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A fondo | Convivir con el SIDA | Un día a la vez
 

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David, Argentina: martes

Martes

 

Hoy, martes, me dediqué primero a ir a buscar mi medicamento. Yo me atiendo en un hospital público, por una decisión mía. Hay días que somos muchos, y a veces está saturado el servicio.

Escuche el diario de David

Hice mi trámite, me encontré con mi médica. Hoy me di cuenta de que la tuteé, no la tuteaba. ¡Le pedí permiso! Cosa de viejos, no soy tan viejo.

Hoy me di cuenta de que hay bastante gente que me conoce. Algunos se asombrarán, ¿no? de que uno prosiga vivo. Y hay otros que te miran como un ejemplo.

Hice mi trámite, me encontré con mi médica. Hoy me di cuenta de que la tuteé, no la tuteaba. ¡Le pedí permiso! Cosa de viejos, no soy tan viejo
David
 
Después regresaba caminando, y otra de las cosas que hice fue sacarle una foto a no sé si es un palo borracho, un pino o qué, y recordar que ahí, con Gabriel, un amigo, en sus momentos malos él elegía estar bajo ese árbol.

También hoy me percaté de que ese árbol creció un montón. Es un pinito, chiquitito, pero creció un montón. Hablábamos, de proyectos, de hacer cosas, hace mucho tiempo. Pero él se rebeló a la medicación, a los tratamientos, y bueno, un día sí, un día no... La verdad que es una pérdida, como tantas otras.

Fui a pagar una cuenta que debía, vine a mi casa a dejar mi dotación de medicamentos y los guardé. Tomo entre 13 y 18 por día. Y ¿en qué fluctúa esto? En que a veces me olvido.

En mi caso, yo que soy hiperquinético, notás que te cansas. Hoy, por eso, no aguanté, estaba escribiendo algunas cosas y no podía teclear. No puedes, se te agarrotan.

(Estoy tratando) de ir haciendo las pequeñas cosas que me gustan y sostener los amigos que tenemos. Los suficientes como para el día de la despedida
David
 
Estoy tratando de acompasar esto. Tratar de ir haciendo las pequeñas cosas que me gustan y sostener los amigos que tenemos. Los suficientes como para el día de la despedida.

Yo siempre les digo: los suficientes como para que digan “no era tan mala persona”, “era buen tipo”.

Y después ya me fui a trabajar, hasta que volví a casa a eso de las cinco. Y ahora, hasta dentro de un rato más, en plena actividad. Es la jornada del día martes.

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