3) Jamás despedirse en un aeropuerto. Las terminales aéreas son un lugar ideal para los reencuentros, pero aterrador para los adioses.

4) Elegir para despedirse lugares públicos (como se eligen en las películas los sitios donde se encuentran los espías o se intercambian portafolios sospechosos). Eso aumenta la impresión de que en cualquier momento, en cualquier esquina, uno se puede volver a cruzar.

5) Si la persona que se queda está realmente afectada por la partida del que se va, despedirse de ella en su casa, para que el dolor la encuentre rodeada de elementos familiares. Dejar a alguien llorando en un aeropuerto es una crueldad innecesaria.

6) No soltar al momento de la partida las palabras que no nos animamos a pronunciar cuando todavía tenía sentido decirlas. Siempre es mejor un silencio consecuente que una palabra a destiempo, inútil como un gol en off side.

7) En casos extremos, pelearse con la persona antes de despedirse de ella suele aportar un alivio pasajero. Ya verán los contendientes como arreglan el desarreglo a la distancia.

8) Suelen darse casos en los que uno se esfuerza por querer lo menos posible a los que se fueron o dejamos atrás, para evitar la tristeza inevitable de extrañarlos. Los resultados de esta práctica han sido diversos y en su gran mayoría adversos.

9) No dejar el alma en cada despedida. Siempre puede ser necesario guardarse un poco de reserva para cuando uno se queda definitivamente solo en el andén o en el vagón.

10) Despedirse lo más rápido posible. Con un fuerte apretón de manos, un abrazo con palmada o un beso efímero de labios. Extender el momento de la despedida es alargar un tiempo juntos que ya se convirtió en mentira.

Entre tantas despedidas londinenses un día me cansé y me fui yo también. Partimos con mi mujer al otro lado del Atlántico pensando que jamás volveríamos y por esos giros que da la vida no sólo regresamos, sino que en lugar de dos volvimos tres.

Acá nos reencontramos con todos aquellos a los que le habíamos dicho "hasta pronto" y en dos meses nos pusimos al día con todas las noticias que no entran en los correos electrónicos. Pero cuando todas las fichas encontraban un sitio y este rompecabezas de afectos extraviados parecía armarse de nuevo, otra vez llaman a embarcar.

Como diría el poeta, "todo pasa y todo queda pero lo nuestro es pasar" y aquí estamos, despidiéndonos por segunda vez en dos años, agradeciendo que no desarmamos todas las valijas (aún con arena de las playas de Miami) y reservando taxis, hoteles y adioses.

El blog sigue, la semana que viene, más al Oriente. Si quieren desear "buen viaje" o agregar fórmulas a nuestro decálogo de despedidas, pueden hacerlo antes del miércoles que viene, cuando desde otra ciudad, otro país y otro continente sigamos con esta costumbre hermosa -y dolorosa- de pasar haciendo caminos.

ComentariosAñada su comentario

  • 1. A las 12:59 PM del 01 Ago 2007, Raúl Bernal Samudio Escribió:

    El dolor de las despedidas son una especie de "rencauche" emocional y desde luego que duelen y mucho. Pero... Es como recordarle al ser humano que está vivo, y lo más importante, que es de carne y hueso. Que es trino( cuerpo,alma,espiritu).
    que jartera llevar una vida sin emociones, fria y todo programado;no el ser humano fue creado para vivir en sociedad y desde luego para sentir la nostalgia de la separación de la gente que ama.

  • 2. A las 02:25 PM del 01 Ago 2007, Arturo Escribió:

    11) No mirar atras. Eso solo hace la despedida mas dificil, innecesariamente eterna. Aunque duela, seguir con la mirada al frente. Ahi esta el futuro, y la vida esperando con mas despedidas de aeropuerto y estacion.


  • 3. A las 02:54 PM del 01 Ago 2007, Ingrid Escribió:

    Yo también consideraba que no me gustaban las despedidas, hasta que un amigo me dijo, es más duro irse sin el adiós de los amigos.

  • 4. A las 05:38 PM del 01 Ago 2007, Eduardo Escribió:

    Tener que irse siempre es algo que afecta mucho, pero también esta esa curiosidad de saber como será el proximo paradero, que sorpresas nos dara o si simplemente nos gustara la comida. Buen viaje, espero conocer otra cuidad desde tu blog.

  • 5. A las 06:29 PM del 01 Ago 2007, Tesne Escribió:

    Por el momento no se me ocurre algo para agregar al decálogo, pero si quería desearte un buen viaje.

