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Las patentes: el dilema de los países pobres
En los países desarrollados el uso de una combinación
de drogas permite prolongar la vida a quienes están infectados
con el VIH, transformando una sentencia de muerte en una enfermedad
crónica.
No sucede lo mismo en las naciones en vías de desarrollo,
donde ofrecer estos tratamientos se hace virtualmente imposible.
Los elevados precios fijados por las industrias farmaceúticas
y las leyes de patentes que impiden a los países fabricar
versiones más baratas, alejan la terapia de los enfermos.
En promedio, los países africanos dedican menos de US$
10 por persona en salud. El costo del tratamiento combinado alcanza
los US$ 12.000 anuales por persona.
La gran mayoría de los africanos --como también aquellos
provenientes de otras regiones en desarrollo-- no tienen acceso
a estos medicamentos. Más aún, la mayoría de
estas personas tampoco puede costear drogas menos costosas como
AZT.
Sudáfrica, por ejemplo, aprobó una nueva ley que le
permite al país producir versiones más baratas de
medicamentos patentados, o importarlos a un precio menor del que
las empresas quieren cobrar.
En primera instancia, las compañías farmaceúticas
llevaron el caso ante los tribunales sudafricanos, cuestionando
la constitucionalidad de la ley. Suspendieron la acción para
facilitar las negociaciones.
Según las nuevas reglas de propiedad intelectual de la Organización
Mundial del Comercio (OMC), las naciones más pobres tienen
derecho a producir drogas patentadas en ciertas situaciones especialmente
cuando existe una emergencia nacional.
Varios analistas sostienen que el sector industrial teme que el
caso sudafricano siente precedentes en las reglas del comercio mundial.
De acuerdo a quienes apoyan la medida sudafricana, sin la protección
de las patentes, las drogas podrían producirse en el país
por un costo anual por paciente de US$ 200.
El gobierno sudafricano asegura que está dispuesto a dar
la pelea. Sin embargo, los observadores coinciden en que los deseos
de las compañías farmaceúticas son desde hace
años un factor influyente a la hora de determinar la política
estadounidense sobre materias de medicina en los países pobres.
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