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Sábado, 18.11.2000.
Franco,
ese hombre

Francisco Franco dejó todo "atado y bien
atado". |
Escribe para BBC Mundo la periodista Carmen González.
"El Caudillo es como la reencarnación de la Patria y tiene el poder recibido
de Dios para gobernarnos…."
Con estas palabras describía el Catecismo Patriótico español de 1939 a Francisco
Franco, el hombre que gobernó España durante 37 años, tras asumir el poder
al final de una cruenta guerra civil que dejó más de medio millón de muertos,
miles de exiliados y una sociedad dividida.
El hombre
El segundo hijo de un oficial de la marina afincado en El Ferrol, Galicia,
Franco vino al mundo un 4 de diciembre de 1892 y fue bautizado en la Basílica
de San Francisco como Francisco Hermenegildo Paulino Teódulo Franco Bahamonde.
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| Un
gran amante de la caza. |
Cuando se
analizan los primeros años de su existencia, siempre se recuerdan sus
orígenes humildes, aunque acomodados, y el abandono de la familia por
parte del padre.
Las diversas biografías describen a este "primer Franco" como un joven
tímido, gris y no muy buen estudiante.
Su voz, aflautada, y su apariencia física le valieron el diminutivo de
Paquito, con el que se le conoció durante muchos años, incluso una vez
iniciada su carrera militar. Pero es ahí, en el ejército, donde "Paquito"
descubriría en sí mismo al Generalísimo que llevaba dentro.
El ascenso al poder
Franco entró en la Academia Militar de Toledo en 1907 y se graduó como
teniente segundo en 1910. Marchó después a Marruecos, donde participó
en las sangrientas campañas africanas.
La creación de la Legión Extranjera le dio la oportunidad de convertirse
en comandante a los 30 años y llegar a general a los 34, el más joven
de Europa desde Napoleón Bonaparte.
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Carmen Polo abrió puertas importantes para el Caudillo. |
Para entonces,
pese a que a Franco no se le consideraba el general más brillante de su
generación, la mitología franquista había nacido y, con ella, la figura
del Caudillo, el salvador de España, el defensor de la Cruzada, del Imperio
y de la grandeza de la Madre Patria, apelativos que mantendría hasta el
final de sus días.
Franco
se había casado en 1923 con Carmen Polo, heredera de una influyente familia
de Oviedo, en Asturias, y como, su madre, de ferviente religiosidad.
Con ella, Franco entró en los salones de la aristocracia, con la que más
tarde emparentaría gracias a los matrimonios de su hija y de su nieta
en círculos reales.
La Guerra Civil
El 18 de julio de 1936 Franco se unió al Alzamiento Nacional, iniciado
por el General Sanjurjo y otros militares en distintas partes de España
para acabar con el gobierno del Frente Popular, una coalición de partidos
de izquierda que ganó las elecciones generales de febrero de 1936.
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| La
Guerra Civil española se decidió a su favor. |
Con él,
trajo sus tropas de élite de Marruecos y su experiencia en las batallas
coloniales en el norte de África.
La
prematura muerte de Sanjurjo catapultó definitivamente a Franco a la cumbre.
La guerra civil se decidió en su favor pero para entonces España era un
país quebrado.
La posguerra fue el período de más depresión y represión del nuevo régimen.
Franco siempre dejó en claro que no creía en la reconciliación y persiguió
sistemáticamente a sus adversarios.
La postguerra
En uno de sus más conocidos discursos, aseguró que "los españoles no creen
en las palabras rendición y prisioneros, sino sólo en la victoria y la
muerte".
Miles de exiliados partieron para América Latina; otros, para países europeos
y hasta la Unión Soviética.
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| Franco
con su homólogo dominicano Rafael Leonidas Trujillo |
El régimen
franquista, el gobierno absoluto de Franco durante casi cuatro décadas
de la historia de España, se basaba en la personalidad y la ideología
de su fundador.
Franco odiaba a los comunistas, a los masones y a los liberales y defendía
la fe católica y los valores del Imperio Español por encima de todo. Se
refería a la independencia de las últimas colonias españolas (Cuba, Puerto
Rico y Filipinas) como "el desastre" y relacionaba a la izquierda con
el mismo demonio.
