En fotos: el misterioso mundo subterráneo de los tepuyes

30 junio 2014 Última actualización: 12:09 GMT

El geólogo Francesco Sauro lleva años explorando las extensas cuevas de estas únicas formaciones en la frontera entre Venezuela y Brasil. Acaba de ganar el Premio Rolex que le permitirá continuar sus investigaciones.
Los tepuyes en la frontera entre Venezuela y Brasil
Francesco Sauro exploró los tepuyes en la frontera entre Venezuela y Brasil por primera vez en 2009. "Es un lugar único en el mundo por los paisajes, la morfología. Todos los que tienen la suerte de verlos tiene una experiencia increíble", dijo a BBC Mundo.
Francesco Sauro
Francesco es miembro de un grupo de exploración geográfica internacional llamado La Venta, de investigadores venezolanos, brasileños e italianos, con los que ha descubierto extensas cuevas subterráneas en los tepuyes, nuevas especies animales y nuevos minerales. Francesco acaba de ganar el Premio Rolex de la Royal Society que le permitirá continuar con sus investigaciones. "Todavía sabemos muy poco. Tenemos mucho que explorar y estudiar. Este es un proceso que continuará hacia el futuro", asegura.
Paisaje nublado en los tepuyes
La logística para explorar las cuevas es muy complicada y riesgosa, advierte Francesco Sauro. "Se usan helicópteros pero no se puede llegar solo por arriba, hay que escalar y es difícil llevar todo el equipo así. Se encuentra la entrada de la cueva y luego se explora. Hay muy poco tiempo a disposición para la investigación científica".
Entrada en la caverna
En el equipo hay gente con mucha experiencia de rappel, de escalar, y tenemos un código de seguridad muy estricto. Bajamos cuevas por las paredes de las montañas de 200, 300 y hasta 400 metros, poniendo anclajes. Se pueden caer las rocas. Otro riesgo son las crecidas de los ríos", relató el espeleólogo.
Cueva interior
Uno de los atractivos de la exploración de estas cuevas es que son sitios muy misteriosos. "Están completamente oscuras y sólo tu luz te ilumina, así que la visual es muy personal", explica Sauro. "También está la idea de ir donde nadie ha ido y, sobre todo, de encontrar algo inesperado. En los tepuyes esta sensación es mucho más fuerte."
Cueva interior
Estas no son como las cuevas en otras partes del mundo, no están compuestas de caliza como en México y otros lugares. Son de un compuesto de roca mucho más diversa y antigua, creada hace 1.800 millones de años. No son las tradicionales estalagmitas y estalactitas. Las formaciones son completamente diferentes. "Es todo un mundo nuevo que hay que ir descubriendo lentamente y estudiarlo", dijo Francesco Sauro.
Estromatolitos de opal
Unas de las formaciones más curiosas son las de óxido de silicio, hechas por microorganismos (probablemente bacterias) que construyen estromatolitos muy antiguos. Estos son estromatolitos de opal cuya antigüedad ha sido datada por el metodo de radiocronología U-Th a 350.000 años.
Bioespeleotemas de silicio amorfos
También hay formaciones de "bioespeleotemas" de silicio amorfas que bajan como serpientes desde el techo, como esta en la cueva Imawarí Yeuta. El agua del río abajo es roja por la presencia de ácidos orgánicos.
Aguas violetas
"Imagínate encontrar una fosa de agua de azul eléctrico causado por las bacterias que viven allí", expresó entusiasmado Francesco Sauro a BBC Mundo. "Hay minerales luminiscentes a la luz ultravioleta".
Cueva bajo los tepuyes
Las cuevas están relacionadas con el mundo exterior en el sentido que son testigo de lo que fueron las condiciones en el pasado. Son un ecosistema único que tiene que ser protegido. "Tenemos un protocolo de protección muy estricto. Nos descontaminamos antes de entrar a los tepuy y no dejamos nada atrás, ni basura ni desechos humanos. Todo se trae de la montaña", aseguró Sauro.
Francesco Sauro en el laboratorio
Parte de la aventura también es la ciencia, a la que se le dedica buen tiempo analizando la información química sobre los minerales y la microbiología. "Descubrimos un nuevo mineral, un sulfato fosfato de aluminio que es muy interesante. También encontramos otros minerales muy raros como la sanjuanita que solo se ha visto en Argentina y existe una muestra muy pequeña en el museo Smithsonian. Allá hay mucho".