![]() |
|
|
![]() Día 1 Esta mañana me encuentro en la Fundación de Investigación Médica (MRF) para las personas que viven con SIDA. Es nuestra clínica donde he venido a recoger mi medicamento antirretroviral.
Es algo muy importante para mí porque no puedo permitir que pase una sola semana sin recibir la dosis que algo pase y no pueda recogerla. No puedo permitir que eso suceda así que vivo pendiente de eso.
Todas las enfermeras y el personal de la Fundación de Investigación Médica me adoran porque se dan cuenta que soy uno de los clientes que continúa tomando los medicamentos y viéndome tan bien como siempre, viviendo la vida con una gran sonrisa, hablando y bromeando. Yo hago a la gente feliz. También hay muchas personas, nuevos clientes sentados aquí afuera. Esta mañana me encontré con un individuo, uno de mis amigos de mi barrio sentado en una esquina y estaba avergonzado de verme, no quería que yo lo viese. Pero me le acerqué y le dije “Hola, Mitch, ¿como estás?” Al verme sintió esperanza, porque sabía que yo soy una persona que vive con el SIDA y ahora él se encuentra en el mismo dilema. Le di mi apoyo esta mañana. Me senté con él y le hablé con mis medicamentos a la mano y se los mostré. Le expliqué cuanto tiempo llevo tomándolos.
Los medicamentos han cambiado mi vida considerablemente. Hoy día enfrento la vida de una manera muy positiva. Él (el amigo que vio en la clínica) me estuvo contando que se siente muy avergonzado y no quiere que nadie sepa que tiene…, ya saben, y que no debería decirle a nadie que lo había visto ahí. Le dije: “¿por qué?” Y el me contestó que tiene miedo de quedar estigmatizado y de que discriminen contra él. Le contesté que nada de eso cambiaría el hecho que tiene esta cosa. Debe aceptar que la tiene. Le hablé de esta palabra “aceptar”. Se debe aceptar lo que no se puede cambiar. Si hay valor para hacer cambios tiene que ser tomando los medicamentos que nos dan. Mi amigo me miró por un tiempo y empezó a convencerse de que si Keith pudo él también puede. Le di fortaleza y le devolví esa sensación de sentirse humano otra vez y que no se va a morir de esto. Esta tarde me invitaron a un taller sobre gente que vive con SIDA en el lugar del trabajo. Después de hablar con varias personas, escuchar sus opiniones de lo que debe ser alguien con SIDA en el lugar del trabajo, yo tomé la palabra y les di mi opinión. Les dije que yo era una persona que vive con el SIDA, y pronto se dieron cuenta que somos personas comunes y corrientes, como cualquier otra. |
|||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| ^^ Arriba | |||