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Un
viaje al corazón olímpico

La
sede de la delegación cubana, en la villa olímpica. |
Escribe
Luis Fernando Restrepo,
enviado especial de la BBC a Sydney.
"¡Espectacular!". Así me describió la Villa
Olímpica un miembro de una delegación latinoamericana cuando
lo llamé por teléfono para que me sirviera de contacto para
poder ingresar a uno de los sitios mas protegidos en todas las olimpiadas.
Y no es para menos pues ya han ocurrido sangrientos episodios como los
del 5 de septiembre de 1972 cuando 11 deportistas israelíes fueron
asesinados al interior de la villa por presuntos extremistas palestinos.
Seguridad rigurosa
Para ser honestos, mi visita al corazón del alojamiento de los
deportistas se me estaba convirtiendo en toda una aventura, no sólo
por lo difícil que se ha vuelto utilizar el servicio público
ofrecido por la organización para el desplazamiento de los periodistas,
sino por los innumerables requisistos que hay que cumplir, como llenar
formularios y pedir pases especiales para así poder estar en zonas
restringidas.
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Nuestro intrépido reportero en un momento de descanso. |
El autobus
se detuvo en el primer retén. Adelante de él se encontraban
varias personas a quienes se les había ordenado bajarse de los
vehículos particulares ya que no se les permite llegar hasta la
pequeña colina donde se encuentra ubicada la villa.
Luego de una señal, el autobús continuó su camino
para montar la cuesta hasta el primer aparcamiento.
Nos hicieron bajar para luego pasar a la ventanilla oficial y recibir
nuestras órdenes de entrada. Pasé por la barrera de seguridad
con el típico detector de metales que siempre pita aunque no se
lleve nada, luego requisa a los bolsos y, finalmente, se nos permitió
regresar al interior.
Una ciudad
Y fue allí cuando me di cuenta de la inmensidad del sitio que estaba
visitando... Era realmente imponente. Ante mí estaba una esplanada
denominada la zona internacional, donde se encuentra el área de
protocolo, la zona de almacenes y, además, un gran hall
de entretenimiento para los deportistas, con un cibercafé, 8 mesas
de billar y un salón repleto de juegos electrónicos al mejor
estilo de los que hay en las grandes capitales del mundo.
Faltaba sólo cruzar otra barrera para ingresar a una verdadera
ciudad: 513 casas, 355 apartamentos que se entrelazaban como un panal,
teatros, gimnasios, banco, floristeria y hasta un salón de baile.
Según las estadísticas oficiales, en la actualidad en ese
sitio se hospedan 10.700 deportistas y 5.100 oficiales. Además,
9.000 voluntarios se desplazan diariamente al lugar para ayudar a los
huéspedes.
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El equipo finlandés fue el primero en instalarse en a la villa
olímpica. |
La ciudadela
es de tal tamaño que los organizadores de los juegos han tenido
que diseñar rutas de autobuses al interior de la villa para poder
movilizar a los deportistas de los 200 países que están
allí alojados.
Ricos y pobres
Sin embargo y como en la mayoria de las ciudades del mundo, el poder adquisitivo
de las delegaciones va marcando diferencias.
Luego de doblar algunas esquinas y desplazarse por las avenidas principales,
el paisaje urbano comienza a cambiar.
De las lujosas casas que ya han sido vendidas en cerca de US$300.000 para
ser ocupadas después de los juegos, se llega a lo que los organizadores
han denominado "casas modulares" que, según muchos, no
pasan de ser un contenedor metálico, adaptado para la ocasión.
"Es la opción más barata para algunos países',
me dijo el oficial que me acompañaba en el tour.
Definitivamente esta Villa Olímpica pasará a la historia
no sólo por su gran infraestructura sinó por el ejemplo
de que pobres y ricos, negros, blancos y amarillos, pueden compartir el
mismo espacio y la misma ilusión...una medalla de oro.
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