  • 6. A las 07:12 PM del 01 Ago 2007, Narciso Escribió:

    no me gustan las despedidas

  • 7. A las 07:17 PM del 01 Ago 2007, Eduardo SALA Escribió:

    MATIAS !!!!!!!!!!!!!!!!
    DESDE AQUI, PATAGÓNIA NORTE,TE DIGO:
    "CHAU HERMANO,HASTA PRONTO,FELIZ VIAJE".

    EDUARDO

  • 8. A las 07:18 PM del 01 Ago 2007, Noemi Escribió:

    Mati, siempre te leo pero esta es la primera vez que me atrevo a escribir,quizas por que esto de aplicar la "estrategia del caracol",andar la vida con casa y familia a cuesta, es lo que nos ha tocado, o hemos elegido junto a mi "complice" los ultimos veinte y pico de anhos que llevamos codo a codo. Y como vos hemos pasado por muuchos adioses, pero tambien hemos tenidos muuchos re-encuentro, y la vida generosa, nos ha regalado un monton de amigos de todas parte. Y es lindo recorrer, conocer y aprender, es enriquecedor..unos de mis tantos y queridos amigos me dijo alguna vez, HAY QUE TRATAR DE ESTAR BIEN DONDE TE TOCA, de eso nomas se trata..
    Desde el otro lado del charco, un gran abrazo de esta amiga Paraguaya!!
    Noe

  • 9. A las 07:27 PM del 01 Ago 2007, Dinia Escribió:

    Matías... ¡no puede ser! ¡Otra vez de viaje! Espero que te vaya muy bien. Imagino que vos más que nosotros sabe lo difícil que es partir, aparte de las despedidas, con las maletas y un hermoso niño en brazos.

    No le puedo agregar más elementos al decálogo. Con esos son suficientes. Me entristecieron un poco porque yo creo que me parezco más a los árboles que a las aves: adoro tener mis pies en un espacio fijo de tierra en lugar de volar.

    Pero las personas queridas son todo lo contrario y conforme pasan los años siento que me voy a quedar sola y todos volarán hacia nuevos rumbos.

    Siempre me prometen que volverán pero es mentira. Ahora gracias a internet por lo menos los tengo una vez al mes en los chat.

  • 10. A las 08:00 PM del 01 Ago 2007, Mario L.Grigorio F. Escribió:

    Estimado Matias,no un consejo,una reflexion;el mundo real es aquel que tienes bajo tus pies,segun la filosofia Zen"Aqui y ahora".Nuestros afectos y afinidades estan en el corazón,y,siempre estamos partiendo,aunque mas no sea de la sala al comedor,como canta nuestra MªElena.Si te permites cerrar los ojos y entrar en tus recuerdos,no hay"Allá o acä""Lejos o cerca" y comprobaras que la presencia física no es imprescindible para estar o sentirse "Junto a....".Suerte en tu nuevo destino.Mario

  • 11. A las 12:06 AM del 02 Ago 2007, bernarda jerves Escribió:

    Matías, no se van a cansar de llegar e irse?; nos pides si queremos añadir puntos a tu decálogo, no sé que vas a sentir con un clásico de mi esposo: "Mejor no te vayas", y lo peor es que te dice esa frase segundos antes de que pases al avión; realmente no hay tiempo de dar respuesta y uno la descifra solamente cuando esta sentado en su asiento numerado haciéndose la tonta pregunta: realmente porqué estoy viajando?, que si no me hubieran despedido con esa frase no me estuviera preguntando tal cosa tan tarde.
    En fin, FELIZ VIAJE, FELIZ ESTADIA, FELIZ TODO, la vida es un viaje y conviene hacerle lo más entretenido, divertido y hermoso que podamos; así tendremos buenos recuerdos y buenas fotografías.

  • 12. A las 12:37 AM del 02 Ago 2007, santiago Escribió:

    Llegará un momento en que te preguntarás: de donde soy, de donde vengo y a donde voy? El devenir depara sorpresas, te pone a prueba hasta donde será tu aguantar. Hechar raíces, formar familia, amar lo propio, el jardin, los vecinos....y volver a partir. No se llega a amar a nada, solo los viajes,(porque hay que amarlos para amortiguar la triste angustia de un adios) los aviones, la nueva casa, los nuevos vecinos?, realmente son vecinos si mañana nos vamos? No se es nadie con los cambios de residencia. Recuerdo, creo a don Corleone, cuando el comunista se va a Roma y Don Corleone le dice: aquí eres tú, en Roma serás un número.( si hay una confusión, ruego disculpar, el almanaque castiga). Matías, se fuerte ante esta adversidad que a la postre serás una enciclopedia que nos ilustrará a quienes no viajamos, o poco lo hacemos. Lo que sí es cierto , es que jamás podrás suplantar tu barrio de niño, tu cole, tus amores de estudiante, tu Buenos Aires querido. Hace 50 años partí, mi mente en un país, mi corazón en otra. Saludos

  • 13. A las 12:39 AM del 02 Ago 2007, Yanett Escribió:

    Hola, te digo que estoy 100%de acuerdo contigo. Pero hay personas a las que les gusta sufrir gratis.

