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  Entre dos mundos
Entre dos mundos
  Alrededor de 34% de los niños hispanos vivía en la pobreza en 1998, comparado con 11% entre los niños blancos no latinos.

En 1999 el número de niños hispanos en EEUU (11,1m) superaba al de afro-americanos en 8%.
 
  Vínculos:
 BBC "Entre dos mundos"
 US Census Bureau
 
 
El punto de vista de los más jóvenes

Vivir entre dos mundos es una experiencia común de los hijos de inmigrantes latinoamericanos en Estados Unidos. Los niños latinos constituyen la minoría infantil más importante del país, pero también la que vive en condiciones más precarias. Estos son algunos testimonios.

Me gusta ayudar a mi papá

Diana de la Cruz es una niña campesina de origen mexicano que vive en California.

"Mi papá trabaja en las yardas, limpiando el zacate, las malas yerbas, cortando las ramas de los árboles que ya no sirven. Yo le ayudo a quitar las yerbas del zacate, a juntar lo que queda, y muchas otras cosas. Empecé a los seis años. Mi hermanito también ayuda. Voy a la escuela, que está por la colonia. Queda un poquito lejos de casa."

Como mis hermanos grandes

Samuel, pandillero de Los Ángeles: "nos protegemos los unos a los otros".
Samuel vive en un gueto latino de Los Ángeles. Integra una pandilla.

"Siempre me querían robar, hacer cosas, entonces decidí meterme en una pandilla para tener amigos que me defiendan. Me enseñaron ellos a pelear porque no sabía yo, no me gustaba ver a la gente sangrar. Me enseñaron que es mejor que me lo joda a él que él me joda a mí".

"Los amigos te ayudan; cuando a veces no tienes nada que usar y tu mamá no te quiere dar dinero para comprar, a veces ellos te prestan ropa, te prestan lo que sea, te dan casa, te dan de comer".

"Son como mis hermanos grandes también porque cuando me pasa algo a mí ellos se enojan y van por venganza de mí, y ahí siempre estamos, protegiéndonos los unos a los otros".

Yo no tengo que conocerte para odiarte

Angélica Ramírez nació en EEUU. Sus padres son mexicanos. Vivió los primeros años de su vida en un barrio habitado por personas de origen mexicano, en el este de Los Ángeles, hasta que su familia se trasladó a otro sector en las afueras de la ciudad donde 'parece que era la única hispana'.

"Es posible un futuro mejor".
"Yo me sentía rara, porque no muchos me hablaban en la escuela y no sé si era por el simple hecho de que yo era hispana. Una vez en la mañana íbamos entrando a la escuela y una niña blanca dijo 'uy... mexicanas'. Yo me sentí muy mal, como humillada".

"Lo peor fue cuando alguien me estaba amenazando con una botella de vidrio porque no le caía bien. Y yo le dije, 'si no te conozco, por qué me odias', y él contestó 'yo no tengo que conocerte para odiarte'".

"En la escuela, a veces cuando no te hablan piensas que es mejor ser igual que 'ellos' para que te hablen que ser como eres".

Aprender de los dos mundos

Somos latinos americanizados, porque dominamos el inglés y el español; los ritmos anglosajones y también la salsa, el merengue... lo que sea.
Magic One integra la banda musical Proyecto Uno. Vive en Nueva York.

"Somos latinos americanizados, porque dominamos el inglés y el español; los ritmos anglosajones y también la salsa, el merengue... lo que sea."

"En la casa mi mamá siempre hablaba español, mientras que afuera mi educación fue completamente en inglés. Aprendí de los dos mundos, entonces eso es un beneficio."

Quiero ser maestra

Hijos de jornaleros agrícolas latinos en EE.UU.: infancia entre dos mundos.
Kendra es hija de jornaleros agrícolas de origen mexicano que cada año viajan desde Texas a trabajar en las plantaciones de cebolla de Nueva York.

"A mí me gustaría ser una maestra. Dice mi pá que a lo mejor yo sí lo logro, porque dice que ellos nunca estudiaron, que por eso ahorita están en donde están. Mis padres trabajan muy duro; llegan muy cansados, con mucho sudor, todos sucios".

Llegamos para quedarnos

Patia González integra la Unión de Jóvenes Dominicanos de Nueva York un espacio de realización personal y de inserción social integrado por jóvenes de entre 10 y 17 años.

"La idea de que llegamos para quedarnos nos hace entender más e identificar que hay una necesidad de educación, de conocimiento, de socializarse con las demás personas, con los demás grupos, de llegar a tener cierto poder, cierta representación política, empezando desde abajo".

"Se trata de construir la base de los que serán los futuros representantes de la comunidad".