
Gloria
Helena Rey
Corresponsal de la BBC en Colombia |
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Viernes,
25.08.2000.
Entre las balas y la tensa calma del Caguán

Carlos Antonio Lozada, negociador de las FARC en
la mesa de paz con el gobierno colombiano, en conversación
con la BBC.
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Informa Gloria Helena Rey, enviada especial de la BBC a San Vicente
del Caguán, zona desmilitarizada donde se negocia la paz colombiana.
"Ten cuidado, no te arriesgues", es la primera recomendación que
se recibe antes de llegar a este caluroso, pobre y pequeño municipio ganadero,
localizado entre los llanos y las selvas del sur de Colombia, en donde,
desde hace casi dos años, negocian la paz el gobierno del presidente Andrés
Pastrana y la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, FARC.
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| San
Vicente del Caguán: paz temblorosa |
La
advertencia no es exagerada si se tiene en cuenta que en Bogotá, la capital,
se acusa oficialmente a las FARC de gran parte de los cientos de secuestros
que se registran al año en el país.
También se dice que el mayor grupo guerrillero de Colombia "hospeda"
aquí a la mayoría de los secuestrados y presiona, persigue o ejecuta en
esta zona a los que estén en desacuerdo con sus planteamientos.
Las recomendaciones tampoco faltan frente a denuncias permanentes sobre
la supuesta infiltración en esta zona de los escuadrones de la muerte
de derecha, que masacran campesinos, investigadores sociales, periodistas
o políticos por supuestos vínculos con alguna de las guerrillas de izquierda
y por inumerables testimonios sobre la existencia aquí de una dictadura
tipo soviética encabezada por las FARC.
Pero, cuando el avión aterriza en el pequeño aeropuerto de San Vicente
del Caguán no se ven hombres armados ni se escucha ningún himno
revolucionario.
Otro mundo
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| El
comercio, incluso el callejero, se inicia en la madrugada |
Las
canciones de despecho de Vicente Fernandez, José Alfredo Jiménez
y de otros cantantes mexicanos dan la bienvenida entre el calor, la humedad,
los mosquitos, el lento transporte manual de las maletas y un gran cartel
del Movimiento Bolivariano por la Nueva Colombia, brazo politico de las
FARC, que opera en la clandestinidad.
Las
calles de San Vicente del Caguán son polvorientas, algunas sin pavimentar.
Los servicios públicos son precarios, lo mismo que los de salud y educación.
La tasa local de analfabetismo es del 60%, igual a la registrada hace
80 años.
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| Todo
gira en torno a la guerrilla |
A
los dos lados de gran parte de las vías funciona un comercio variado que
va, desde las ventas callejeras de remedios a base de cobras y de otros
animales de monte disecados o de plantas deshidratadas, hasta las tradicionales
tiendas de abarrotes, electrodomésticos, supermercados, carnicerías, droguerías
y de utensilios para el hogar.
En la calle principal, que atraviesa este pueblo como una gran herida,
sobresalen un puñado de bares y discotecas, que funcionan las 24 horas
al día, animados, sobre todo, por rancheras, salsa o vallenatos, que suenan
a un peligroso nivel de decibeles no recomendable para la salud.
Pocas alternativas
La gente en San Vicente del Caguán es reservada y un poco desconfiada.
Además no cuenta con muchas opciones para divertirse. Las familias se
distraen con paseos al campo o, simplemente, viendo televisión en sus
casas.
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Los
jóvenes gastan la mayor parte de su tiempo libre bebiendo
o toreando su suerte en casas poco recomendables

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| Celina
Otálvaro, presidenta del Comité de Paz |
Los
jóvenes hacen poco deporte. "Tienen pocas opciones para divertirse
y gastan la mayor parte de su tiempo libre bebiendo o toreando su suerte
en casas poco recomendables", dice la hermana Celina Otálvaro, presidenta
del Comité local de Paz.
Los muchachos que deciden incorporarse a la guerrilla lo hacen por falta
de opciones que les garanticen el techo, la comida y el vestuario, aunque
el costo sea la vida.
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| "Las
mujeres van a la guerrilla porque les atrae la figura y el carisma
de las guerrilleras" |
Según
la hermana Celina, las mujeres se
sienten atraídas por la vida en la guerrilla porque les atrae la
imagen de la guerrillera bien vestida y que viaja en autos que jamás podrán
comprar.
Pero no todos los jóvenes en San Vicente del Caguán se quieren ir a la
guerrilla.
"No me gusta que me manden y estoy feliz trabajando por mi cuenta", afirma
Misael Sánchez, de 14 años, que se encarga de un negocio familiar y que
asegura no haber sido jamás presionado para irse a la guerrilla.
Esperanza de paz
Aunque
hay temor e incertidumbre entre los habitantes de este municipio, eje
principal de las negociaciones de paz de una zona desmilitarizada del
tamaño de Suiza, tanto las autoridades como los sanvicentunos reconocen
que éste es, tal vez, en la actualidad, el lugar más tranquilo
de Colombia.
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No
hay robos, masacres, ni se teme que se tomen el pueblo

