En fotos: la expedición en balsa más larga de la historia

18 enero 2014 Última actualización: 12:01 GMT

Para demostrar que en tiempos antiguos se podía cruzar el Océano Pacífico, un grupo de hombres se embarcó en una aventura en 1973 que los llevó de Ecuador a Australia. Con sus fotos y palabras, dos protagonistas recuerdan.
Balsa en el mar. Cortesía de Mike Fitzgibbons
En 1973 un grupo de hombres cruzó el Océano Pacífico en balsas en la que es la expedición más larga de este tipo de la historia. Más de 15.000 kilometros desde Sudamérica hasta Australia, para probar que las antiguas civilizaciones podrían haber sido capaces de viajar entre los dos continentes. Estas son algunas fotos de su odisea.
Tres balsas en tierra. Cortesía de Mike Fitzgibbons
Los 12 expedicionarios costruyeron tres balsas en Ecuador, lugar donde originó el viaje, usando madera de balsa y bambú para las cabinas.
Hombres cortando troncos. Cortesía de Mike Fitzgibbons
Los troncos fueron cortados durante la fase de luna llena, cuando el contenido de salvia es más alto, para incrementar la flotabilidad de la madera.
Cortesía de Mike Fitzgibbons
"Parecíamos hombres primitivos, con pelo largo, barbas pobladas y ropas harapientas", le dice Mike Fitzgibbons uno de los miembros de la expedición, a la BBC.
Mike Fitzgibbons cocinando. Cortesía de Mike Fitzgibbons
La rutina diaria consistía en pescar, cocinar y conseguir agua de lluvia para beber. También llevaban consigo alguna botella de champán para celebrar los cumpleaños.
Cortesía de Mike Fitzgibbons
Cuando necesitaba un rato solo, Fitzgibbons se "ponía a trabajar... aunque teníamos un fin común, eramos individuos con ciertas necesidades o egos".
Un trozo de vela visible entre las olas. Cortesía de Mike Fitzgibbons
"Durante las tormentas perdíamos de vista a las otras balsas oculatas por las olas. El viento golpeando las velas y las olas gigantes eran aterradoras" dice Gabriel Salas, otro de los miembros de la expedición.
Balsas en el mar. Cortesía de Mike Fitzgibbons
Durante las noches de calma, el mar era como un espejo "reflejando las estrellas tan bien que te sentías como si estuvieras flotando en el espacio, rodeado de estrellas por todas partes", recuerda Salas.
Dos gatos en la balsa. Cortesía de Mike Fitzgibbons
Tres gatos y dos monos viajaron con la tripulación para servir de distracción. "Los gatos eran muy divertidos y nos hacían réir todo el rato -dice Fitzgibbons- pero uno de los monos era un diablo y tiraba todo por la borda, desde el azúcar hasta los cigarrillos de alguno de nosotros".
Cortesía de Mike Fitzgibbons
La expedición fue idea del explotador español Vital Alsar (en la foto). "La presencia de Vital lo permeaba todo. No era un motivador nato sino que su espíritu se metía en ti y tu te convertías en parte de su sueño", dice Fitzgibbons.
Tres miembros de la expedición en una de las cabinas.Cortesía de Mike Fitzgibbons
"Cuanto más nos acercábamos a Australia, más tristes nos poníamos. Nadie quería volver a la rutina de sus trabajos soportando jefes antipáticos, yendo a la oficina cada día, siempre con estrés. La verdad es que ninguno de nosotros queríamos llegar a puerto", dice Salas.
Vista desde una de las balsas. Cortesía de Mike Fitzgibbons
El viaje duró tres meses y acabó en una pequeña isla en Nuevo Gales del Sur. Hoy en día Salas está retirado y divide su tiempo entre España y Australia. Fitzgibbons trabaja como conductor de vehículos en una compañia de Nueva Jersey. Sus testimonios fueron recojidos por Claire Bowes para el programa Testigos de BBC World Service.