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Javier Lizarzaburu

 
 
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En el 2000, Estados Unidos vivió el proceso electoral más complejo y sorprendente de los últimos 100 años. Casi todas las predicciones hechas semanas, días y horas antes de los comicios, fueron castillos de naipes que cayeron con facilidad ante la evidencia de una realidad impredecible y volátil.

Pero, al margen de la prolongada incertidumbre sobre los resultados y de la importancia constitucional del proceso en sí, de lo que no cabe duda es de que en el 2000 el electortado de origen hispano decidió hacerse notar. Y lo logró. Pero ... ¿quiénes son los más de 30 millones de "latinos" de Estados Unidos?

Escribe Javier Lizarzaburu, corresponsal de la BBC en Washington.

¿A qué llamamos "latino" entonces? Para empezar muchos piensan que es injusto hablar de los latinos como una masa. Los mexicanos de dos generaciones en Los Ángeles se sienten distintos de los mexicanos que acaban de llegar a Estados Unidos o que no tienen nada que ver con los cubanos de Miami o estos con los puertorriqueños de Nueva York que también llevan 40 años en Estados Unidos.

Una serie de estudios encargados por el partido Demócrata antes de las elecciones coincide con otros sondeos similares cuando se trata definir un perfil de estos ciudadanos. Para un gran porcentaje de ellos, el llamado “sueño americano” consiste, entre otros factores, en:

Que los hijos vayan a la universidad
Comprar una casa
Tener más dinero para compartir con la familia

En cuanto a los temas que tienen prioridad en sus vidas aparecen:

Educación
Seguro médico
Conseguir un trabajo bien pagado

Demografía latina

Las características fundamentales que definen al latino en Estados Unidos -continúa el estudio- es que el núcleo familiar tiene más miembros que el promedio del país (3,6 por hogar frente a 2,6 para no-latinos); y la edad media es de 26,5 años (35,5 para los no-latinos).

A nivel demográfico, el 83% de la población hispana de este país vive en nueve de los estados más grandes. En Nuevo México, cerca del 34% de la población es hispana. En Texas representa cerca del 30%; en California el 31,5% y en Florida el 15,4%. En Nueva York en 14,6% y en Arizona el 22,6%.

Según el Centro de Investigación Tomás Rivera de California, la población latina experimentó un crecimiento dramático en los últimos diez años, especialmente en algunos de los estados más grandes. En la Florida, por ejemplo, esta población aumentó 40% en menos de 10 años. En Arizona, el crecimiento fue de cerca del 50% desde 1990.

En total, esta comunidad representa cerca del 11% de la población total de Estados Unidos.

El peso político de los latinos

Un estudio publicado por NALEO, la Asociación Nacional de Funcionarios Latinos Elegidos y Designados, revela que, a nivel político, la comunidad latina tiene una tendencia opuesta a la del resto de la población: mientras que en Estados Unidos los votantes no-latinos tienden a participar menos en los procesos electorales, la participación electoral de los latinos ha venido creciendo en los últimos 10 años.

El caso más evidente de lo que se considera la madurez del voto latino, apunta el estudio, se dio en las elecciones legislativas de 1998 cuando este sector de la población definió la victoria de varios candidatos de sus propias comunidades.

Esto responde en gran medida, asegura NALEO, a las campañas para estimular el voto y a los esfuerzos de distintas organizaciones para conseguir que más latinos consiguieran la ciudadanía y más de ellos se registraran para votar.

Otra razón para una creciente participación electoral hispana, sobre todo en el estado de California, se explica por la existencia -en su momento- de leyes consideradas anti-inmigrantes, lo cual movilizó a mucha gente a regularizar su situación legal.

No es una fuerza nueva

Pero los latinos no son una fuerza nueva en la política de este país. En 1822, don José Marión Hernández, de la Florida, se convirtió en el primer latino en la Cámara Baja del Congreso. En 1928, Octaviano Larrazolo, de Nuevo México, fue el primer latino en llegar al Senado. Sin embargo, durante los dos gobiernos de Bill Clinton no hubo ninguno en la Cámara Alta.

Según Harry Pachón, presidente del Instituto Tomás Rivera de California, uno de los centros de investigación en temas latinos más importantes del país, es muy difícil describir un perfil latino. "Es una comunidad compleja, porque es liberal en los temas de educación, posesión de armas y seguro de salud, pero conservadora cuando tiene que ver con aborto, cupones de escuela, seguridad social".

Al hablar con Antonio Gonzalez, presidente de SVREP, una organización encargada de estimular el voto latino en Los Ángeles, me dijo que cuando se mira a una agenda latina hay concenso en cuatro puntos: "reforma de la educación, acceso a salud para los pobres, una nueva amnistía para los ilegales y un aumento en el salario mínimo".

Pero esto se podría aplicar a la clase trabajadora de cualquier otro grupo de la sociedad que no sea necesariamente latino. "Es verdad", me dijo, "pero es la clase trabajadora baja donde está la mayoría de los latinos. Entre los pobres de este país, la mayoría son latinos. Son los que tienen menos acceso a salud, son trabajadores indocumentados. Entonces es obvio que la agenda latina sea similar a la de clase trabajadora".

Nueva generación de políticos latinos

Lo que los latinos de California consideran su triunfo político más sólido es haber conseguido llevar una de las suyas a Washington. Hilda Solis, candidata demócrata, quien ganó un escaño para la Cámara de Representantes. La única política entre los 18 nuevos miembros de la cámara baja que es de origen latino.

Según una semblanza hecha por el Washington Post, a Hilda Solís se la considera "parte de una nueva ola de políticos latinos que harán temblar a la vieja guardia: son legisladores jóvenes y agresivos que están decididos a todo...".

La señora Solís, libre de oposición republicana, obtuvo el 80% de los votos en su distrito. Pero al mirar el porcentaje de votos de los otros políticos latinos que fueron reelegidos para la siguiente legislatura, casi todos ganaron por márgenes superiores al 80%.

De los 18 miembros latinos del Congreso, por ejemplo, Luis Gutierrez, de Illinois, obtuvo el 89% del voto; Bob Menéndez, de Nueva Jersey, el 80%; Nydia Velázquez, de Nueva York, el 85%.

Los únicos dos representantes republicanos son de la Florida y ellos fueron reelegidos sin oposición: Lincoln Díaz-Balart e Ileana Ros-Lethinen.

Los legisladores latinos han recibido todo el entusiasmo y energía de sus electores. Si se revisa la lista de ganadores del resto del país, son muy pocos los que ganaron con porcentajes superiores al 60%. Según la prensa, éste es un regalo del que muy pocos políticos se pueden vanagloriar. Será ese mismo electorado el que vuelva a juzgar, en dos años, si sus elegidos cumplieron con las promesas y se merecen otra oportunidad.