|
 |
Viernes,
16.02.2001
El éxodo mexicano

Dos matronas en la calle principal de Granjanal, desolada
de población masculina. |
Informa
el corresponsal de la BBC en América Central, Peter Greste.
El nuevo presidente
de Estados Unidos, George W. Bush realiza su primer viaje oficial fuera
de las fronteras de su país.
El destino es México, donde visita a su homólogo también
llegado recientemente a la presidencia, Vicente Fox, para conversaciones
que -se espera- consolidarán relaciones cada vez más cercanas
entre los que fueran alguna vez vecinos antagónicos.
Al tope de la agenda de ambos mandatarios se encuentra la sensible cuestión
de la migración.
Cada
año, cientos de miles de mexicanos intentan quebrar los sistemas
de seguridad de la frontera estadounidense en búsqueda de trabajo.
Y cada año, decenas de ellos mueren en el intento en las regiones
montañosas y desérticas.
 |
| Los
escasos habitantes de Granjanal: mujeres y niños. |
Pero tan fuerte
es el magnetismo que ejerce el ideal del "sueño americano"
que la migración ha "desmantelado" comunidades enteras
de hasta el 90% de sus hombres en condiciones de trabajar.
Una de
esas comunidades es el pueblo de Granjanal.
Si toda su población estuviera en casa, el número de habitantes
llegaría a 600, pero la falta de trabajos decentes y posiblidades
laborales relativamente mejores en la frontera han barrido con todos, excepto
un puñado de viejos lugareños, mujeres y niños.
Familias desmembradas
María Ramírez es una de las que se quedaron sin su esposo
y el mayor de sus hijos. Debe luchar para mantener a cinco niños.
Ambos
trabajan en campos en California y regresan sólo por un breve período
una vez al año.
"Es muy díficil", dice. "La familia no entiende por
qué el padre está lejos. Y aquí, nadie teme a una mujer.
Es difícil mantener el control porque se respeta más la figura
de un padre".
 |
| María
Ramírez seleccionando ajíes. |
Pero María
también sabe que su familia, inevitablemente terminará desmembrándose.
Sus otros cuatro hijos seguramente seguirán el concurrido paso
sobre la frontera.
Adolescentes como el quinceañero Rafael dicen que no tienen otra
opción más que ir: "¿Qué otra cosa podemos
hacer?" se pregunta.
"Tenemos que ayudar a nuestras familias y construir una vida, y eso
no se puede hacer aquí. No quiero abandonar a nadie pero no logro
nada si me preocupo de eso", agrega.
Impacto social
Silvestre Martínez, un funcionario municipal que combate los
efectos de la migración nos dice: "Tenemos grandes problemas
porque hay muchas comunidades sin población masculina".
 |
| El
tiempo se detiene para los pocos hombres que quedan. |
"Hay
tantas mujeres que deben vivir solas sin la ayuda de sus maridos, que
esto representa un fuerte impacto social. Tenemos familias que se destruyen,
niños fuera de control sin la influencia paterna y mujeres que
sufren de soledad y depresión".
Pero, sorprendentemente, las comunidades no quieren que termine la migración...
al menos en el corto plazo.
Fronteras abiertas
Los habitantes de esos pueblos son los primeros en reconocer que no
podrían sobrevivir sin el dinero que sus familiares les envían
desde Estados Unidos.
Silvestre Martínez explica que preferiría un sistema que
permita a los emigrantes visitar sus familias sin tener que correr el
riesgo que representa la policía fronteriza.
"Apoyo la propuesta del presidente Fox de fronteras abiertas. Deberíamos
intentar temporalmente visas que permita a los trabajadores regresar a
sus hogares cuando quieran", nos dice.
 |
| Granjanal,
desierta de trabajo y dentro de poco, de seres humanos. |
"Sabemos
que nuestros hombres deben irse, pero un sistema así les permitiría
retornar a salvo sin tener que atravesar los riesgos de un cruce ilegal".
Es un tema político cargado de mucha tensión, particularmente
dentro de Estados Unidos donde hay temores de olas de refugiados por razones
económícas.
Pero economistas como Jonathan Heath creen que los presidentes de ambos
países deberían considerar con más detenimiento una
iniciativa como ésta.
Objetivos económicos
"Si logramos sacar el componente político y sólo
vemos el lado económico, entonces evidentemente que todo cobra
sentido".
"Nuestros mercados laborales probablemente se complementarían
recíprocamente mucho mejor de lo que nuestros políticos
piensan", razona Heath.
El objetivo final de lugares como Granjanal es poder desarrollar sus economías
locales a un punto donde la migración ya no sea necesario.
Pero hasta entonces, los lugareños ruegan que los políticos
de uno y otro país, encuentren los medios para abrir las fronteras
y para un movimiento seguro y legal de trabajadores.
|
 |
|