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Sábado,
04.11.2000.
La
batalla por los estados
Bush tiene una ligera ventaja, pero ¿será
suficiente para tener la cantidad necesaria de electores?. |
Cuando este
martes 7 de noviembre unos 100 millones de estadounidenses vayan a votar,
no emitirán su voto por un candidato favorito.
Votarán por alguien que muy probablemente no saben siquiera quién es.
Herencia de los padres de la patria. Pero, ¿cómo funciona este
sistema?.
Escribe Javier Lizarzaburu, corresponsal de la BBC en Washington.
Los libros de texto en este país dicen que Estados Unidos es una república
y no una democracia.
Con esto se sintetiza un sistema por el cual los votantes no eligen directamente
a su presidente sino a un grupo de individuos, a quienes se les llama
"electores".
Y en
teoría, dicen los expertos, esto podría afectar dramáticamente el resultado
final de un proceso electoral tan apretado como el de este año.
El número clave
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| Los
electores no escogen directamente al presidente. |
Aquí el número
mágico es 270. Para ganar, uno de los candidatos necesita conseguir esa
cantidad de electores en todo el país.
La mitad más uno. El total de electores es 538 y este número se calcula
sobre la base del número total de miembros ante el Congreso: dos por senadores
y uno o más por los representantes ante la Cámara Baja.
Actualmente hay 435 en esta última y 100 en la Cámara Alta. A este total
de 535 se añaden tres electores por la capital, el Distrito de Columbia.
Esto fue diseñado así para favorecer a los estados más pequeños los que,
proporcionalmente, tienen más electores que los grandes.
Pero así y todo, estados como California, con el mayor número de habitantes,
sigue siendo el premio más anhelado.
Sus
54 electores (52 por sus representantes y 2 por los senadores), tienen
una quinta parte del peso político para elegir a un presidente.
Entretanto, una victoria en el estado de Vermont, por ejemplo, le dará
a ese candidato tres electores.
Es por esto que se dice que las elecciones se deciden en California y
los otros grandes estados (Nueva York (33), Texas (32), Florida (25) y
Pensilvania (23).
Todo para el ganador
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| Gore
pelea cabeza a cabeza en algunos estados importantes como California
y Florida. |
Según este
mismo esquema, aquel candidato que obtiene el mayor número de votos en
un estado, obtiene todos los electores de ese lugar.
Aquí no tiene relevancia si esa es una mayoría de uno o un millón. Es
así que cuando una persona deposita su voto, lo hace ya sea por los electores
del partido demócrata o los del republicano.
Estos, a su vez, se comprometen a votar el candidato presidencial de su
partido, pero no están obligados a ello.
De hecho, más de una vez ha pasado lo contrario pero esto nunca ha afectado
el resultado final.
La verdadera elección
Es así que el acto “oficial” de elegir presidente no se realiza hasta
el primer lunes que siga al segundo miércoles de diciembre, que este año
cae el 18, cuando los electores se reúnen en colegios electorales de sus
estados y envían sus votos al Congreso.
Lo que en realidad sucede es que más que votar, ellos ratifican el voto
popular de sus estados.
El origen del sistema
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| Bush
recibirá votos de electores, no de los ciudadanos. |
Esta tradición
nació con el país. Cuando los llamados padres de la patria redactaron
la Constitución de 1787, decidieron que el presidente debería ser elegido
por un grupo de notables.
Se creía que contar con candidatos de varias regiones compitiendo por
sus propios intereses, sólo podía llevar a la corrupción del sistema político.
Pero
eso fue la intención y quedó en el papel. Lo que apuntan los especialistas
es que aunque sea de manera indirecta, la población de este país sí elige
a su presidente.
En caso de empate
También en teoría, si los dos candidatos empatan con 269 votos, la elección
pasa a la Cámara Baja del Congreso (el que también se elegirá este martes
7).
Aquí cada estado tiene un solo voto, pero esta parte del sistema tampoco
está libre de sus complejidades.
Por ejemplo, se espera que el voto de Texas por su gobernador, el republicano
George W. Bush, sea con mayoría absoluta.
Pero
es probable también que mientras el electorado "vota" por él
como presidente, decida votar demócratas para el Congreso.
Entonces, podría darse una situación en la que el representante por Texas
ante el congreso emita su voto por el candidato demócrata.
El pueblo contra los electores
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| Estas
elecciones están muy ajustadas. |
Y es en este
panorama de posibilidades que la votación de este martes podría presentar
un caso poco común: que uno de los candidatos obtenga la mayor cantidad
del voto popular y que el otro obtenga la mayoría de los electores.
Volviendo al caso de Texas y California: si el gobernador Bush gana en
su estado por una mayoría, por ejemplo, de un millón de votos, lo que
él obtiene son los 32 electores que le corresponden.
Si
en California, el vicepresidente Al Gore gana a su rival por una mayoría
de 10 votos, igualmente se hace con los 54 electores.
Esta situación, que cada vez se ve más como una posibilidad, dado el volatil
ambiente electoral de este año, podría dejar en la Casa Blanca a un presidente
cuya legitimidad para gobernar se vería cuestionada por la popularidad
del perdedor.
La última vez que esto sucedió fue en 1888, pero no se cambió el sistema.
Según los especialistas, de repetirse este año, la necesidad sería urgente
para modificarlo y quizás pasar a un sistema de voto directo.
Lo que no se sabe es cómo gobernaría el presidente en ese contexto.
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