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Jueves,
09.11.2000.
¿Caos
electoral o modelo de democracia?
Las elecciones
en EE.UU. han copado los titulares de prensa de todo el mundo. |
Mientras
muchos diarios occidentales critican el caos electoral de estos días
en Estados Unidos, la prensa de muchos países en vías de
desarrollo declara su admiración por lo que llaman "democracia
en acción".
Pero, ¿podría realmente George W. Bush perder el voto popular
en todo el país y a la vez ganar la presidencia?
Aunque se trata de una pregunta difícil, con una carrera electoral
tan cerrada como ésta y muchas incógnitas pendientes, existe
un escenario posible que preocupa a muchos líderes y analistas
políticos.
Por primera vez, todo el mundo parece realmente interesado en los detalles
del conteo de votos que, normalmente, es la parte más aburrida
de cualquier proceso electoral.
Según el sistema estadounidense, cada estado tiene un número
de votos electorales que, en total, suman 538 y estos votos son los que
realmente determinan quien gana la presidencia.
Según las proyecciones realizadas por los medios de comunicación
de EE.UU., el miércoles, el gobernador Bush había ganado
246 votos electorales, mientras el vice-presidente Gore tenía 260,
cerca de los 270 necesarios para asegurar la mayoría en el colegio
electoral que debe elegir al próximo presidente.
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| Los
medios de comunicación se avanzaron a los hechos... |
El voto de
los integrantes del colegio electoral no refleja necesariamente el voto
popular, que el miércoles se inclinaba a favor de Gore.
Entre tanto, el recuento de votos continúa en Florida, el estado
clave en estas elecciones, ya que sus 25 miembros del colegio electoral
decidirán quien será el próximo presidente.
El número de votos de cada estado depende de su población,
aunque no es necesariamente fiel a la proporción.
Por ejemplo, California tiene 54 votos electorales, mientras Delaware
sólo tiene 3, y quien gane en cada estado se queda con todos los
votos. Los otros candidatos se quedan sin ninguno.
Un escenario en el que un candidato gana el voto popular pero pierde la
Casa Blanca podría no ser único en la historia de EE.UU.
Dos veces ha pasado ya que el ganador en votos populares ha perdido en
el colegio electoral.
¿Victoria convincente?
En 1876, el demócrata Samuel Tilden ganó al gobernador republicano
Rutherford Hayes por 51% contra 48%.
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pero luego rectificaron. |
Sin embargo,
gracias al fraude y a una comisión especial, tres estados clave
(Florida, Carolina del Sur y Louisiana) fueron atorgados a Hayes, quien
consiguió 184 votos electorales contra los 85 de Tilden.
Y en 1888, el republicano Benjamin Harrison quedó por detrás
del presidente Grover Cleveland en voto popular por 95.713 papeletas,
pero ganó en suficientes estados grandes para conseguir más
votos electorales.
Sin embargo, un escenario como éste dejaría al presidente
sin parte de la legitimidad que le otorga saberse el preferido por la
mayoría de los votantes.
Además, podría haber presiones para que los miembros de
los colegios electorales estatales cambien su voto a favor del ganador
popular cuando se encuentren en la capital de cada estado.
En la constitución no se pide a los miembros de los colegios electorales
que voten de igual forma que sus conciudadanos el 7 de noviembre y así
ha ocurrido en siete ocasiones en los últimos 52 años.
Pero como los miembros de los colegios electorales son militantes del
partido político ganador en cada estado, es muy difícil
que cambien su voto.
El escenario más probable en estas elecciones es que las victorias
en cada estado se repitan en los colegios electorales, pero al nuevo presidente
se le hará difícil convencer al público estadounidense
de que merece ocupar la Casa Blanca.
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