Dentro de una cárcel boliviana
 
Ganándose la vida
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Ganándose la vida
La prisión se divide en ocho sectores y hay instalaciones desde miserables hasta lujosas. No hay guardias, ni uniformes ni barras de metal en las ventanas de las celdas.

Esta libertad relativa tiene un precio: los reclusos deben pagar por sus celdas, de forma que la mayoría tienen que trabajar dentro de la cárcel, vender comestibles o laborar en los puestos de comida. Otros trabajan como peluqueros, empleados de lavandería, carpinteros, limpiadores de calzado o reparadores de radio y televisión.
 
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