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Día 5
La lluvia también es común. Por la mañana nos despertó una copiosa precipitación y no pudimos seguir con nuestras entrevistas hasta que acabó varias horas después. O sea, mucho más tarde. Tengan en cuenta que el desayuno se sirve siempre a las 6:30. ¿Muy temprano, no? Cuando se detuvo la lluvia seguimos sintiendo el típico sonido de la precipitación sobre los árboles y las plantas. Miramos otra vez por la ventana para corroborar si continuaba cayendo agua. Pero nada. Pensamos que estábamos locos, pero no era así. Diego nos aclaró que el agua que queda en la vegetación tarda unas tres horas en escurrirse. Por eso el ruido. A propósito, el ecólogo colombiano nos contó que estaba trabajando en un proyecto interesantísimo. Mediante cámaras digitales distribuidas en la selva, a las que se adosó sensores de calor y movimiento, ha estado fotografiando a miles de animales terrestres en los últimos años. Su trabajo es financiado por Nacional Geographic.
Diego también trabaja con otros investigadores rescatando de las riberas huevos de tortuga, que los indígenas y otros habitantes de la región comen o venden en los mercados. En el último año han devuelto al río Tiputini 1.000 ejemplares. Pero antes a las tortugas se las midió, se les tomó muestras de sangre y tejido, y se las marcó con el fin de hacerles un seguimiento. Por cierto, el negocio de especies es común en la zona. En la Estación nos relataron que una vez se ofreció por E-bay un gran escarabajo por el precio de US$120. También nos contaron que los lugareños suelen pescar con dinamita y veneno para obtener mucha mercadería en poco tiempo y aumentar sus ingresos rápidamente. Les presento a los otros científicos que conocimos hoy: Shawn MacCracken, un estadounidense que estudia anfibios en la cuenca del Amazonas y compara su situación en ambientes más o menos afectados por las actividades humanas, y Andrés Link, un colombiano que analiza el comportamiento de los monos araña. Shawn nos contó que por ejemplo las ranas se ven afectadas por la presencia de las petroleras, fundamentalmente porque la infraestructura desplaza al bosque tropical en el que se desarrollan.
Nos explicó que tanto el surgimiento de los jefes como el respeto que inspiran se deben a una predisposición genética, algo que recuerda al racismo humano o a las dinastías de sangre azul. Las batallas son por el control del territorio. Cuando los simios ven que el otro grupo es reducido, lo atacan sin piedad. Pero cuando se dan cuenta de que les puede hacer frente, no se atreven a lanzar una ofensiva. Díganme si esto no les hace acordar también a la conducta del hombre. Y no hay que retroceder mucho en la historia. |
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