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Viernes,
08.02.2001. "Tirofijo":
el más viejo del mundo

Un personaje de cuentos de amor y de horror.
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En una reciente
pintura de Fernando Botero, el artista más famoso de Colombia, el jefe
de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, "Tirofijo", aparece
rodeado de enormes árboles, en traje y sombrero de faena, botas de caucho
hasta media pierna, empuñando un fusil moderno y con la habitual toalla
en el hombro. Que un retrato del guerrillero más viejo del mundo,
aún alzado en armas, forme parte de la obra de quien sea quizás
el artista que se ha mantenido más al margen de la violenta realidad del
país, parece confirmar lo que ya ha probado la realidad: "Tirofijo"
es una de las figuras más importantes de la historia contemporánea
colombiana. "Tirofijo" es el apodo de Manuel Marulanda Vélez,
que es el alias de Pedro Antonio Marín, un campesino que nació en
Genoveva, Quindío, el 12 de mayo de 1930.
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| Marín/Marulanda/"Tirofijo"
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El apodo se lo ganó porque -según dicen- "donde pone el ojo,
pone la bala". El alias lo adoptó en homenaje a un luchador
comunista que murió en Medellín en 1951. De cómo
llegó a tener el título de máximo dirigente de las Fuerzas
Armadas Revolucionarias de Colombia es más complicado: una historia entretejida
con mitos y leyendas, heroicas y diabólicas, como tiene que ser -cuando
se trata de una figura política y militar. Del campo a la autodefensa
Esa historia, al parecer -porque, naturalmente, mucho es "al parecer"-
empieza poco después del 9 de abril de 1948, cuando quien era un leñador
de filiación liberal, tuvo que hacer por primera vez lo que luego se convertiría
en una constante de su vida: empuñar un arma y huir de la policía.
En esa primera ocasión, el gobierno conservador perseguía
a quienes calificaba de "abrileros" -liberales que se levantaron tras
el asesinato de Gaitán. La violenta lucha entre conservadores
y liberales llevó a quien todavía se llamaba Marín a organizar
grupos de autodefensa. Marín dejó de existir y nació
"Tirofijo" y tanto él como la zona donde vivía, Marquetalia,
tomaron dimensiones de leyenda en la imaginería popular.
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| Las
FARC no se quedan quietas. |
En 1964, cuando el campesino liberal ya se había convertido en comunista
y líder, el gobierno de Guillermo León Valencia lanzó la
Operación Marquetalia -una compleja movilización militar en dos
etapas en la que el Batallón Colombia que arrasó el bastión
revolucionario pero que, irónicamente, le dio la largada a la lucha guerrillera
colombiana actual. De la autodefensa a la lucha armada
Manuel Marulanda Vélez, como ya se llamaba, y sus compañeros, escaparon
con vida. La experiencia puso en evidencia la conveniencia de convertir
las autodefensas campesinas en guerrillas móviles, de manera que los ataques
planeados serían más difíciles para el ejército y
más fáciles para ellas. Así nacieron las Fuerzas
Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), proclamadas en 1966. Marulanda
fue uno de los 350 guerrilleros que asistieron al primer cónclave. Años
después, tras la muerte de Jacobo Arenas, se encuentra al frente de una
de las guerrillas más antiguas del mundo, que hoy en día cuenta,
al parecer, con unos 20.000 miembros. Se cierra el círculo
Las FARC han sido descritas como un mero reducto de delincuentes comunes,
secuestradores, extorsionistas, asaltantes salvajes de pueblos desprotegidos,
narcocultivadores o narcotraficantes. Otros las consideran como los defensores
de los eternos excluidos políticos.
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| Los
fantasmas del pasado. |
Pero pocos niegan que en la actualidad son una pieza clave para la solución
de los tantos problemas del conflictivo país. Ahora Marulanda
se sienta a hablar con el presidente Andrés Pastrana, representante máximo
de ese mismo partido que hace unas cinco décadas envió a las fuerzas
del orden a capturar a la familia Marín por liberales, parte de una de
esas familias conservadoras de ultranza, e hijo de Misael Pastrana, uno de los
presidentes que gobernó con la sombra de "Tirofijo".
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