ESPAÑA: Javier es cocinero de oficio y el primer platillo en que pensó cuando le pregunté fueron las albóndigas. Lleva 6 de sus 40 años viviendo como "seropositivo".
Hoy se dedica al trabajo social y entre otros asesora a VIH positivos en el grupo de apoyo NEXUS del Colectivo de lesbianas y gays de Madrid.
"El tema de mi enfermedad lo tengo prácticamente olvidado", dice a pesar de que el ritmo de su día esté marcado por la toma de 15 pastillas en tres etapas.
Funciona "normalmente", pero admite sentirse más débil y demora hasta una semana en recuperarse si se permite salir una noche de "marcha" por Madrid.
"No hay mal que por bien no venga" dice hoy, lejos de cuando lo diagnosticaron positivo. Solo y sin familia, sentía que se le venía el mundo encima.
Ahora le gustaría hacer algo en el turismo rural y quiere reformar una casa que heredó.
"Incluso hasta los días de depresión sigues adelante y haces planes, ganas de vivir siempre tienes que tener."
Javier no ignora su condición que en general solo se tilda de sentencia de muerte. Lucha y logra mantener los rasgos de una vida normal, con amores y desamores y planes de futuro.
Aunque su realidad la marque el ser VIH positivo, ya no lo percibe como un "castigo".
"Aunque parezca que en este tema todo está dicho, sigue haciendo falta que se informe mas y mejor sobre el SIDA".
