En fotos: Octavio Paz, cien años del más grande y polémico

31 marzo 2014 Última actualización: 10:43 GMT

Se cumple un siglo del nacimiento del único premio Nobel de Literatura mexicano. Poeta, ensayista y polemista formidable, Octavio Paz moldeó la cultura de su tiempo en su país. Repaso a su vida.
Desde muy joven, Octavio Paz (tercero de izq. a der.) supo que la literatura -en especial la poesía- era su vocación y empezó a cultivarla con asiduidad. En su juventud fue un entusiasta militante de izquierda. Con su primera esposa, la también escritora Elena Garro (segunda de izq. a der.), viajó a España en plena Guerra Civil a apoyar a la República. Después se alejaría de sus posturas de izquierda y se inclinaría por el liberalismo. (Foto: cortesía de Julio Estrada)
Octavio Paz Lozano nació en el poblado de Mixcoac -ahora absorbido por Ciudad de México- el 31 de marzo de 1914. Su abuelo Ireneo -novelista popular y director de periódicos- fue una temprana influencia. Su padre, también llamado Octavio, fue secretario de Emiliano Zapata. En la foto, la casa donde nació el poeta. (Foto: cortesía de Revista Chilango)
A pesar de que la poesía era su favorita, Octavio Paz se dio a conocer con su pimer libro de ensayos "El Laberinto de la Soledad", en el que explora el ser mexicano. Lo escribió en París, donde trabajaba en la embajada de su país. En la foto, primera edición de su afamado libro.
Varios encuentros fueron vitales en la vida de Octavio Paz. Uno de ellos fue con India, el país donde fue embajador entre 1963 y 1968 (renunció ese año como protesta por la matanza de estudiantes de Tlatelolco). Sobre esta nación son sus libros "El mono gramático" -poema en prosa- y "Vislumbres de la India", el último que publicó en vida. (Foto: Octavio Paz en India)
Durante toda su vida, Paz fue un asiduo fundador y director de revistas. La primera fue Barandal. Le siguieron Vuelta y Plural. Desde ellas divulgó la literatura internacional y participó en encendidas polémicas, como sus tempranas críticas al sistema soviético.
Otro de los encuentros decisivos de Paz fue con la artista francesa Maria José Tramini. La había conocido en París y se reencontraron en India. Nunca más se volvieron a separar. A ella le dedicó múltiples poemas.
Aunque por edad no formó parte del llamado "Boom", Paz mantuvo una cordial relación con la mayoría de los grandes escritores latinoamericanos, incluidos aquellos que no compartían su visión política, como Pablo Neruda -con quien tuvo una accidentada amistad- y Julio Cortázar. (Foto: cortesía de la Biblioteca Julio Cortázar)
Octavio Paz fue una presencia activa en la vida cultural de México, donde, además de las revistas que dirigió, hizo televisión, organizó conferencias y debates. En la foto, Paz con Carlos Monsiváis, otro destacado intelectual de México. (Foto: cortesía del Museo del Estanquillo)
En 1990, año en que esta foto fue tomada, Octavio Paz recibió el premio Nobel de Literatura. Veía coronada así una vida dedicada a la poesía, el ensayo y la traducción. (Foto: Getty Images)
Además de La India, Paz tuvo grandes vínculos culturales y vitales con Japón y Francia. En esta foto de 1995 se le ve en animada conversación con el novelista Claude Simon, Premio Nobel francés. A su muerte, en 1998, Octavio Paz era considerado uno de los más grandes hombres de letras de toda la historia de México. (Foto Getty Images).
Cuando se cumplen cien años de su nacimiento, los homenajes a Octavio Paz en su país han menudeado. Reedición de sus obras, múltiples estudios críticos y culturales, conferencias y seminarios. Incluso la revista Proceso, situada en una orilla ideológica diferente a la suya, le consagró una edición especial.
El gobierno mexicano también ha participado activamente de los homenajes. Entre ellos, una emisión especial de billetes de lotería con su rostro.
Octavio Paz, al final de su vida, era visto por muchos de sus críticos como un "hombre del aparato", cercano al PRI. El partido, de regreso en el poder, ciertamente lo percibe así. Sin embargo, la obra de Paz contiene suficientes ejemplos de lucidez y disidencia como para que sea reevaluado como lo que es: un autor inteligentísimo, sensible, incómodo y que no cesa de sorprender. En la imagen, sesión solemne en el congreso dedicada a Octavio Paz. (Foto: periódico Milenio). (Textos: Juan Carlos Pérez Salazar)