Los desplazados colombianos sueñan con regresar a sus fincas y a su tierra; en suma, a su vida. Concretar el retorno es a veces imposible, pero de todas formas se intenta, como lo relata Ana.
Vivíamos de la agricultura, del maíz, algunos teníamos ganado. Otros sembraban plátanos y otros vendían. Madera, muy poquito, y había algo de pesca.
Los paramilitares le dijeron a la gente que después de tres meses iban a poder volver, la gente se dio cuenta de que no era tan fácil regresar y decidió organizarse.
Al tiempo la situación se puso difícil y llegó la organización no gubernamental Justicia y Paz para tratar todo lo que tiene que ver con el retorno.
Organizamos demostraciones de resistencia civil para obtener el retorno a la comunidad. No teníamos ninguna garantía del gobierno.

