|
||||||||||||||||||||||
![]() Lourdes Heredia Corresponsal de la BBC en Argentina |
Desde Buenos Aires, escribe Lourdes Heredia, corresponsal de la BBC en Argentina. "Hay indicios graves y concordantes que me permiten aseverar que hubo soborno'', fueron las palabras claras y contundentes del juez laboral federal Carlos Liporaci, que investiga un caso de corrupción en el senado. Así mismo, Liporaci confirmó que pidió el desafuero de ocho senadores -siete justicialistas de la oposición y uno de del partido radical.
Definitivamente,
cuando el río suena es que piedras trae, y estas declaraciones parecen
poner fin a la teoria de que las coimas o sobornos eran tan sólo rumores. La Cámara
de Senadores deberá votar para aceptar o rechazar el desafuero de estos
senadores, pero lo que está claro es que el proceso tan sólo ha comenzado.
Lo cierto es que el cruce de acusaciones ha sido intenso. "Me clavaron un cuchillo en la espalda", dice una senador acusado, mientras que otro dice que a él se lo clavaron en el "corazón". Tampoco han faltado declaraciones de políticos como el ex presidente Carlos Menem, que no perdió la oportunidad para criticar a de la Rúa. Pero quizá lo más importante son las "distintas soluciones" que se han propuesto para terminar con el escándalo. Por ejemplo, el ex gobernador bonaerense Eduardo Duhalde propuso sin más la renuncia masiva de todos los senadores. Esto significaría llamar a elecciones este año y no el próximo como está previsto, y el vicepresidente Carlos "Chacho" Alvarez rechaza esta opción. "Que se vayan los senadores sospechados", dice Álvarez, porqué para él no es lógico que paguen justos por pecadores. Entre tanto cruce de palabras es díficil determinar si alguna vez se sabrá la verdad y hasta se llega a olvidar como nació este escándalo. La punta del ovillo El escándalo estalló tras una nota de prensa publicada en el diario La Nación a fines de junio, que decía que senadores del opositor Partido Justicialista habrían recibido sobornos de dos funcionarios del gobierno para votar a favor de una controvertida reforma laboral.
La controvertida reforma laboral "No hay un manso para acollarar a un arisco", o "que tire la piedra el que esté libre de culpas" son los comentarios que se escuchan en las calles de Buenos Aires, y según las encuestas más del 80 por ciento de los argentinos está convencido que hubo sobornos en el Senado. El problema y la controversia sin embargo, no son sólo las "coimas", sino que se trata precisamente de la reforma laboral. Esta ley, aprobada en mayo, fue uno de los mayores "logros" del gobierno de Fernando de la Rúa y tenía como objetivo abaratar los costos de contratación y despido de trabajadores, a fin de incrementar la creación de empleo. Sin embargo, tal como señala la diputada nacional por la Alianza oficialista, Alicia Castro, esta reforma laboral no ha tenido el efecto deseado y ahora con este escándalo pide a la justicia que se ordene la suspensión de la ley.
"Esta ley tiene todo un proceso irregular, por eso creemos que debe ser no sólo suspendida sino revisada totalmente'', dijo el sindicalista Hugo Moyano de la CGT disidente. La nueva ley aumentó el período de prueba para los nuevos trabajadores, de 30 a 90 días, pasado el cual tendrán derecho a ser indemnizados si son despedidos. Asimismo estableció plazos para la renegociación de los convenios laborales ya vencidos, que antes eran automáticamente prorrogados, entre otras muchas cosas más. Pero Chacho Alvarez, al igual que otros ministros, rechazan la posibilidad de suspender la vigencia de la reforma laboral. "No se puede invalidar leyes por sospechas. Hay que esperar que haya una sentencia firme", dijo Álvarez. Y mientras el escándalo continúa, la preocupación por la falta de trabajo y una reactivación económica –que parece no llegar- sigue inquietando a los argentinos. |
|
||||||||||||||||||||
|
||||||||||||||||||||||