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| Juan
Carlos Miranda, coordinador de la policía cívica |
"Los
índices de criminalidad bajaron notablemente. No hay robos, masacres,
ni se teme que se tomen el pueblo. Las FARC nos colaboran cada vez que
necesitamos personal armado para resolver algun conflicto. Nos entendemos
bien", me dijo Juan Carlos Miranda, coordinador de la policía cívica.
El comercio en San Vicente se reactivó a partir de la iniciación de las
negociaciones de paz . Se abrieron nuevos hoteles, restaurantes, discotecas
y almacenes de abarrotes.
También comienza a reactivarse la ganadería, que se estancó, como
todo lo demás, al principio del proceso con la salida de ganaderos e inversionistas.
Pero, aunque hay tranquilidad y un comienzo de reactivación económica,
se registra cierto temor e incertidumbre entre la población por la numerosa
y abierta presencia de las FARC, sin duda, la principal autoridad de la
región.
Quejas y reclamos
En San Vicente no funcionan los juzgados, la fiscalía, la procuraduría
y otras dependencias judiciales. La aplicación de la justicia se da a
través de una "oficina de quejas y reclamos" que es gerenciada por las
FARC.
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Los
guerrilleros que atienden la oficina de quejas y reclamos no están
capacitados para impartir justicia

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| Alberto
Castelblanco, defensor del pueblo |
Originalmente
esa oficina se creó para solucionar eventuales conflictos entre las FARC
y la sociedad civil, pero terminó ejerciendo funciones de tribunal.
Allí se presentan denuncias sobre pleitos familiares, comerciales o personales,
aunque, muchas veces, se registran grandes injusticias.
"Los guerrilleros que atienden la 'oficina de quejas y reclamos' no están
capacitados para impartir la justicia y lo hacen obedeciendo a sus propias
leyes o impresiones. Eso es un atropello a la justicia y a todos los derechos",
me dijo Alberto Castelblanco, defensor del pueblo interino.
En la cuerda floja
La incertidumbre de las autoridades, como de los habitantes de San Vicente
del Caguán tiene que ver con el futuro del proceso de paz y con la falta
de opciones o de apoyo del gobierno central en caso de que éste
se rompa.
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Los
negociadores del gobierno no se preocupan por lo que sucede aquí
ni por los sanvicentunos

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| Omar
García, alcalde de San Vicente del Caguán |
"No
hay compromiso del gobierno central con los 45.000 habitantes de San Vicente
del Caguán. Los negociadores del gobierno llegan al aeropuerto y de allí
se van en el helicóptero para Los Pozos, donde se está negociando
la paz con las FARC pero no se preocupan por lo que sucede aquí ni por
los sanvicentunos", se quejó el alcalde Omar García.
Sólo hasta el 28 de agosto último y después de casi dos años de negociaciones
con las FARC, el gobierno envió una comisión especial para diseñar proyectos
regionales de desarrollo. No obstante, sólo dentro de algunos meses
se podrá apreciar algún resultado.
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| Las
FARC son criticadas por no beneficiar el desarrollo de la zona desmilitarizada |
Así
las cosas, según
un investigador social vinculado a la iglesia católica, hasta
ahora, la zona de distensión no ha representado nada para la región. "No
la ha beneficiado ni social ni técnicamente. Tampoco ha impulsado proyectos
de desarrollo, ni ha reducido los flagelos que afectan sectores como la
salud y la educación".
Lo
peor de todo es que las tensiones y las divergencias registradas en las
negociaciones entre las FARC y el gobierno podrían fragilizar aún más
el incierto proceso de paz en el momento en que aumente la presencia de
Estados Unidos en el conflicto local, al igual que el inicio de las fumigaciones
de cultivos ilícitos en el departamento del Putumayo, cercano a esta zona
de distensión.
Gran parte de los analistas coinciden en afirmar que eso aumentará la
confrontación armada y el desplazamiento de la población. También,
que podría ser el detonante de una guerra civil generalizada en
este país, que se consideró por décadas como una de las democracias
más antiguas y sólidas del continente americano.
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