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![]() LAS FRONTERAS DE LA MIGRACIÓN EN EL SUR DE MÉXICO México
limita al sur con Guatemala y Belice, pero, dada su posición geográfica,
la frontera sur de México constituye la "frontera norte" para los países
centroamericanos. Por su parte, la región del Soconusco, ubicada en el
estado de Chiapas, es el espacio más dinámico de la frontera sur, tanto
por la cantidad de mercancías que se comercian por esta zona como por
la intensa movilidad de personas que allí tiene lugar. El Soconusco es zona de destino de diversos flujos migratorios de origen centroamericano y, al mismo tiempo, principal puerta de entrada al corredor de tránsito de migrantes provenientes de estos mismos países y aun de América del Sur y de otros continentes, como Asia y África, que ingresan a México con el propósito de llegar a Estados Unidos. Este flujo de migración internacional comenzó a hacerse visible en la década de los ochenta, pero en los últimos años ha aumentado su volumen de manera sostenida. La región del Soconusco tiene una economía basada en la producción de cultivos agrícolas comerciales, dentro de los cuales destaca el café. Dicha economía está sustentada, entre otros factores, en el trabajo de la mano de obra temporal proveniente de Guatemala. Durante
casi un siglo, los trabajadores guatemaltecos han contribuido al desarrollo
económico de esta región. Sin embargo, en años
recientes, a este grupo migratorio se han agregado nuevos flujos laborales
procedentes de la región centroamericana, dentro de los cuales
destacan los de las mujeres que se dedican a diversos servicios en los
principales centros urbanos de la región, como las trabajadoras
domésticas guatemaltecas, las trabajadoras comerciales del sexo,
las comerciantes y las empleadas en diversos servicios, así como
los cada vez más numerosos, menores migrantes. Ser extranjero y regularmente indocumentado, convierte al migrante en un sujeto vulnerable, pero esta condición se vuelve más dramática si el migrante es indígena y/o mujer. Esta condición de vulnerabilidad está asociada a la de la impunidad que prevalece en las regiones de cruce y tránsito de migrantes y que aumenta su grado de indefensión y de exposición a situaciones de riesgo. Así, la situación que viven cotidianamente los migrantes se potencia especialmente en las zonas fronterizas, tal como ocurre en la frontera sur de México. De esta manera, la franja costera que atraviesa el estado de Chiapas desde Ciudad Hidalgo hasta el Istmo de Tehuantepec, es de muy alto riesgo y peligro para los migrantes, pues se trata de una región en donde la violencia ejercida en su contra se ha vuelto cotidiana.
Esta mayor presencia de autoridades, igualmente, ha forzado a los migrantes a buscar nuevas rutas para evadir los puntos de Inspección y Control migratorio. Rutas en las cuales son emboscados y asaltados por delincuentes comunes que actúan con extrema violencia. Diversas fuentes de información señalan que aproximadamente la mitad de los atropellos que sufren los migrantes son cometidos por algún representante de la autoridad y la otra mitad por bandas de delincuentes comunes. Los delitos que se cometen con mayor frecuencia son los asaltos, las violaciones, la extorsión y el abuso de autoridad. De esta manera, la violencia fronteriza ha vuelto elástica la frontera y ha convertido a una gran región en un espacio de peligro para los migrantes. Cruzar el Río Suchiate para ingresar a México no ofrece problema para aquellos migrantes que, a cualquier costo, desean llegar a Estados Unidos. En realidad, ésta no es la frontera, las verdaderas fronteras a las que se enfrentan los migrantes centroamericanos y de otros países están a lo largo de todo su trayecto y adquieren múltiples formas y expresiones. |
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