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Viernes,
24.11.2000.
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Calentamiento
global: ¿quién tiene la culpa?

Las emisiones
de gases contaminantes, que provocan el calentamiento global, causan
estragos en nuestro planeta.
Sólo basta una leve modificación de temperatura para
que se rompa el delicado equilibrio de la naturaleza.
Lluvias torrenciales, inundaciones, vientos huracanados, sequías,
olas de calor, heladas: el cambio climático nos afecta a todos
por igual.
Sin embargo, no todos los países contribuyen con la misma
proporción de contaminación.
En La Haya, delegados de 150 países tratan de ponerse de acuerdo
de una vez por todas sobre cómo frenar el aumento del "efecto
invernadero".
Las soluciones inmediatas conllevan grandes costos y sacrificios,
y para ello hay que identificar a los principales responsables del
problema.
¿Quién tiene la culpa?
Opiniones
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Carece de
sentido culpar a uno sólo. La responsabilidad es compartida y los
países industrializados sin duda encabezan la lista.
Soluciones hay, pero el costo de ellas no quiere ser cubierto por quienes
la generan. Nuestro planeta seguirá en un curso de deterioro hasta
que sea demasiado tarde para volver atrás.
José Manuel, Toronto, Canadá.
Mi país es uno de los muchos países "en desarrollo", de
forma que nada o poco pudo haber contribuido a la situación actual en
el que se encuentra el ecosistema en su conjunto. Son los países
desarrollados los culpables. No es bueno vivir del pasado, ajustando cuentas.
Lo peor es que aún siguen haciéndolo a sabiendas de que
destruyen el ecosistema.
Javier Patty Magne, La Paz, Bolivia.
La culpa es de los países industrializados, en conjunto con los
grandes grupos económicos, cuyo objetivo es el afán desmesurado
de riqueza a toda costa, no importándoles para nada las consecuencias.
En sus cuentas no tienen incluido, no solo el calentamiento global, sino
el sistema ambiental en general. El problema está identificado.
¿Dónde están las medidas, las normas, las restricciones,
los acuerdos, y quién los hace cumplir?
A. Ramírez, Medellín, Colombia.
La degradación de nuestro planeta, no sólo en el clima, sino en
todos los aspectos ambientales, es culpa del afán ciego de la civilización.
No hemos entendido que a diferencia de la naturaleza, no estamos evolucionando,
estamos involucionando, dañando, destruyendo. Hay que tomar acciones desde
la actitud cotidiana de cada uno, y sobre todo, de los dirigentes que
tienen en sus manos la vida del único planeta habitable que conocemos.
Manuel Burgos, Bogotá, Colombia.
Es indudable que el problema está en el excesivo uso y abuso de
combustibles fósiles, unido a una tala indiscrimanada de árboles
que desde principios del siglo XX se efectúa en forma brutal en los países
tercermundistas disminuyendo la superficie de bosques en la tierra en
aproximadamente un 40% en comparación con los bosques existentes a la
colonización del continente.
Por otro lado, el uso de aerosoles y residuos químicos a nivel mundial,
donde han tenido mayor influencia los países "desarrollados", ha
llevado a un calentamiento global y a una disminución de la capa de ozono
a niveles altamente peligrosos en la Antartida y áreas circundantes.
Para poder revertir o disminuir estos efectos es fundamental buscar nuevas
fuentes de energía que sean renovables y no contaminantes tales como la
hidroeléctrica, la eólica, la fuerza del mar, del Sol, buscar
plantas de rápido crecimiento de ciclos anuales, que no impliquen un cambio
en la ecología del área al usarlas.
Vicente Fried, Santiago, Chile.
No cabe duda: la industria que contamina todo el planeta (y más allá aún)
viene de los países dominantes y de sus empresas. Ellos trasladan al resto
del mundo los costos y nos quieren convencer de que ellos hacen todo lo
posible y de que los países dependientes y empobrecidos por ellos son
también culpables.
No es cierto. Lamentablemente todos pagamos las consecuencias del poder
y la gloria de una ínfima minoría de habitantes del globo.
Pancho Bustamante, Cortland, New York, Estados Unidos.
