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Llegó a Chile y de ahí se trasladó a Argentina, dando inicio a su paseo por los países del Mercado Común del Sur (Mercosur). En su ruta, el presidente electo mexicano, Vicente Fox, ha transmitido el mismo mensaje: México quiere abrirse al resto de Latinoamérica y quiere que la región se abra a él, especialmente el bloque del Cono Sur. La respuesta del Mercosur tampoco se ha hecho esperar. El tercer bloque comercial del mundo está más que interesado en lograr un acercamiento real con la segunda economía latinoamericana.
A ello, el presidente argentino, Fernando de la Rúa, afirmaba que "la posibilidad de extender el acuerdo a México es una realidad concreta". ¿Qué se juega? ¿Por qué este coqueteo mútuo? Pocos dudan de la necesidad mexicana de diversificar su comercio, hoy fuertemente dependiente de Estados Unidos. Ya el gobierno de Zedillo comenzó esta labor al negociar y firmar un acuerdo con la Unión Europea. Ahora bien, Europa es un mercado desarrollado y la competencia siempre es más difícil. Un acercamiento con los vecinos del sur, señalan varios analistas, abre buenas oportunidades a México para diversificar sus exportaciones hacia regiones con las que tiene más similitudes.
Para estos países, ganar el mercado mexicano a sus productos es una gran oportunidad no sólo por tratarse de la segunda economía latinoamerica, sino porque es una ventana hacia los mercados estadounidense y canadiense, dada la pertenencia de México al Tratado de Libre Comercio de Norteamérica (TLC). Poder de negociación Sin embargo, los analistas ven algo más: una verdadera integración de México con sus vecinos del sur, deja a los países latinoamericanos en una importante posición negociadora. Al fin y al cabo, una unión de este tipo incluiría a las principales economías latinoamericanas.
Los problemas No obstante, el camino no es nada fácil. Los expertos coinciden en señalar que las principales economías latinoamericanas tienen todavía mucho que hacer dentro de casa, para lograr una integración armónica. A ello, también se suma superar las desconfianzas y las acciones multilaterales cuando hay problemas. Un ejemplo de ello han sido los recientes problemas del Mercosur y la difícil relación entre Argentina y Brasil, los principales socios. En Brasil, además, no todos miran con mucho ánimo la pertenencia de México al TLC, pese a las ventajas potenciales que ofrece para el resto de Latinoamérica, según los negociadores mexicanos. En todo caso, las economías latinoamericanas tienen muchos problemas que resolver, como la pobreza y la inequidad en la distribución de la riqueza. Sin embargo, muchos consideran que estos son problemas comunes que podrían tener aproximaciones del mismo tipo. Los coqueteos de Vicente Fox por el Cono Sur parecen ir en ese sentido. |
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