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"La batalla de Seattle", es como la prensa internacional
denominó a la primera jornada de la tercera reunión
ministerial de la Organización Mundial del Comercio, que
comenzó el martes en esa ciudad estadounidense.
Todo estaba planeado para una jornada inaugural impecable, pero
la realidad fue muy diferente: miles de manifestantes de varios
rincones del mundo llenaron las calles de la ciudad, impidiendo
el paso a los delegados de más de 130 países que asisten
al encuentro.
Mientras los ministros intentaban llegar al centro de convenciones,
la policia anti motines se disputaba calle a calle el control de
la ciudad con los manifestantes, que fueron dispersados a fuerza
de gas lacrimógeno.
El encuentro comenzó con seis horas de retraso, y el protagonista
del día acabó siendo no el director general de la OMC, sino
el alcalde de Seattle, Paul Schell, quien decretó el estado
de emergencia para terminar de sofocar las violentas protestas en
contra de la liberalización de los mercados.
Dentro del centro de convenciones donde se desarrolla la cumbre,
la actividad se desarrolló con relativa normalidad.
Entretanto, este martes el presidente de Estados Unidos, Bill Clinton,
llegó a Seattle para dirigir un discurso ante los delegados a la
cumbre.
Asimismo, se espera que el mandatario se reúna con algunos activistas
que participaron en las protestas contra la OMC, después de mostrarse
solidario con algunas de sus causas.
Publicado:
01/12/1999.
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