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La pendiente
Argentina estaba entre los diez países más ricos del mundo a principios
del siglo XX, pero en 1998 ya había pasado a ocupar la posición 36.
En la década de 1980 declaró una moratoria sobre su deuda externa
y se emitieron nuevos bonos. A comienzos de los 90, la deuda se aproximaba
a US$25.000 millones, pero se incrementó en el transcurso de la década.
De 1991 a 1995 eso no era un problema: la economía crecía con rapidez,
tras el plan de convertibilidad de Cavallo, y había atracción de capitales
y confianza en el país.
En la segunda mitad de los 90, el gobierno siguió tomando dinero prestado
y gastando más de lo que percibía. Había déficit fiscal, financiado
por la deuda. Las provincias también gastaban mucho dinero financiado
por la deuda.
En 1998 la economía comenzó otra vez a tener problemas, sobre todo
por la situación internacional. Cuando el dólar estadounidense se
revalorizó, muchas economías devaluaron sus monedas, pero el peso
argentino ganó valor por estar atado al dólar. Como consecuencia,
Argentina perdió competitividad en los mercados internacionales y
disminuyó la entrada de capitales.
A esto se sumó la devaluación de la moneda brasileña, el real, tras
la crisis asiática; la baja en los precios de materias primas y la
inseguridad de los inversionistas respecto a los mercados emergentes.
Todos estos factores contribuyeron a que Argentina entrara en recesión
en 1999. |
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