La celda 25, de 4 metros cuadrados, ha sido el hogar de Hugo en los últimos cinco meses.
"No puedo comprarla, así que la rento por 80 bolivianos (US$10.00) por mes. Estoy en espera de mi juicio. Podría estar aquí otros tres meses o dos años, nadie sabe. Estoy acusado de tráfico de drogas.
"Tengo esta celda para mí solo, tiene una cocineta y una ventana pequeña para ver el sol, así que supongo que no está tan mal. Es la primera vez que estoy dentro. Lo más dificil es no ver a mi esposa, quien está en otra cárcel", dice.