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"Estamos esperando el milagro... que se está por dar",
dice Héctor Herrera, obrero metalúrgico y presidente
de la cooperativa SIAM, una de las 80 fábricas recuperadas
por sus trabajadores en la Argentina. Después de la quiebra
o del abandono de sus dueños, estas empresas se reorganizaron
-generalmente como cooperativas- y ya generaron 10 mil nuevos puestos
de trabajo, en un país que sufre un 21,5 por ciento de desempleo.
La fábrica de electrodomésticos SIAM -con su planta
enorme y algo derruida al borde del barrio industrial de Avellaneda-
funciona como metáfora de la Argentina. Pasó del esplendor
de mediados de Siglo XX a la ruina en 1996 y, tras un fallido intento
de cooperativización, a los pocos años estaba de vuelta
en quiebra, sin luz, sin gas, y con una deuda de más de 12
millones de pesos. "Cuando asumí la presidencia, en enero
de 2000, los trabajadores hacía un año que no cobrábamos.
Abrí la caja y encontré, adentro de un sobre, 95 centavos.
Y nada más," rememora Herrera la angustia de esos primeros
tiempos.
Lo primero que hicieron fue instalar una conexión ilegal de
electricidad. Después pidieron ayuda a la central sindical
y reorganizaron la producción. Hoy son 70 trabajadores que
ganan 400 pesos por mes, fabrican 300 cocinas por semana, están
desarrollando otros electrodomésticos y además exportan.
"Vamos luchando, porque del otro lado no hay nada", afirma
Herrera.
En
IMPA (Industria Metalúrgica Plástica Argentina), están
peleando desde hace cuatro años, cuando volvieron a producir
derivados del aluminio. "Cuando empezamos éramos sólo
25 compañeros y ganábamos muy poca plata. Ahora somos
138 y nos llevamos un sueldo digno", cuenta orgulloso Eduardo
Murúa, jefe de asociados, mientras juega con una muestra brillante
de papel de caramelo que, después de la devaluación,
volvió a fabricarse en Argentina.
A la noche, en el predio de IMPA, en Buenos Aires, entre máquinas
aplanadoras de aluminio y hornos de fundición dormidos, se
ponen en escena obras de teatro, se proyecta cine y se exponen obras
de arte. También funciona, durante el día, un centro
de salud que atiende gratis a los vecinos. Como dice Murúa
"Que el espacio esté abierto a la comunidad es una elección
cultural, pero además nos instaló en la opinión
pública e impide que los bancos nos ejecuten las deudas".
La textil Brukman, bajo control obrero desde que los dueños
la abandonaron en diciembre de 2001, también es defendida por
el barrio al que pertenece, Once. Cuando la Justicia ordenó
el desalojo de los trabajadores -en su mayoría mujeres- que
estaban tomando la fábrica, un cacerolazo y un cordón
humano impidieron que se llevara a cabo la medida.
"La policía le pegó a una compañera y a
la hija de seis años", se indigna Celia Martínez,
costurera y miembro de la Comisión Directiva, "Pero nosotros
resistimos y acá estamos". De a poco empezaron a producir
y ahora, los talleres vibran con las máquinas de coser.
"El milagro es convertirse en un paraíso productivo: es
la única salida", explica Herrera. Y cuando los obreros
toman control de su trabajo y las fábricas vuelven a funcionar,
ese milagro parece posible.
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A continuación
presentamos el trabajo de Eugenia y su reacción, al saber que
es la ganadora del concurso "¿Naciste para ser periodista?"
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"Elegí escribir sobre las empresas recuperadas por sus
trabajadores porque creo que esa es "mi Argentina". Un
país de gente que lucha por conservar su trabajo y con él,
la dignidad. A pesar de los problemas, los hombres y mujeres de
IMPA, Brukman y Siam están construyendo una nueva realidad
y eso es admirable.
Hacer la nota, en medio de una de las peores crisis que ha tenido
la Argentina, me llenó de optimismo, y estoy agradecida con
todos los trabajadores que me dieron entrevistas, me acompañaron
a recorrer las fábricas, me dejaron sacar fotos, y me mostraron
orgullosos su proyecto.
Cuando me enteré que el jurado había elegido mi artículo
me puse súper contenta, porque la BBC es un modelo a seguir
para todos los que trabajamos en los medios y me parece emocionante
pasar un mes ahí.
Estudié periodismo en TEA -me recibí en el año
2000- y estoy cursando las últimas materias de Ciencia Política
en la Universidad de Buenos Aires. Además, trabajo en la
producción del programa "La Cornisa", en América
TV y creo que el periodismo, de alguna manera, también puede
ayudar a construir un país mejor.
Tengo 23 años y vivo en el barrio de Belgrano con mi papá
y mi hermana menor, que fueron las primeras personas a las que llamé
para contarles la noticia. Todavía no puedo creer que voy
a tener la oportunidad de conocer la BBC de cerca".
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