-
"Todo comenzó cuando uno de mis alumnos me comentó que tenía una calabaza enorme en su casa. Le pedí que la trajera para esculpirla. El resultado final fue mucho más bonito de lo que me imaginé. Fue así como todos los alumnos comenzaron a traer sus propias calabazas. De esa manera empecé a practicar, indicó el artista (Foto: Caters).
-
El paso siguiente fue transformar el pasatiempo en una expresión artística profesional. Inicialmente, Villafane comenzó a esculpir calabazas para hoteles y restaurantes. Posteriormente, fue contratado como escultor por las empresas de entretenimiento D.C y Marvel Comics. Actualmente, junto a su amigo Andy Bergholtz, es socio de los estudios Villafane. La empresa también promueve eventos relacionados con esa manifestación artística y tutoriales en DVDs (Foto: Caters).
-
Lo más importante –indica Villafane- es encontrar la calabaza perfecta. En general, entre cincuenta calabazas, una resulta ser la ideal para los fines artísticos. Se busca que sea pesada porque su cáscara es gruesa y, por ende, perfecta para que su superficie pueda ser esculpida con un efecto de tercera dimensión (Foto: Caters).
-
Utilizando como herramienta un instrumento parecido a un rallador, Villafane empieza definiendo las áreas de los ojos y de la boca. Siempre deja espacio para la nariz, que se convierte en uno de los elementos más importantes de sus esculturas. Poco a poco, el rostro esculpido empieza a adquirir personalidad propia y rasgos muy marcados (Foto: Caters).
































