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Primera plana cuando es arresto, nada cuando es liberación

Hernando Álvarez | 2011-06-07, 12:46

Hombre esposado

Mi colega Alberto Najar, del equipo de BBC Mundo en México, me puso a pensar con un correo electrónico que tituló "Duda".

Esto es lo que me escribió:

"Hola Hernando.
Este viernes un tribunal de Colombia liberó a Miguel Ángel Beltrán Villegas, un académico de la UNAM que fue deportado desde México en 2009 acusado de pertenecer a las FARC. Su nombre apareció en la famosa computadora de Raúl Reyes (Portavoz de las FARC abatido por el ejército colombiano en territorio ecuatoriano en marzo de 2008).

Publicamos en 2009 una nota sobre su captura y deportación, con una foto incluida. Ahora está libre, porque no se le probó el delito de terrorismo y porque, además, los tribunales de Colombia invalidaron los archivos de Reyes como prueba en los juicios.

El caso es que está libre, hasta ahora exculpado. Y me pregunto si no sería adecuado publicar una nota de su libertad en la misma forma como hicimos con su deportación y encarcelamiento".

Tiene razón Alberto, el problema es que cuando leí este correo ya la noticia de la liberación de Beltrán Villegas estaba trasnochada y había sido rebotada en varios medios de comunicación.

Sin embargo, eso no justifica nuestro error. Pero quiero ir más allá que reconocer una falla editorial.

Miguel Ángel Beltrán

Miguel Ángel Beltrán.

El hecho es que la gran mayoría de los periodistas resaltamos los arrestos, las acusaciones de las autoridades y después nos olvidamos del tema. Y claro, muchas veces todos esos arrestados son personas que no tienen los medios y quizás ni las ganas de golpear en las salas de redacción para exigir que informen con la misma magnitud el hecho de que la justicia no encontró las pruebas de su supuesto delito o de que fueron absueltos y declarados inocentes.

Por si fuera poco, pese a que como periodista uno se cuide de no culpar a nadie por adelantado, una vez que aparece la foto y la acusación en un medio de comunicación es difícil, por no decir imposible, que la memoria colectiva tenga una apreciación diferente de la persona en cuestión.

Profundizando el tema con Alberto me cuenta que uno de los casos más ilustrativos en México fue el de Laura Zúñiga, quien fuera reina de belleza en Sinaloa y que fue detenida en diciembre de 2008 cuando viajaba con el presunto narcotraficante Ángel Orlando García Urquiza.

Zúñiga fue presentada ante las cámaras, y durante varios días periódicos, televisión, radio e internet publicaron extensas historias acerca de la "miss narco" y su novio.

Zúñiga fue exonerada porque se comprobó que nada tenía que ver con el narcotráfico, pero para ese entonces su carrera como modelo -y parte de su vida- estaba totalmente destruida.

La gran mayoría de los medios nunca ofreció disculpa alguna por sus juicios apresurados y según me cuenta Alberto, la noticia de su liberación ocupó una quinta parte del espacio que se dedicó a su captura.

El tema, sin embargo, no es en blanco y negro porque si bien es cierto que en varias ocasiones no se encontraron pruebas suficientes para condenar a los acusados también es cierto que otras veces las liberaciones se producen gracias a alguna leguleyada de un abogado bien pago o a simple actos de corrupción.

Pero el punto de fondo para quienes trabajamos en los medios es que lo que no se puede olvidar es que nuestro oficio hace y deshace reputaciones. Eso nos obliga a actuar con responsabilidad y sobre todo siempre intentar contar la historia completa. A veces eso significa darle la misma importancia a un arresto que a una liberación.

ComentariosAñada su comentario

  • 1. A las 03:23 PM del 07 Jun 2011, Alejandro Lopera Escribió:

    Usualmente, para el mundo de los periodistas, la libertad no suele ser noticia para nosotros cuando eso no representa que otra persona vaya a juicio, a la cárcel, sea derrocada o muerta. Creo que también es una reflexión válida en cuanto a cómo hacemos seguimiento de las noticias, y de cómo las ponemos en contexto (si es que nos interesa o nos dejan hacerlo). Los comunicadores deberíamos pensar menos en el acontecimiento y más en la larga duración.

  • 2. A las 12:37 AM del 08 Jun 2011, Ramón el hijo del tabaquero Escribió:

    No es precisamente así. Cuando hay posibilidades de rectificar no lo hacen, como es el caso de cuando se manipulan las noticias sobre Cuba. Se sabe que Cuba no gusta a muchos, pero cuando se ha "metido la pata" creo que el mínimo de rigor periodístico exige aclararle a sus lectores que se les dio una información incierta, pero en el caso de Cuba, se deja la nebulosa en el aire, a propósito o no, no lo sé, pero me decanto por lo de a propósito. Hace poco un laureado con premios europeos echó a rodar una falsedad sobre Cuba. Se demostró que era una falsedad y los mismos medios de prensa que se apresuraron a divulgar el "notición" no se encargaron de aclarar de que no se podía dar total credibilidad a lo que motivó sus publicaciones. Eso no es ética. Eso es fraude con todas las de la ley y deseos de mantener enturbiadas las atmósferas que razones más que suficientes hay para descargarlas de sus tensiones. eso es felonía y en parte, cobardía personal. No comparto lo que se expone de que "...El hecho es que la gran mayoría de los periodistas resaltamos los arrestos, las acusaciones de las autoridades y después nos olvidamos del tema..." Perdóname Hernando, pero el tema, "no se olvida". Alguna razón debe haber para que "lo olviden" y esa razón creo que es de fuerza mayor y al periodista le va mucho en juego rectificar. Se lo planteé hace poco a uno de tus colegas en La Habana mediante su blog tras las acusaciones falsas que se le hicieron al Gobierno cubano. A mí algo puede no gustarme, pero la honestidad debe primar sobre el gusto y si hay que llamar a lo balanco blanco y a lo negro negro, así debe ser.

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