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El resultado era previsto: apenas 31.000 votos separan a los dos
principales candidatos a la presidencia de Chile, de acuerdo con
el escrutinio de las elecciones del domingo.
El socialista Ricardo Lagos, de la gobernante Concertación,
superó al derechista Joaquín Lavín, de la Alianza
por Chile, por menos de medio punto porcentual.
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Joaquín
Lavín festeja el resultado de la elección.
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El
desempate será el 16 de enero, y los analistas se muestran
incapaces de aventurar un resultado, dado el estrecho margen entre
los dos candidatos, y la conducta impredecible de los llamados votantes
"no ideológicos".
Durante los próximos 30 días, Lagos y Lavín
deberán afirmar su credibilidad para conquistar a aquellos
quienes votaron por los restantes cuatro candidatos, en particular
el 3,19% de los electores que apoyó a la comunista Gladys
Marín, quien adelantó que no realizará una
alianza política con Lagos.
Según el enviado especial de la BBC a Santiago, Adrián
Fernández, los seguidores de ambos candidatos festejaron
en las calles, y las reacciones no se hicieron esperar.
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Efectivos
policiales y del ejército estuvieron a cargo de la custodia
de los locales de votación. La jornada cívica
transcurrió con total normalidad.
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El
diputado por Las Condes, Carlos Bombal, partidario de Lavín,
entiende que esta votación desborda el esquema político
partidista chileno, ya que, según dijo a la BBC, "la
voluntad de los electores ha ido más allá de los partidos".
Por su parte, el legislador oficialista y presidente del Partido
Por la Democracia, Sergio Vitar, continúa optimista de que
Ricardo Lagos ganará la segunda vuelta.
No tan optimista se mostró Tomás Hirsch, del Partido
Humanista, para quien el resultado de las urnas demuestra "un
crecimiento de la derecha, a la que la Concertación le abrió
el paso al dejar de lado sus principios sociales, lo que es un fracaso
del gobierno", declaró.
Publicado: 13.12.1999
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