Sucedió
en el Siglo XX

5. Aplicaciones cotidianas
Uno
generalmente asocia la energía atómica
con los misiles o enormes plantas industriales, siempre peligrosas.
Pero la tecnología nuclear tiene aplicaciones insospechadas,
de uso diario, que apenas son percibidas, si es que nos damos
cuenta de que existen.
Los temores
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| Los
misiles han opacado otros usos de la tecnología nuclear. |
Según
Tomás Buch, del Instituto de Investigaciones Aplicadas
en el Area Nuclear de Bariloche, Argentina, la energía
atómica nació con un pecado original, su utilización
militar.
Este hecho, de por sí, ha sido suficiente para generar
rechazo y temor.
Con el tiempo, los riesgos de las grandes plantas nucleares, con
accidentes ya conocidos, han hecho que esta fuente de energía
esté en constante cuestionamiento.
Aplicaciones benéficas
Ambos factores, han servido para opacar los beneficios que puede
traer la energía nuclear.
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| La
agricultura se ha beneficiado de la energía nuclear. |
En
efecto, la medicina, la agricultura, la industria, entre otros,
se han beneficiado de la tecnología nuclear.
Disciplinas como la hidrología isotópica, que sirve
para el manejo sostenible de los recursos acuíferos, se
valen de la tecnología nuclear, justamente cuando el agua
se convierte en un bien escaso y cada vez más valioso.
En la agricultura, las técnicas nucleares, señalan
los científicos, ayudan en la lucha contra plagas que afectan
a la producción agrícola y ganadera.
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| La
medicina es una de las beneficiarias de la tecnología
nuclear . |
Las
normas de calidad industriales, como la ISO 9000, están
basadas en las exigencias de seguridad nucleares.
Pero tal vez un campo insospechado de gran beneficio para el ser
humano, es la medicina. La energía nuclear aplicada a esta
ciencia ayuda a la detección de enfermedades y tratamientos
contra males como el cáncer.
El enorme poder destructivo de la energía atómica
ha puesto en riesgo al planeta. Pero su aplicación pacífica
ha dado frutos positivos.
Para muchos, esto demuestra que las tecnologías en sí
no son ni buenas ni malas, todo depende del uso que el ser humano
haga de ellas.