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![]() EL PASO PREDILECTO, UN RÍO DE AGUAS NEGRAS Francisco Vázquez Mendoza, de 32 años,
es coordinador de la sección de Opinión de Público
de Guadalajara, un diario del Grupo Milenio. Su reportaje "A la
sombra del pollero" le valió el Premio Nacional de Periodismo
Cultural Fernando Benítez. Aquí publicamos la tercera
parte, inédita, de ese reportaje. Es un río de aguas negras. Huele a mierda. Decirlo es una obviedad, pero olerlo y sentirlo no; por eso, quienes lo usan diariamente le llaman "Conca".
Entonces, ¿por qué es el cruce preferido por varias bandas de traficantes de indocumentados desde al menos hace dos años? ¿Cómo es que por la noche decenas de "pollos" logran pasar por allí a la "tierra de las oportunidades"? No hay que buscar las respuestas en las oficinas oficiales. Se puede pecar de ingenuo o de turista despistado. La mejor opción, y la más refrescante para la mente y la garganta, es caminar hacia la cantina No Se, ubicada a escasos 75 metros de la garita, tomarse una cerveza y esperar a que caiga la tarde. Karina meserea seis días a la semana. Tuvo su segundo hijo hace un par de meses, y de acuerdo con la opinión de dos clientes, el embarazo le sentó de maravilla. "¡Qué guapa quedaste, Karina, como si te hubieras tomado un chocomilk!", le dice uno. La cantina tiene dos mesas de billar y su pista para baile. Otra vez la pregunta. Por un río que pasa por un terreno cercado, donde la Policía Fiscal guarda los autos "chocolates" decomisados, justo a un lado de sus oficinas, ¿cómo se explica que los migrantes lo usen para cruzar la frontera? En la cantina No Se, como era de esperar, nadie sabe nada. Y para exorcizar definitivamente la pregunta se ha escrito en la fachada ocho veces "No se", así, sin acento y con letras cuadradas. Socios por conveniencia "Polleros"
y policías no se quieren, pero se soportan. Conviven. El traficante necesita
del policía para delinquir; el policía necesita del "pollero" para llenar
la cartera. Esta jugosa "colaboración laboral" hace que las delegaciones en Baja California de la PGR y la Federal Preventiva sean las más deseadas. "Qué casualidad, ¿no?", comenta irónica Maricarmen Viera Guerrero, asistente del procurador de Derechos Humanos de BC. El periodista Jesús Blancornelas llegó a Tijuana en 1959, cuando se hacían doce horas en avión desde la ciudad de México. "Hablar de "pollos" y "polleros", aquí, es como hablar de tequila en Guadalajara", resume. Este tema ya no le interesa. Lo suyo es el narcotráfico. "Narcotraficantes y "polleros" conviven, pero no se tocan. Los grandes cárteles intentaron usar a los migrantes en un tiempo; sin embargo, no les funcionó", agrega Blancornelas. Sí hay relación, pero se presenta entre algunos coyotes y pequeños "repartidores de mostaza". Conviven, pero no se tocan. La sentencia de Blancornelas se hace realidad en una zona semidesértica entre Tecate y Mexicali. Una amplia brecha conduce a Jacuma, un rancho fantasma de no más de mil habitantes. La brecha sólo es usada por el grupo Beta, la Federal Preventiva y los militares, porque hay también infinidad de caminos alternos, tantos que aquello es como un laberinto, en el cual por las noches el tráfico es algo regular. Bandas de "polleros" y tiradores de mostaza se ven mas no se tocan; pero a veces se ayudan: cuando se encuentran con la mano hacen la señal de que el camino está limpio. Adelante. "Cuenta los cascarones que nos vamos a encontrar", dice el "Pelos", uno de los "polleros" que hizo de esa frontera su fuente de trabajo. Uno, dos, tres... es difícil no perder la cuenta. Los asaltantes de automóviles también usaron esta zona hace poco tiempo; aquí los desmantelaban. Al final, si tenían tiempo y ánimo, le prendían fuego al cascarón. Es un área caliente, definitivamente, donde no hay detenciones, y eso se explica por la cantidad de dinero que se reparte. "En las penitenciarías sólo hay guías y burreros", afirma el procurador de Derechos Humanos de BC, Raúl Ramírez Baena. Puros delincuentes menores. "Las bandas de "polleros" se mantienen intactas" por el cohecho y la corrupción, concluye. Una explicación simple
Guías y "pollos" caminan junto a decenas de autos "chocolates" decomisados, brincan una barda y se acercan al agua. Un guía reparte bolsas de plástico para que guarden su ropa, pero que también pueden servir de salvavidas. Migrantes, hombres y mujeres, quedan en ropa interior. También les reparten cámaras infladas... y al agua, patos. El río no mide más de ocho metros a lo ancho y poco más de un metro de hondo. En partes el agua parece estar estancada, aunque en otras hay corrientes traicioneras; hay además hoyos y cuevas. Un guía y los "pollos" caminan lentamente, esperan el momento oportuno en que el lente (un hombre con un lente de rayos infrarrojos que mira a través de la oscuridad) y los agentes se descuiden. En ocasiones caminan por el agua uno o dos kilómetros hasta que llegan a unos jarales y se esconden. Es el lugar pactado donde un levantador en auto pasará por ellos. "En el agua te encuentras vidrios, troncos y desechos radiactivos. Yo me tuve que bañar tres veces", cuenta Rosy mientras retira de su boca la hamburguesa en un McDonald's del condado de San Fernando. Vivió el "Conca" en agosto de 2000. Por
el contrario, los que corren con mala suerte serán levantados, pero por
un "migra", quien ante lo oloroso de su carga los llevará como en caravana:
unos delante de la camioneta y otros atrás. Así irán los pollos por las
calles de Caléxico, expuestos a la mirada indiferente o burlona de los
californianos. Los que huelen un poco menos tendrán el privilegio de subir
a la camioneta y escuchar la canción "Tres veces mojado", de Los Tigres
del Norte, a través del estéreo de la Blazer. A los policías mexicanos les dan mordida. Sin embargo, queda la duda del por qué se les van tantos "pollos" a los agentes de la Border Patrol. Como las entrevistas están canceladas desde los atentados del 11 de septiembre, sólo queda reproducir aquí la versión popular: los gringos cierran y abren la llave de la frontera de acuerdo con la cantidad de indocumentados que necesiten por temporada. "La frontera es un río de dinero", concluye el "Fresco", líder de una banda de "polleros". Dinero oloroso como el del "Conca". "La gente dice que nos llevamos millones de dólares, lo que no sabe es que tenemos que repartir parte de las ganancias por el camino". Se democratizan las ganancias. Luego de concluida la jornada laboral, obliga echarse la caminera en el No Se, que cierra a las tres de la mañana. "Karina, ¿cuándo es tu día de descanso?". Haga clic aquí para ver la primera parte de este reportaje. Haga clic aquí para ver la segunda parte de este reportaje. |
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