MÉXICO: Luz Inés es mexicana, tiene 34 años de edad y es representante de GAPES, grupo de apoyo de personas enlazadas contra el SIDA.
"Para mí todo empezó cuando mi esposo comenzó a tener síntomas de la enfermedad. Yo era ama de casa y me enfermó mi esposo. Al principio nunca creímos que él estuviera enfermo, no pensamos que tuviera SIDA.
"Fuimos a ver a varios médicos y cada uno le daba medicinas para cosas distintas pero los síntomas seguían hasta que se fue desgastando y un médico nos recomendó hacer el examen de ELISA (para detectar el SIDA).
"Fuimos, se lo hizo y el medico nos explicó que era el SIDA y ahí comentó que tenia que revisarme y que era posible que estuviera infectada. Me mandaron a hacer exámenes y salí negativa. Salí positiva un año después de que él muriera.
"Tengo ya 7 años con el virus pero estoy bien. Nunca he recaído. Teníamos cuatro años de habernos casado cuando él comenzó a estar enfermo. El doctor nos recomendó que no tuviéramos relaciones.
"Cuando te enteras, te da miedo porque no sabes en realidad lo que es la enfermedad. Pensé que nos íbamos a morir al otro día.
"Nunca piensas que te vaya a dar eso, pues eres ama de casa y sólo tienes relaciones con tu esposo, nunca crees que te vaya a pasar a ti.
"Mi familia supo enseguida y cada vez que me iba a hacer los exámenes ellos iban conmigo.
"¿Qué si tenía coraje contra él? Si, yo tenía mucho coraje porque cuando se divorció de su primer matrimonio anduvo en bares y cantinas y ahí fue donde se infectó.
"La verdad me dio mucho coraje que él hubiera tenido una vida así y no me hubiera dicho nada. Nunca pensé que nosotros estuviéramos infectados.
"La vida ahora es diferente, todo es diferente porque está uno enfermo, porque no sabes si mañana te agarra una enfermedad, te llevan al hospital y de ahí ya no sales.
"Trato de llevar una vida normal, tengo mucho trabajo y eso me ayuda. Cuando no tengo trabajo me deprimo, pienso que me voy a morir y me pregunto si va a ser una muerte tranquila. Mi trabajo me ayuda.
"Aquí no sabe nadie más que mi familia, ni mis hijos saben que estoy enferma. Sólo ven que estoy tomando medicamentos.
"Mis hijos, uno tiene 10 y el otro 15 años no saben y no pienso decirles, ¿para qué? Es mejor así.
"Aquí donde vivo no creo conveniente que sepan que estoy enferma porque hay mucha ignorancia, muchos creen que porque te hablen o te saluden ya se van a infectar.
"En el hospital hay solamente dos médicos que nos atienden, los demás no quieren atendernos porque hay algunos que nos tienen fobia.
"¿Que si tengo sueños o ilusiones? En realidad como ya estoy consciente de lo que tengo, sé que no me voy a aliviar. Trato de vivir la vida pero no tengo sueños porque sé que no los voy a lograr".
