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Viernes,
23.06.2000.
El
debate de la legalización

¿Farmacias que venden éxtasis? En el
futuro podrían ser una realidad |
Corre el
año 2015. Eres un joven en busca de diversión un viernes
en la noche.
Te
sientes con ganas de bailar y piensas que podrías sentirte mejor
si te "ayudas" con algo. Decides pasar por la farmacia.
De
la sección de medicamentos escoges algunas cajas y miras las etiquetas.
Hay una lista de ingredientes: MDMA, MDEA, MDA, MEA, MBDB y PMA. Todo
está indicado en porcentajes y niveles de pureza.
Sin embargo lo que verdaderamente te atrae es la foto de un grupo de cuerpos
bronceados y saludables que bailan en el reverso del producto "Extasis
Canada Duck".
"Ritmo ilimitado, sin dolor de cabeza", dice el eslogan en la
tapa.
Compras dos, uno para esta noche y el otro para mañana. La cajera
ni siquiera se fija en ti cuando le das el dinero. Está más
interesada en un tipo sospechoso que anda por la sección de instrumentos
quirúrgicos.
El juicio moral
Si la gente que aboga por la legalización de las drogas consiguiera
su objetivo, el escenario descrito sería un realidad. Primero en
Europa y luego en Estados Unidos, cuando los gobiernos se vieran obligados
a admitar lo que algunos ya sospechan: que la guerra contra las drogas
ha fracasado.
Sin embargo, para muchas otras personas, permitir el consumo de drogas
sería la última señal de que finalmente la sociedad
habría perdido toda capacidad de juicio moral.
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Hay
cuatro formas de distribuir drogas y la mayoría de los países
escoge la peor: dejar que lo hagan los delincuentes

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| Danny
Kuslick de la organización Transform |
Piénselo
con cuidado. Puede que algun día tenga que votar sobre este tema.
Danny Kushlick, director del grupo Transform, con sede en la ciudad inglesa
de Bristol, señala que hay cuatro formas de distribuir las drogas
y que la mayoría de los países escogen la peor: dejar que
lo hagan los delincuentes.
Los otros posibles métodos dependen del tipo de droga. Por ejemplo,
las llamadas drogas duras, substancias adictivas como la heroína,
la cocaína y el crack, deberían ser disponibles sólo
por medio de recetas médicas porque así los niveles de adicción
podrían ser monitoreados y se podría ofrecer ayuda a los
adictos.
Guerra química
Según Kushlick, las drogas más suaves como la marihuana
deberían ser vendidas en cafés con licencia o en bares,
como ocurre con el alcohol.
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| Los
cafetines holandeses que venden marihuana sin que la policía
intervenga |
Y los "químicos
recreacionales" que atraen a la gente joven, incluyendo el éxtasis
y las anfetaminas, deberían ser distribuidos en farmacias bajo
la supervisión de gente especializada en el tema, un poco como
sucede actualmente en algunos países con los remedios contra el
resfriado.
La lógica detrás de esto, según Kushlick, es que
los niveles de pureza de la droga estarían garantizados porque
serían las compañias farmaceúticas quienes tendrían
a su cargo la producción y no los delincuentes que trabajan en
laboratorios improvisados, utilizando limpiadores de cañerías
para adulterar el producto y aumentar sus ganancias.
"Bajo el sistema de prohibición, la gente joven queda en una
posición sumamente vulnerable, un mercado de drogas poderosas sin
control alguno, sin regulación ni licencias", dice Kushlick.
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Esta
gente está hablando de suministrar veneno

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| Grainne
Kenny, Europa Contra las Drogas |
Pero
Grainne Kenny, presidente de la organización Europa Contra las
Drogas (EURAD), no está de acuerdo. Advierte que la propuesta de
Kuslick equivale a declarar una guerra química contra los jóvenes.
"Esta
gente habla de suministrar veneno. La legalización significaría
una falta de control en la distribución, la promoción y
la exportación de substancias estupefacientes. Las familias se
quedarían solas, intentando controlar a adictos cada vez más
violentos y desconectados de la realidad."
Reducción de los efectos dañinos
Para los partidarios de la legalización, los
cafés de Holanda, donde se compra y se consume marihuana, y los
puestos de intercambio de jeringas en Suiza son ejemplos de lo que llaman
"reducción de los efectos dañinos".
Así, el consumo de cannabis ha estado bajando progresivamente en
Holanda y las estadísticas indican que es más bajo per capita
que en el Reino Unido, donde oficialmente la posesión de la droga
sigue siendo ilegal.
Y en Suiza la propagación de virus como el VIH y la Hepatitis "C",
como consecuencia de compartir jeringas, se reduce al ofrecer agujas gratis.
Ethan Nadelman del Centro de Políticas de Drogas Lindemith de Nueva
York culpa al gobierno de Estados Unidos de permitir que 200.000 estadounidenses
hayan sido infectados con Sida al forzarlos a esconder su adicción
y a compartir sus jeringas.
"Al final, el tema de fondo no son las drogas y su abuso. El tema
de fondo es la reducción de las muertes, de las enfermedades y
de los delitos asociados con nuestras políticas prohibicionistas",
apunta.
Experimentos
Pero Nadelman admite que todo tambien depende de la vision que se
tenga de la naturaleza humana. ¿Cree usted que en una sociedad
que permita el uso de drogas la gente tomará la decisión
racional de oponerse a ser víctimas o se dejarían caer en
la dependencia?
A corto plazo, el más probable resultado de este debate es que
los países que no han comenzado a discutir seriamente la legalización,
incluyendo el Reino Unido, sigan de cerca lo que ha pasado en países
que han aceptado esta alternativa.
En este sentido, el experimento más reciente se lleva a cabo en
algunas zonas de Alemania, donde los adictos registrados pueden recibir
heroina en centros especiales, sin que tengan que comprometerse a dejar
el vicio.
Si eso realmente baja el nivel de robos callejeros, disminuye la propagación
de enfremedades y reduce los costos policiales, se convertirá en
una medida que difícilmente otros gobiernos podrán ignorar.
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