La emisión de gases a la atmósfera de nuestro único hogar depende en exclusiva
del incontrolado manejo de responsabilidades por parte de las naciones
desarrolladas. Los EE.UU., Japón, Gran Bretaña se escudan
en anácronicos leguleyismos para no suscribir los tratados que controlan
las emisiones de gases a la atmósfera. Recordemos la emisión de gas freón:
¿cuánto tiempo tardó en ser reconocido sus efectos
devastadores por parte de la empresa Dupont? ¿Cuánto tardaremos
en comprender que el único lugar hasta ahora conocido en la inmensidad
del océano interestelar debe ser resguardado para las próximas generaciones?
Marielba Barboza, Caracas, Venezuela.
Pues, en parte la culpa es de los países industrializados y por
otra parte de los del tercer mundo, porque en Mexico no se hace nada por
conservar la naturaleza, todo es una contaminación espantosa, y
no la producen los estadounidenses sino los mismos lugareños que hacen
de un bosque un tiradero, y de un río un lecho seco para hechar
basura.
Sergio Canavati, Monterrey, México.
No hay voluntad política para afrontar el problema en su totalidad. Es
una pena, pero se impone una concepción egoísta y totalitaria de la economía
que se expresa sólamente en términos de beneficios y costes. Una equivocación
irremediable y que hipotecará el futuro de la humanidad e incluso pondrá
en grave peligro su existencia.
Juan Pedro, Alicante, España.
La culpa la tienen los países industralizados. Otra de mis acotaciones
es que todo esto empieza a partir de la segunda revolución industrial
(Inglaterra). La culpa lo tienen los grandes países como EE.UU.,
Alemania, Inglaterra, etc.
En mi opinión no podemos hacer nada porque nunca vamos a poder
disminuir estos gases. Un ejemplo muy importante es la Ciudad de México.
¡Nos vamos a incendiar!
Lucas González, Santo Tomé, Santa Fe, Argentina.
Pienso que la responsabilidad es del sistema económico y de los grandes
grupos que toman las decisiones macroeconómicas. El problema radica en
la escala de valores que aplican y cómo ignoran el valor de la salud de
nuestro mundo. Es un viejo problema que parte de la base de creer que
las cosas son eternas y que el mar y la atmósfera son basureros inagotables.
Javier Velasco, Santiago, Chile.
Yo tengo una gran preocupación por la manipulación de acuerdos internacionales
que hacen los países industrializados. Han llegado al extremo de querer
comprar las cuotas de emisión de CO2 a países de mucho menor desarrollo.
Comprenderán que el volumen de emisiones de un país como Guinea no se
puede comparar al de uno como Suiza. Quizás Guinea nunca exceda
su cuota.
Denis Álvarez, La Habana, Cuba.
La culpa de este problema no hay que buscarla en países ni regiones
económicas específicas. La culpa en verdad es de todos por igual ya que
cada uno de nosotros debemos de tomar conciencia del asunto para que nuestro
planeta, que una vez fue hermoso, lo siga siendo para siempre.
Alberto Arencibia, La Habana, Cuba.
La culpa la tienen todos quienes utilizan un coche cuando hay autobús
o tren disponibles para ir al trabajo.
Robert Michaud, Quebec, Canadá.
La culpa la tienen los países industrializados. En primer lugar,
porque nunca les ha interesado los problemas relacionados con el medio
ambiente. En segundo, porque desplazan hacia los países más
pobres toda una gama de tecnologías envejecidas que propician un
deterioro del ambiente. Muy poco se ha hecho de lo plasmado en la agenda
21.
¿Hasta cuándo el planeta tendrá que soportar emisiones
de gases tóxicos y océanos y mares contaminados con desechos
radiactivos? Pienso que es hora de que se tenga en cuenta que el mundo
que cuidemos hoy será la alegría de nuestros hijos mañana.
J. Seoane, La Habana, Cuba.
La culpa es fundamentalmente de los países industrializados, los
cuales se mantienen reticentes a ejercer el control sobre sus emisiones
gaseosas y continúan consumiendo de manera caprichosa enormes cantidades
de recursos energéticos.
Intentan expiar sus culpas mediante el financiamiento de programas de
conservación ambiental en países del tercer mundo, mientras
se hacen la vista gorda ante la contaminación que ellos mismos
producen como consecuencia de sus desmedidos hábitos de consumo.
Giovanni Figueredo, Cambridge, Massachusetts, EE.UU.
La culpa la tienen los grandes grupos económicos.
Leo, Viena, Austria.
Nota:
estos comentarios fueron remitidos por los usuarios de BBC Mundo, y han
sido editados y publicados en orden de llegada. Las opiniones vertidas
no reflejan el punto de vista de la BBC de Londres.
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