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Un
chicano típico
Antonio González es historiador, presidente del Southwest Voter
Registration Education Project y presidente del Instituto William
C. Velásquez.
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 | Soy
un chicano típico. Vengo de una familia de herencia mexicana
que ya cuenta con más de seis generaciones en los Estados Unidos. |
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"Soy
un chicano típico. Vengo de una familia de herencia mexicana
que ya cuenta con más de seis generaciones en los Estados Unidos.
Incluso tenemos descubiertos ya elementos de nuestra familia
que vivieron en el territorio de los EEUU en 1782. Una parte
lejana de nuestra familia integraba la comunidad mexicana que
fue conquistada cuando EEUU tomó control del suroeste del territorio.
Mi gente era del sur de Texas, y del sur de Arizona. Campesinos
de Texas y mineros de Arizona que hace dos generaciones se instalaron
en California, en los grandes barrios como Boil Heights que
antes era un barrio judío. Mi madre recuerda de niña haber jugado
con niños judíos.
Conciencia política
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| Más
de 20 millones de latinos en EE.UU. son de origen mexicano. |
Mis
padres eran obreros: mi padre era teamster, camionero,
y mi madre trabajaba en una fábrica de vidrio haciendo botellas…
Yo pertenezco a la generación de Vietnam. Era de los mocosos
de la era de Vietnam, aunque no tenía edad de estar en el ejército.
Mi hermano sí.
Tengo la conciencia política que corresponde a los grandes movimientos
populares y sociales de los Estados Unidos de los años 60 y
70. Mis padres eran sindicalistas muy politizados. Participaron
en los comités del Partido Demócrata pro Kennedy.. Yo estaba
en los grupos de estudiantes anti-Vietnam. Había también todo
un movimiento para organizar a los campesinos… Mi carrera ha
seguido en esa línea desde entonces. Soy historiador.
Bilingüe, bicultural, binacional
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Como Chicano, yo tengo raíces
en este país y tengo lazos con México. Por eso hablo inglés
y hablo español. Me gustan los tacos, burritos y demás
platos de la cocina mexicana, pero también me gustan los
dodger-dogs. |
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Yo
conservo el lenguaje, el español, porque la cultura es fuerte.
La cultura mexicana ha sobrevivido miles de años. Ha sobrevivido
a conquistas, represiones y migraciones y sigue existiendo.
Estamos muy orgullosos de nuestra cultura y la vamos a conservar
y la vamos a defender.
Por
otra parte, vivimos en una sociedad que rechaza, a través del
racismo personal y del racismo institucional, a la gente de
origen del Tercer Mundo. Es un hecho que lamento, pero que existe
en Estados Unidos.
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| Rock
mexicano y "spanglish" en las calles de Nueva
York. |
Como
Chicano, yo tengo raíces en este país y tengo lazos con México.
Por eso hablo inglés y hablo español. Me gustan los tacos, burritos
y demás platos de la cocina mexicana, pero también me gustan
los dodger-dogs.
Somos biculturales, somos binacionales, somos biligües. Y tengo
bastante orgullo de esto, porque creo que abre un sendero muy
importante para el futuro, no solamente de este país, sino del
mundo. Hay cada vez más comunidades que pueden funcionar bien
como comunidades bilingües, binacionales y biculturales.
No le voy a mentir: por una parte hemos conservado bastante
los valores de nuestra cultura mexicana. Pero vivimos en los
Estados Unidos. También hemos asimilado lo bueno del país.
Por otra parte han influido también en nosotros elementos negativos,
por ejemplo, el individualismo… No lo puedo negar.
Conversaciones que no se dan
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 | Hay formas de discriminación bastante
más sutiles, como el acceso que se te niega, o las conversaciones
que no se dan. |
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La
discriminación es una cosa cotidiana. Durante mi niñez fui insultado
diariamente en el colegio porque yo soy moreno, y me decían nombres
feos por el color de mi piel o por la comida que comía. Pero esas
cosas son comunes, y son por la ignoracia del grupo étnico dominante.
Ahora, tú sabes, yo llevo corbata y llevo traje, y nadie me va a decir
nada porque llevo el uniforme del profesional de Estados Unidos. Sin
embargo, hay formas de discriminación bastante más sutiles, como el
acceso que se te niega, o las conversaciones que no se dan.
Es muy interesante. Cuando estoy con corbata y camino en un barrio
anglosajón no pasa nada. Pero cuando me pongo mi t-shirt (mi
camiseta) y me visto como trabajador, es otra cosa. La gente cruza
la calle, como indicando que soy un mugriento que no tiene donde vivir...
Y me pasaba más cuando era joven, porque era bastante atlético y llevaba
el pelo largo. Yo creo que asustaba a la gente. Ahora que estoy viejo
y gordo y pelón creo que ya no se asustan tanto... (se ríe).
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