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A fondo | Convivir con el SIDA | Un día a la vez
 

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Rafaela, Brasil: viernes

Viernes

 

Me levanté, tomé el desayuno, me cepillé los dientes, fui a la sala de estudio para hacer la tarea. Luego me di una ducha y esperé a que la tía terminara de preparar el almuerzo. Comí, me lavé los dientes y tomé la mochila para ir a la escuela.

Escuche el diario de Rafaela

Después de la clase, volví al hogar, me lavé las manos para cenar; luego de comer, miré un poco de televisión y me fui a dormir.

Creo que voy a crecer mucho. Voy a ser alta, voy a trabajar, voy a ganar dinero y vivir en una casa. Voy a vivir sola. No sé si me voy a casar
Rafaela
 
Los niños se levantan a las ocho de la mañana, pero si tienen psicólogo, fonoaudiólogo o dentista, tienen que levantarse más temprano.

Siempre me despierta una tía. De vez en cuando me tiene que llamar dos veces. Y hay días en que se enoja si no me levanto.

Creo que voy a crecer mucho. Voy a ser alta, voy a trabajar, voy a ganar dinero y vivir en una casa. Voy a vivir sola. No sé si me voy a casar.

No me gusta estar enfadada ni pelearme, aunque por lo general no me enojo. No me gusta tener que tomar las medicinas todo el día. Tampoco me gusta que me inyecten. Sólo cuando voy al médico tengo que hacer un examen para ver qué tengo.

Si tuviese neumonía, ellos recomiendan que lo mejor es hacer el tratamiento en casa, pero si no hay mejora, entonces hay que volver al hospital.

Yo soy un poco diferente de los otros niños. Tomo las medicinas, voy al médico. Ellos no van tanto al médico, sólo de vez en cuando. No puedo andar con los pies descalzos. Tampoco puedo hacerme tatuajes ni perforaciones ("piercings") porque pueden traer problemas
Rafaela
 
Yo ya estuve internada una vez. Había una enfermera que tenía preferencia por mí. Ella siempre me daba caramelos, pero no a los otros. Un día, mientras estaba durmiendo, percibí una sensación como si una de mis venas hubiese reventado. Vino la médica para ver qué pasaba.

Hice un escándalo, y me aseguraron las dos piernas, el brazo y la cabeza. Dolió. Si alguien tuene una enfermedad que no trata a tiempo, puede empeorar y hasta morirse.

Yo soy un poco diferente de los otros niños. Tomo las medicinas, voy al médico. Ellos no van tanto al médico, sólo de vez en cuando. No puedo andar con los pies descalzos. Tampoco puedo hacerme tatuajes ni perforaciones ("piercings") porque pueden traer problemas.

Tengo una compañera que quiere ponerme un aro en una ceja, y mi padre y mi madre no quieren porque dicen que puede producir una infección y causarme la muerte.

Algunos amiguitos de la escuela parecen tener un gran rechazo. Pero hay otros que no. Por ejemplo, Vitoria y Mateus, no tienen miedo. Yo no me enojo con la gente, pero su actitud me entristece.

Yo discuto con ellos. Les digo: no importa que la gente tenga el VIH. Lo importante es que la gente tome sus medicinas para curarse.
 
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