  • 14. A las 01:07 AM del 02 Ago 2007, San Escribió:

    yo he aprendido las formulas de tu decálogo a base de despedidas y aun no me acostumbro a ellas, supongo que poco a poco se va haciendo un 'callo' y vas aprendiendo a manejarlas mejor...

    mi querido matías, ojalá que tengas un buen viaje y un buen destino, muchos besos y mucha suerte para toda tu familia, todo lo mejor, ánimo!

  • 15. A las 01:39 AM del 02 Ago 2007, Prox! Escribió:

    Caray, son necesarias muchas despedidas para darse cuenta que hay que ser un tanto "fríos" y aceptar la realidad. Recientemente me han aplicado algo diferente: Despedirse unos días antes de la partida, con un "día perfecto" y normal. Sin saber que esa será la despedida hasta que esa personita está muy lejos.

    Según yo, es mejor tener un grato recuerdo de un día perfecto, que una despedida llena de lagrimas. Como recordar a nuestros seres queridos en vida y no en un ataúd en la despedida final. Saludos!

  • 16. A las 03:39 AM del 02 Ago 2007, pepe Escribió:

    Saludos desde México. Y sí, despedirse es horrible, es casi como una muerte. Yo también he tenido que cambiar de ciudad, aunque no de país, pero se experimenta esa maldita sensación de abandono y lo que sigue es un duelo. Lo peor, creo, es regresar al punto de partida y ver que el mundo que habíamos creado ahí ha cambiado. Mutó desde que nos fuimos.
    Gracias por los consejos, muy útiles y buenos para llevarlos a cabo. Suerte en la mudanza y sobre todo en la vida nueva, ahora hay que empezar de nuevo muchas cosas.

  • 17. A las 04:55 AM del 02 Ago 2007, Analénica Moreno Escribió:

    Hola me encantó lo que leí por que me sentí identificada y coincido contigo, también odio las despedidas, aunque hasta hace poco no me había dado cuenta de eso.
    Hace unos días tuve que despedirme de Manuel, mi novio que vive en España y esa parte del aeropuerto que mencionas fue la más dura, la más terrible, me fui con el corazón deshecho y Manu se quedó igual, aunque saqué fuerzas de no se donde y no lloré, apenas unas lágrimas en mis ojos mostraban mi tristeza enorme por que sabía que hasta
    dentro de un año Manuel y yo no volveremos a estar juntos.
    Esta es mi primera gran despedida y la más triste.
    Saludos desde Acapulco.
    Lénica

  • 18. A las 06:37 AM del 02 Ago 2007, Tania Escribió:

    Cada despedida es una pequeña tragedia. Y el poema al que haces alusión, uno de mis favoritos.

    Buena suerte, bloguer viajero.

  • 19. A las 01:17 PM del 02 Ago 2007, Andrés Escribió:

    Quiero agregar una fórmula para el decálogo.
    Conviene despedirse 1 o 2 días antes de partir, de esta manera no hacemos cruel ese momento cuando sabemos que vamos a dejar de ver por última vez las personas que de una u otra menera dejaron huella en nuestro pasado

  • 20. A las 05:08 PM del 02 Ago 2007, Manuel F. Rebollo Escribió:

    Hasta cumplir los 25 años me la pasé viajando de aquí para allá, cambiando de ciudad y a veces hasta de país en promedio cada dos años, siempre dejando atrás personas y lugares queridos. En cada nuevo destino el esfuerzo por no echar las raíces muy adentro, pero antes de percibirlo todo esfuerzo por pasar de largo por la experiencia se había demostrado inútil. Cualquiera diría que con tanta experiencia la cosa se hace más fácil, que cada despedida es menos dolorosa que la anterior... no es cierto. Por supuesto, las sugerencias de este artículo suavizan el golpe, pero sería mejor nunca tener que despedirse. Esperemos que un día las tecnologías de comunicación y transporte nos den ese regalo.