Además, como hombre de armas, creía más en la victoria que en la paz.
Según rezaba el escudo de armas nacional, España era (o debía ser) UNA,
GRANDE Y LIBRE.
Si todos estos adjetivos parecen excesivos, baste echar un vistazo a los
instrumentos de propaganda del régimen de Franco, entre los que se destacan
los llamados Nodos, una primitiva versión de los videos comerciales de
hoy en día, en los que el lenguaje de exaltación de los valores patrios
alcanza niveles que hoy resultan casi cómicos.
El regreso al mundo
España se vio aislada de la comunidad internacional durante más de una
década, y ello propició una economía basada en un sistema corporativista
y autárquico. Sin embargo, la Guerra Fría supuso un balón de oxígeno para
Franco.
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| Franco
presidió el regreso de España al mundo. |
A principios
de los cincuenta, casi simultáneamente, Estados Unidos y la Santa Sede
firmaron acuerdos de cooperación con su gobierno, dándole la legitimidad
internacional que necesitaba.
A ello siguieron la incorporación de España a las Naciones Unidas y el
primer plan de estabilización económica, acordado con el Fondo Monetario
Internacional.
Es entonces cuando Franco renovó su entorno político, sustituyendo a algunos
de los militares, falangistas y tradicionalistas, por jóvenes tecnócratas,
afines al Opus Dei, que encabezaron la reforma económica.
En los sesenta, la ideología del régimen seguía intacta, pero Franco necesitaba
una nueva legitimidad y cierta prosperidad para mantener el control absoluto.
El comienzo del fin
En julio de 1969 se anunció que el príncipe Juan Carlos de Borbón sería
el sucesor de Franco en la jefatura del Estado y un año después se firmó
el primer acuerdo con el Mercado Común Europeo, antecedente de la actual
Unión Europea.
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| Las
esperanzas estaban puestas en el almirante Carrero Blanco. |
A principios
de los setenta, el Caudillo aparecía todavía en el balcón del Palacio
de Oriente, en Madrid, y presidía las paradas militares en las celebraciones
del día de la victoria.
Sin
embargo, el deterioro físico era obvio y empezaba a escucharse lo que
se convertiría en una de las frases más repetidas de la época: "Y después
de Franco… ¿qué?"
Para muchos, la respuesta estaba en el Almirante Luis Carrero
Blanco, su vicepresidente de gobierno en 1969, un hombre a quien Franco
habría confiado la continuidad del régimen tras su muerte.
El comienzo del comienzo
Pero Carrero Blanco cayó víctima de un atentado de la ETA en diciembre
de 1973, dejando abierta la duda de si hubiera sido posible el franquismo
sin Franco.
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| En
capilla ardiente en el palacio del Pardo. |
En los últimos
meses de su vida, Franco hizo honor a su leyenda, respondiendo con condenas
y penas de muerte a la creciente rebeldía de algunos sectores de la sociedad
española.
En
septiembre de 1975 firmó cinco penas de muerte de activistas de izquierda,
que fueron ejecutados el 27 de ese mes. El rechazo internacional fue total.
Franco murió el 20 de noviembre de 1975, tras una prolongada agonía. Un
lloroso presidente del gobierno, Carlos Arias Navarro, anunció a los españoles
la muerte del Caudillo. Dos días después, Juan Carlos fue investido Rey
de España por el Parlamento.
Franco
se jactó de haber dejado todo "atado y bien atado". Sin embargo, 25 años
después de su muerte muchas preguntas siguen sin una respuesta clara porque
sus papeles personales continúan fuera del alcance del Estado español.
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| Si
levantara la cabeza... |
También
sigue sin solucionarse la cuestión de la violencia separatista, considerada
por muchos como otro legado del franquismo.
Sin embargo, en la España de hoy, el fantasma de Franco parece no quitar
el sueño a nadie, porque hace mucho que no se oye en las calles la otra
frase favorita de la transición democrática española: "Si Franco levantara
la cabeza"…
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