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Para sus críticos es un brazo más del neoliberalismo que está empobreciendo a la humanidad, para sus defensores es un lugar donde se intentan mejorar las cosas. En el lujoso y reservado centro de esquí de Davos, se reúnen cada año unas 2.000 personas para discutir temas e ideas que luego se plasmarán, de alguna manera, en la realidad mundial. Puede que las decisiones sean tomadas normalmente en Washington, París o Londres, pero muchas de las líneas maestras de las mismas nacen en esta pequeña localidad de los Alpes suizos. Mejorar el mundo
Los hechos parecen mostrar esto, al menos en lo referido a la reunión de hombres de negocios, políticos, intelectuales e, incluso, artistas. ¿Fue siempre así? La historia de la denominada cumbre de Davos se inicia en enero de 1971, cuando un profesor de administración de empresas, Karl Schwab, tomó la iniciativa de reunir en un encuentro informal a los líderes ejecutivos europeos. El objetivo: discutir estrategias coherentes para que las empresas europeas afronten los desafíos del mercado internacional. Para ese año, Shwab funda el Foro Gerencial Europeo, una fundación sin fines de lucro, a partir de la cual se organizarán los encuentros anuales de Davos. Integrando campos
Con el tiempo, pasó a convertirse en uno de los centros de referencia mundiales, en la que gobiernos, empresarios e intelectuales de todo el mundo intercambiaban sus ideas. Para 1987, la fundación pasó a llamarse el Foro Económico Mundial, tomando en cuenta su creciente influencia. No sólo eso, el Foro se ha extendido a todas partes del mundo y organiza reuniones similares a la de Davos en México, los países del Mercosur, Asia, el mundo árabe e incluso África. A cada uno de estos encuentros, pero especialmente en el de Davos, llegan los representantes de gobierno e incluso los propios jefes de Estado. El Foro también tiene una serie de publicaciones, entre las más importantes está el Informe de Competitividad Global, que es tomado en cuenta en todas partes del mundo, sobre todo por los gobiernos. ¿Catalizador de ideas?
Sus miembros, sin embargo, afirman que la fundación está abierta a todo tipo de ideas y busca ser inclusiva. Tal vez por ello, tomando en cuenta las fuertes críticas contra la globalización, comenzó a incluir en sus discusiones a representantes de las organizaciones gubernamentales y a debatir los problemas que está trayendo este fenómeno económico, además de sus ventajas. Aunque, eso sí, dejan claro que no dialogarán "con los violentos", refiriéndose a los manifestantes que aparecen en cuanta reunión o conferencia internacional haya sobre temas de globalización o relacionados con la economía mundial. Los expertos afirman que no se puede negar que las reuniones de Davos han sido un catalizador de ideas, como lo señalan precisamente las discusiones sobre la globalización que se han llevado con más fuerza durante la década de los 90. Aunque también advierten que al Foro también le falta algo de previsión ante ciertas crisis, como la asiática. Pero además de ideas, el Foro ha sido visto como un lugar perfecto para reuniones informales que han servido de preludio a iniciativas de paz. Tal es el caso de las reuniones de Yasser Arafat con el ex-primer ministro israelí, Shimon Peres o las de los líderes de la península coreana. Más allá de las críticas o alabanzas, una realidad es clara: en la pequeña localidad suiza de Davos, la crema y nata del mundo se sienta a discutir, a analizar y muchas veces a establecer las líneas maestras que rigen y afectan al mundo. |
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