|
Por primera vez un ex-gobernante de un país africano es sometido
a juicio en otro país, por acusaciones de crímenes contra la humanidad.
Quienes han presentado los cargos en su contra dicen haberse inspirado
en el "Caso Pinochet". El juicio senegalés podría abrir
las puertas a procesos similares contra otros antiguos jefes de
estado que viven en el exilio o se encuentran en el exterior.
Escribe Mark Doyle, corresponsal de la BBC en África
Occidental.
El acusado: Hissene Habre, ex gobernante de facto de la República
de Chad. Sus acusadores: víctimas de la tortura durante su régimen.
La sede del juicio: la República de Senegal, donde Habre vive en
el exilio desde que fue depuesto hace diez años.
El grupo que ha presentado los cargos en su contra dice haberse
inspirado en el "Caso Pinochet".
El Fiscal General de Senegal hizo historia el jueves por la noche
al pronunciarse a favor de un juicio contra Habre, por cargos presentados
en su contra por las víctimas de su régimen en la década
de los años 80.
Las coincidencias
Las similitudes con el "caso Pinochet" son evidentes:
los cargos contra Hissene Habre están siendo procesados en un tribunal
extranjero.
Al igual que el General Pinochet, Habre ha sido acusado por sus
presuntas víctimas; asimismo, el mandatario contó con firme y abierto
apoyo de los países occidentales durante su régimen, conocido aún
entonces por su crueldad y violación de los derechos humanos.
Según varios analistas, el apoyo de Occidente al régimen
de Chad se debió sobre todo a su posición estratégica
como vecino de Libia. El gobierno de derecha de Habre serviría para
limitar la influencia de Muammar al-Khaddafil en la región.
Organismos de defensa de los derechos humanos acusan al gobierno
de Habre de haber causado la muerte de miles de opositores políticos
y de haber practicado la tortura casi generalizada.
El ex-dirigente de Chad vive en una mansión en la capital
senegalesa de Dakar, residencia que ha sido rodeada por la policía,
quizás para evitar que el antiguo gobernante se dé a la fuga.
|