Diario de viaje
Día 3
 
 
Día 3

 

Oleoductos
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Bien temprano por la mañana nos pasó a buscar en su camioneta Robinson. Pasamos por donde estaba Penti, exactamente a la vuelta del hotel, para ir al pueblo indígena de Tigüino, que se encuentra a tres horas de Coca, dentro del Parque Nacional Yasuní. Nos procuramos viandas para el almuerzo, porque regresaríamos a la tarde.

Mientras avanzábamos por la ruta veíamos al costado innumerables oleoductos que pasaban por enfrente de las viviendas. Cada tanto, se podían divisar llamas de las teas en las que se quema el gas que sale de los pozos petroleros junto al crudo y que matan a millones de insectos, tanques u otras instalaciones de compañías que extraen hidrocarburos en Yasuní. Las operaciones no parecían cesar. Eso sí, todo estaba muy vigilado por militares, como si se temiera alguna clase de incidente.

En medio del camino nos bajamos con Kate a observar y filmar unos oleoductos. Toqué uno, su temperatura era alta. Es que el crudo es denso y debe ser calentado para fluir por los tubos.

Viviendas en Tigüino
Los huaorani han dejado las chozas de paja por casas de madera.
En Tigüino, junto al río del mismo nombre, viven 15 familias huaorani en casas de madera elevadas sobre columnas, como cualquiera de las que se ven en la cuenca amazónica. Han dejado atrás el cobijo de las chozas de paja con piso de tierra y sus hamacas para dormir, pero conservan su idioma.

Algunos siguen viviendo de la recolección de frutos, la pesca y la caza, como lo hacían tradicionalmente. Pero muchos matan animales para vender la carne en los mercados, talan árboles para vender madera o trabajan en grandes madereras, o son empleados por compañías petroleras establecidas en la zona como "macheteros" que abren claros en la vegetación.


La mayoría de los huaorani con los que hablamos estaban en contra de las petroleras, afirmando que se habían apropiado de su territorio, que –según ellos- abarca todo el Parque Nacional Yasuní y más allá. Pero eso no es todo: nos dijeron que los derrames eran frecuentes y que no sólo afectaban a los ríos de los que bebían agua, sino que además provocaban enfermedades en la piel.

¿Quiénes son ustedes? ¿Qué hacen aquí? ¿Están con ellos (los huaorani)?
Jefe de seguridad de una planta petrolera en Tigüino
 

Cuando nos acercamos a una planta petrolera en Tigüino, salió a nuestro cruce el jefe de seguridad de esa instalación. "Los vimos en las cámaras. ¿Quiénes son ustedes? ¿Qué hacen aquí? ¿Están con ellos (los huaorani)?". Le dijimos que éramos de la BBC y que sólo queríamos filmar la planta desde lejos. "Está bien", accedió refunfuñando.

Mientras andábamos por el pueblo indígena nos cruzamos con un "jefe guerrero" que portaba una lanza bastante disuasiva. Nos quería cobrar a Kate y a mí un impuesto de US$20 por entrar a su territorio, pero Penti lo convenció de que no era necesario.

Embotellamiento
De regreso a Coca se produjo un accidente en la carretera que dejó un muerto y varios heridos.
Después de almorzar emprendimos nuestro regreso a Coca. En el trayecto nos detuvimos con tiempo en algo que, en el viaje de ida, nos había llamado la atención: un gran derrame de crudo en un río, anunciado por un cartel y cercado con cintas amarillas que decían "peligro".

Peor fue lo que vimos poco después. Se armó un gran embotellamiento en la ruta y nos preguntábamos qué pasaba. Después de media hora un hombre se nos acercó para decirnos que un camión-tanque había chocado contra otro vehículo. No se había producido un incendio, pero una persona murió y cuatro resultaron heridas. "Suele pasar", nos dijo el hombre. Mi colega Kate se quedó espantada.

 
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