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La llegada al poder de Laurent Kabila en mayo de 1997 se convirtió en el resurgimiento a la luz pública de un hombre cuya vida resume los últimos 30 años de historia de la República Democrática del Congo, antiguo Zaire. A lo largo de su vida, pero en especial en las últimas tres décadas, Kabila pasó de la oscuridad al protagonismo con sorprendente regularidad. De trabar relación con figuras míticas como el Che Guevara y Patrice Lumumba, Kabila descendió al más completo anonimato, sólo para resurgir de nuevo. Perteneciente a la etnia Luba (sus datos de nacimiento varían entre 1939 y 1941) Laurent Desiré Kabila estudió filosofía política en Francia, donde se convirtió en un marxista entusiasta. A su regreso al entonces Congo Belga, siguió el camino de muchos jóvenes africanos: las luchas independentistas. Kabila se integró a la Asamblea del Norte de Kanga, dirigida por Patrice Lumumba. El 30 de junio de 1960 el Congo logró su independencia de Bélgica, pero la unidad de los rebeldes se disolvió en luchas intestinas. Este conflicto provocó la intervención de la ONU y la destitución de Lumumba, quien fue reemplazado por el entonces coronel Joseph Mobutu. Lumumba fue detenido por las tropas leales a Mobutu y posteriormente asesinado, en circunstancias aún no esclarecidas. El Che entra en escena Desde ese momento, Kabila se declaró en rebeldía contra Mobutu, y en 1964 lideró la revelta de los Simba (león, en suahili), la cual fue suprimida por el ejército. Un año después Joseph Mobutu se tomó el poder de facto. Fue en este período que el Che Guevara sostuvo reuniones con Kabila en Tanzania, con la intención de utilizar el territorio bajo control de los rebeldes para lanzar una revolución continental. Sin embargo, las divisiones internas de las tropas de Kabila, así como su indisciplina y baja moral, hicieron que el Che desechara la idea. Sobre Kabila, Ernesto Guevara escribió en sus diaros "Nada me permite pensar que es el hombre para el momento".
De ahí
en adelante, Kabila continuó con su guerra de guerrillas desde
un reducido territorio del rebautizado Zaire. En 1975 volvió, por
breves momentos, a llamar la atención de Occidente con el secuestro
de tres estudiantes estadounidenses, por los que exigió un rescate
de medio millón de dólares. Los rehenes fueron liberados
luego del pago de una suma que nunca se dio a conocer.
Sin embargo,
la expectativas no fueron llenadas. Kabila declaró ilegales a todos
los partidos políticos (a excepción del suyo), cerró
varios periódicos y nombró a familiares en puestos clave
del ejército y el gobierno. |
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