Una de las principales preocupaciones ha sido lograr
el acceso irrestricto de los inspectores de Naciones Unidas a los denominados
"palacios presidenciales". En 1998, se identificaron ocho palacios
presidenciales que podrían servir de almacenamiento de armamento
de destrucción masiva. Según Global Security, algunas de
estas instalaciones son enormes e Irak ha construido 50 palacios desde
que acabó la Guerra del Golfo.