  • 21. A las 08:11 PM del 02 Ago 2007, Anonymous Escribió:

    Partir es como empezar de nuevo. Me alegro que tengas la oportunidad de comienzo de una vida nueva. Y como dijo alguien en los comentarios, no mires atrás... Los afectos se llevan en el corazón y la vida se vive aquí y ahora. Lo que nos rodea, puede tener formas distintas, pero seguimos siendo nosotros mismos. En cierta forma te envidio, quisiera dejar Buenos Aires para comenzar de nuevo en otras latitudes; pero, en fin... No te deseo suerte, te deseo que hagas tu vida de la mejor manera posible. Un abrazo de un lector.

  • 22. A las 10:29 PM del 02 Ago 2007, Marcela Escribió:

    Es mucho más facil escribir, el dolor que se siente, porque cuando lo estas sintiendo...por favor , ni un lápiz,teclado, hoja ,podes agarrar.Sabes que? me impactó tu comentario de la despedida en el aeropuerto,la viví a mis seis años,es un dolor que te desgarra la carne, pero pasa... y no se porque , pero el ser humano lame sus propias heridas, esta bueno eso , no?.
    Te deseo lo mejor y más!!! feliz estadia en donde te toque estar.

  • 23. A las 07:52 AM del 03 Ago 2007, P. Victor Ml. Gomez A Escribió:

    Alguien decía: Partir es ser nómada; solamente que el nómada se marcha cuando no hay pasto, cuando el alimento se ha agotado. Por el contrario, el viajero se va cuando el pasto esta crecido, cuando las amistades son más sólidas, y hay que empezar de nuevo…Es historia de vida y solo Dios puede acompañar en el camino.

  • 24. A las 01:39 AM del 04 Ago 2007, Cromatica Escribió:

    Algunos puntos de tu decálogo, los aprendí en tantas despedidas.

    Como vez comparto tu experiencia, y me resulta triste este post, porque ya casi 3 semanas repase el decalogo.

    Que este cambio traiga consigo lo mejor a tu familia y a vos, y pronto estes estableciendote donde te toque, porque al final el poeta tambien lo dijo:

    "Todo pasa y todo queda;
    pero lo nuestro es pasar,
    pasar haciendo caminos,
    caminos sobre la mar"
    (A. Machado)

    Abrazos y mucha suerte!


  • 25. A las 02:54 PM del 04 Ago 2007, Sam Escribió:

    Nostalgia y desazón sentimientos que acompañan cada viajero, pero con el tiempo se convierten en recuerdos de la gente que se deja en el camino.
    Un andariego tiene amigos en cada rincón de este mundo, grato es saber que sentiste tristeza al irte de tu lugar, significa que viviste muy cerca a quienes dejas, ellos se quedan con tu recuerdo y tu te llevas sus risas, sus miradas vidriosas de alegría y los abrazos dados. Saludos desde https://www.4lifecol.com formando una gran comunidad para vivir mejor en este mundo.

  • 26. A las 05:47 AM del 06 Ago 2007, Acuario Escribió:

    Las despedidas siempre son tristes, pero no se quien sufre más, el que se va o el que se queda, si tu te vas encontrarás nuevos lugares, nueva gente, nuevas costumbres, quien se queda vivirá de los recuerdos de cada lugar.

    Bueno, la intención antes de tristezas es desearte lo mejor siempre.

  • 27. A las 10:12 AM del 06 Ago 2007, Guzmán Urrero Escribió:

    Ecelente decálogo.
    Seas o no un nómada, cada día es una pequeña despedida. Quizá por ello toda persona sensible guarda dentro de sí una buena parte de nostalgia. Que viene a ser como poner en la mochila el recuerdo de cuanto uno fue dejando atrás.
    Cuando de verdad importa, es difícil despedirse bien, con las palabras o el gesto adecuados, sabiendo que ese momento pasará a formar parte del recuerdo de nuestros seres queridos.
    En ocasiones, yo he preferido despedirme sin protocolos, como si tan sólo se abriese una pausa. A la espera de regresar, no importa cuándo ni cómo.

  • 28. A las 06:53 PM del 06 Ago 2007, Katia Valencia Escribió:

    Hoy por la mañana mi corazón se encogió de a pocos. Dos de mis mejores amigos se despidieron de mi, pues regresaban a su país.
    Yo creo que el ser humano entiende la idea de despedida y hace lo posible por no entregar mucho, temiendo el dolor que producirá dejar gente que llegaste a amar.Sin embargo, es parte de la vida el conocer gente, dejarlas así como la vida y la muerte.

    Los amigos considero llegan a ser más que simples amigos, son indudablemente una familia y cuando convives de manera rápida y entregada, pasando países juntos, obstáculos juntos y resolver problemas juntos, la familia se hace más unida.

    Y la partida duele aún más.

    No me atreví a ir al aeropuerto, la despedida fue en mi casa justo como decía tu catálogo y que conocí casualmente el día de hoy.

