Sucedió
en el Siglo XX

2. La bomba atómica
El
peor de los temores de hizo realidad: los avances en la investigación
de la fusión del átomo fueron aprovechados para
fabricar el artefacto más mortal jamás construido,
capaz de arrasar con la vida de millones de personas.
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Hiroshima
representa el horror de la aplicación bélica
de la energía nuclear.
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La
bomba atómica fue, según una de las tantas interpretaciones,
una acción desesperada para poner fin a la última
etapa de la Segunda Guerra Mundial, con Estados Unidos y Japón
como principales protagonistas.
El 6 de agosto de 1945, el legendario avión Enola Gay dejó
caer la primera bomba atómica sobre la ciudad japonesa
de Hiroshima. 100.000 personas, en su mayoría civiles,
murieron en el acto. Otras 20.000 sufrieron las consecuencias
de la radiactividad, y una cruel agonía hasta su prematura
muerte.
Dos días después, la escena se repetía en
la ciudad portuaria de Nagasaki, también en Japón.
Resultado: 36.000 muertos y más de 40.000 heridos.
Antecedentes
El diseño y construcción de la bomba atómica
comenzó en 1939, a cargo de un equipo integrado en su mayoría
por científicos estadounidenses y británicos.
A partir de 1942, el ejército de Estados Unidos tomó
las riendas del proyecto, y el gobierno del presidente Franklin
Delano Roosevelt aportó cuantiosos fondos.
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Robert
Oppenheimer, líder del equipo científico que
desarrolló la bomba atómica.
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En
1942, se logró la primera reacción en cadena controlada.
Más tarde, y bajo la dirección del científico
alemán --radicado en Los Angeles-- Robert Oppenheimer,
tuvo lugar la primera prueba de la bomba. Era el 16 julio de 1945.
No había tiempo que perder. El destino de los ciudadanos
de Hiroshima y Nagasaki estaba sellado.
El 14 de agosto de 1945, tras las dos explosiones nucleares, el
presidente estadounidense Harry Truman anuncia la rendición
incondicional del Imperio Japonés.
La guerra fría
A pesar de lo complejo de la tecnología para la fabricación
de ojivas nucleares, varias potencias obtuvieron la información
para construir su propio arsenal nuclear.
El mundo ya se dividía entre los países que poseían
o no armas nucleares. Comenzaba una época de una paz templorosa.
Se iniciaba la guerra fría.
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El
hongo atómico: sinónimo de destrucción
y muerte.
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La
posibilidad de una Tercera Guerra Mundial era más que alarmante:
podría llevar a la extinción de la vida en la Tierra.
Y ese temor estuvo a punto de convertirse en tragedia en octubre
de 1962, con la crisis de los misiles de Cuba.
Luego de la asociación del gobierno de Fidel Castro con
la Unión Soviética tras los frustrados intentos
de invasión de Estados Unidos, Moscú dispuso la
instalación de cohetes de medio alcance dotados de cabezas
nucleares, que en cuestión de minutos podrían hacer
impacto en varias ciudades de su principal enemigo.
Tras tensas negociaciones entre el presidente estadounidense John
F. Kennedy y el líder soviético Nikita Kruschev,
y del compromiso de Washington de que no promovería una
invasión a Cuba, el Kremlin decide retirar los misiles.
El mundo pudo respirar un poco más tranquilo.
Entretanto, la tecnología para la fabricación de
armas nucleares continúa perfeccionándose: desde
artefactos más livianos y pequeños, hasta la temida
bomba de neutrones, que puede matar por efecto de la radiación,
sin causar daños materiales.
El equilibrio nuclear
Aparte de Estados Unidos y la desaparecida URSS, las tradicionales
potencias nucleares han sido Gran Bretaña, Francia y China.
Sin embargo, durante la guerra de Kachemira, Pakistán e
India confirmaron que también tienen poder nuclear. Asimismo,
algunos analistas indican que existe una decena de países
que estarían en condiciones de sumarse a la lista, por
ejemplo, Corea del Norte.
Como contrapartida, comenzaron a surgir grupos de presión
en contra de la política de "armarse hasta los dientes",
y que exigían el desarme nuclear bajo la consigna de "amor
y paz".
En 1968 se firma el Tratado de No Proliferación de Armamento
Nuclear. Desde entonces se han registrado avances y retrocesos.
El hito más grande lo constituyeron los acuerdos entre
el líder soviético Mijail Gorbachov y su contraparte
estadounidense Ronald Reagan, que determinaron la desactivación
de gran parte de sus arsenales.
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Habitantes
de Hiroshima, ciudad destruida por la bomba H en agosto de
1945, manifiestan contra la continuación de pruebas
de armas nucleares.
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Ambiciosos
proyectos como "La Guerra de las Galaxias", un escudo
de defensa diseñado por el Pentágono para defender
a Estados Unidos de un eventual ataque nuclear, quedaron en la
nada.
A fines de este siglo XX ya rige un tratado de prohibición
de pruebas nucleares, puesto en práctica luego de los polémicos
ejercicios realizados por Francia en la isla polinésica
de Mururoa.
La tensión nuclear ha disminuido, sí, pero no ha
desaparecido por completo. No parece haber en el mundo un lugar
seguro para escondernos del poder destructivo de las armas atómicas.
La única garantía es evitar cualquier motivo para
su utilización: evitar una guerra. Pero, aún ello
no sería suficiente.
La precaria situación del arsenal nuclear ruso ante la
inestable situación de las ex repúblicas soviéticas,
y hasta un eventual fallo de los sistemas de control de arsenales,
podrían ser los detonadores de una catástrofe. Sólo
bastaría que se active una de las cerca de 33.000 ojivas
nucleares que existen en el mundo.