Diario de viaje
Día 2
 
 
Día 2

 

Por la mañana fuimos a la Prefectura del Departamento de La Paz, un edificio aledaño al Palacio Quemado (de gobierno) en la Plaza Murillo. Allí entrevistamos a Roberto Pancorbo, ex líder sindical minero y actual director de Minería del Departamento paceño.
El hotel
Los hoteles de la zona carecen de servicios básicos como agua caliente.

Nos contó, básicamente, que en las últimas décadas la minería boliviana ha dejado de ser mayoritariamente estatal para pasar a ser fundamentalmente cooperativista y que esto significa más autogestión de las comunidades, pero al mismo tiempo menos control. Es decir, más accidentes y contrabando de metales a países vecinos.

Cuando encuentran por ejemplo oro, los cooperativistas lo venden a "rescatadores" (comercializadores) para hacerse de fondos. Cuando no hallan nada, se quedan con las manos vacías. Así de simple y duro.

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Quienes explotan ese valioso metal ganan poco y a veces hasta pierden su vida en el intento, a falta de medidas adecuadas de seguridad industrial.

* * *

Por la tarde partimos hacia la ciudad de Tipuani, situada a unos 300 kilómetros al norte de La Paz y cercana al río del mismo nombre. La llamada "capital del oro" está enclavada en la primera franja del bosque tropical amazónico. Casas precarias, calles de tierra, hoteles decaídos con baños sucios, ducha helada y carencia de toallas y jabón; esto lo sufrió especialmente mi compañera Kate y es muy comprensible.

Llegamos allí (Tipuani) por un camino de ripio angosto, sinuoso y en el que los vehículos "arañan" los precipicios y los accidentes son muy frecuentes. A esta carretera se la conoce como la 'ruta de la muerte'
 
Llegamos allí por un camino de ripio angosto, sinuoso y en el que los vehículos "arañan" los precipicios y los accidentes son muy frecuentes. A esta carretera se la conoce como la "ruta de la muerte". Habíamos alquilado una camioneta conducida por Max, mi tocayo, para atravesarla de forma segura.

Tardamos ocho horas para recorrer los apenas 300 kilómetros de este camino. Pero la vista a través de las ventanillas nos mantuvo distraídos. Vimos cómo el paisaje cambiaba del altiplano a la cordillera al norte de La Paz, y de las montañas al bosque tropical tupido y bien verde. De la sequedad que levantaba polvo y nos impedía respirar a la humedad de la tierra rojiza. Del frío al calor. De casi 4.000 metros a 650 sobre el nivel del mar.

Mientras tanto Max nos "torturaba" con el casete de cumbia que repetía una y otra vez. "Chi-chi-chin, chi-chi-chin"...

Hernán Fernández
Fernández se sorprendió ante la visita de un periodista extranjero.
Tras arribar a Tipuani, bien entrada la noche, fuimos a tocarle la puerta a Hernán Fernández, el líder minero local, quien nos organizó para el día siguiente una visita a varias minas. Mientras caminábamos con él por el centro de la ciudad, los lugareños se detenían a mirarnos y nos saludaban con mucha amabilidad.

Fernández nos dijo que no recordaba la presencia de periodistas extranjeros por allí y se mostró complacido por el hecho de que quisiéramos ver el trabajo de los mineros en el municipio de Tipuani, uno de los principales centros auríferos de Bolivia.

En determinado momento nos saludaron unas mujeres de acento cubano. "Vienen de Cuba, son médicas. Es por la buena relación entre Evo y Fidel", nos explicó nuestro anfitrión.
 
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