    Pero para terminar puedo decir que las despedidas son y serán dolorosas por más disfraces que le pongamos.

    Pero así afirmamos que los que nos dejan se quedarán en nuestro recuerdo por siempre, junto a la promesa de volverse a ver.

    Gracias Costa Rica.

  • 29. A las 08:03 PM del 06 Ago 2007, Alejandro Vakéen Escribió:

    Matias, de seguro al recibo de esta ya estarás en el nuevo destino, así que bienvenido.

    De formulas para las despedidas, solo cada cual. En lo personal he aprendido varias lecciones respecto a los nuevos destinos y aquellas cosas que quedan en donde se ha vivido.
    Una: la vida sigue para los que quedan, inútil pensar que fidelidad, afinidades ideológicas y confraternidad persistan, el mundo no se detiene en tanto que nosotros estemos ocupados en lo que estemos viviendo.
    La segunda, por la que he pagado altísimas facturas afectivas: si donde voy es transitorio, no hacerme cargo de plantas ni de gatos, no echar raíces.
    La tercera, que ha sido el beneficio para mi vida por la trashumancia vivida: que el invierno no es eterno, en el trópico llamamos invierno a un periodo húmedo, de lluvias, relámpagos, neblina, quizás inundaciones, gripas y tos; por tanto para un hombre tropical descubrir la dimensión real de la palabra invierno, como me ocurrió en el norte de Europa es muy “especial”, al primer período lo acompañan además del helaje innumerables maldiciones, para el segundo invierno ya sabes que nada puedes hacer, pero tienes la seguridad que eso terminara. Por experiencia propia, además de la enseñanza meramente meteorológica, se me convirtió en una enseñanza de vida.

    Finalmente, el tener la maleta liviana es muy importante, así los sacos de la mudanza sean monumentales, como no amar a los amigos?, como no asombrarse por lo que se descubre?, pero eso a la larga es temporal, máxime si teneos en la agenda planes, lugares y gentes por los próximos 40 años. Bueno esto último no le resta emoción, tristezas y llanto a las despedidas, pero si que te ayuda a irte.

    Un abraso.

    p/s viejo y recuerda que lo viven ahora ustedes tres, que envidia!

    A los participantes en el foro, que rico que escriben, gracias por dejarse leer.

  • 30. A las 09:09 PM del 06 Ago 2007, Sonia Escribió:

    Lo lamento mucho; no es fácil vivir con el mundo encima, porque eso es lo que hacemos cada vez que nos vamos: nos llevamos nuestro mundo con nosotros; sin embargo, nunca encaja del todo en el nuevo lugar. Pero ¿qué hacer? Pues nada, seguir haciendo camino....rodando, llegando y despidiéndonos....

    Ojalá que el nuevo país les siente bien a los tres, y que luego del mal sabor de la reciente despedida, puedan empezar a disfrutarlo -hasta que sea hora de echarse el mundo encima otra vez.


    Hasta pronto Matías.

  • 31. A las 09:36 PM del 07 Ago 2007, sara Escribió:

    Matías, que tengan un buen viaje en familia.
    Saludos
    Sara

  • 32. A las 03:23 AM del 08 Ago 2007, Fabiola Escribió:

    Dejo de leer tu blog un par de semanas y me encuentro con una despedida. Muy lindo lo que cuentas de esos amigos de paso y el fuerte nexo que creas con cada uno de ellos, y es que siempre dejas algo de ti por donde vas pasando... Te dejo una estrofa de Cabral, que espero sea tan esperanzadora como tu nuevo destino: "No soy de aquí..., ni soy de allá, no tengo edad, ni porvenir, y ser feliz es mi color de identidad.." Confío es que muchos momentos felices los acompañará a los tres.

  • 33. A las 01:11 AM del 12 Ago 2007, Khabiria Escribió:

    Matías no pensé que el cambio sería tan radical...las despedidas duelen mucho, yo aplico el punto 8 pero francamente nunca me resulta, siempre termino llorando dos horas en el avión, porque por lo general soy yo la que parto...mis mejores deseos para ti!!!
    Marcelo te dejó un abrazo inmenso y yo te mando otro!
    Besos
    Khabi

  • 34. A las 01:00 PM del 23 Oct 2007, ela setti Escribió:

    Como no sentirme reflejada en tus palabras ,que extrana situacion de tan solo despertar en cielos distintos .Dormirse pensando en la imposibilidad de poder crear un pais con todo este transito en que se va dejando atras parte nuestra .Lo que fue y lo que ahora lo es ,como no sentir este sentimiento de ;Un futuro nostalgico y utopico .Para intentar volver siempre .

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