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Por 14 votos contra 6, la Corte Suprema de Chile decidió confirmar el desafuero del senador vitalicio y ex gobernante militar Augusto Pinochet. Con el desafuero se da luz verde al posible enjuiciamiento del general en retiro por los crímenes que presuntamente él habría ordenado en el caso conocido como "Caravana de la muerte". La Corte Suprema determinó que existen sospechas fundadas sobre la posible responsabilidad de Pinochet en ese caso. Los veinte magistrados de la Corte estuvieron reunidos desde las 13:15 GMT hasta que finalmente hicieron público su fallo. Ahora el caso pasa a manos del juez Juan Guzmán Tapia, quien antes de decidir sobre un eventual procesamiento de Pinochet debe ordenar la realización de pruebas médicas, como establece el Código de Procedimiento Penal para las personas mayores de 70 años. Una semana de especulaciones Desde primera hora de la mañana, partidarios y detractores de Pinochet, así como numerosos periodistas de medios locales y extranjeros se congregaron frente al Palacio de los Tribunales en espera del fallo. Por su parte, Pinochet, sobre quien pesan 154 querellas criminales por violaciones a los derechos humanos ocurridas durante sus años de gobernante (1973-1990), permaneció en su residencia de Santiago, donde esperó el fallo judicial en compañía de su esposa y de sus hijos.
Manuel Ugarte, general director de Carabineros (la policía militar) advirtió que después de que la Corte Suprema hiciera público su fallo "todo es posible". Sin embargo, en otros sectores de la población -señalan los medios locales- ha primado la apatía. Luego de más de un año de escuchar sobre el caso, existe cierto cansancio en la población, señalan algunos analistas. Las autoridades chilenas señalan en todo caso, que el país va a respetar el fallo con total tranquilidad y normalidad. Preocupación de la derecha
"Se va a producir un desencadenamiento de hechos, circunstancias y climas que se darán dentro de la institucionalidad, pero que serán sin duda muy complicados para el país. Vamos a seguir en la década de los años 70, pegados a lo que pasó 30 años atrás", advirtió el senador Hernán Larraín, de la conservadora Unión Democrática Independiente. Para Pablo Longueira, presidente de ese partido, un fallo adverso para Pinochet podría significar un fuerte retroceso para la paz social y la convivencia en el país. Sin embargo, el ex-candidato presidencial por los partidos de derecha chilenos y aspirante a la Alcaldía de Santiago, Joaquín Lavín, mantuvo una posición más cautelosa, al pedir que se respete el fallo, sea cual sea, y destacar la tranquilidad que se vive en el país. Gobierno pide calma
Ricardo Lagos, el primer presidente de tendencia socialista desde el golpe de Estado que Pinochet hizo a Salvador Allende, ha reiterado en más de una ocasión la necesidad de dejar que la justicia chilena haga su trabajo sin ningún tipo de obstáculos. |
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