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Según le explica a BBC Mundo la curadora del museo, Miren Arzalluz (en la foto junto a la reina Sofía el día de la inauguración), aunque se considera al británico Charles Frederick Worth como el padre de la alta costura, sus contemporáneos y colegas de profesión han dicho que Balenciaga elevó la costura a la máxima perfección y que nadie ha sido capaz de superarle desde su desaparición.
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El estilo del modisto "es eminentemente elegante y combina sobriedad y audacia". Para Arzalluz, autora del libro "Cristóbal Balenciaga, la forja del Maestro", el creador no tenía una figura única en mente e intentaba embellecer a todo tipo de mujeres: altas, bajas, delgadas o más voluptuosas, jóvenes o maduras. "En todo caso, su sentido de la elegancia estaba reñido con la idea de una mujer constreñida, encorsetada, privada de moverse con libertad".
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"Con los tejidos, nosotros hacemos lo que podemos. Balenciaga hace lo que quiere, dijo sobre él Christian Dior. El museo consta de dos volúmenes: este moderno edificio y el Palacio Aldamar, edificio monumental del siglo XIX, la residencia veraniega de los Marqueses de Casa Torres y uno de los primeros enclaves en los que un jovencísimo y humilde Balenciaga comenzó a adentrarse en el mundo de la costura.
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En 1917, con solo 22 años, Balenciaga abrió su primer establecimiento en San Sebastián. La Guerra Civil Española lo obligó a bajar la persiana de sus establecimientos y emigrar a la meca de la moda, París. Coco Chanel lo definió como el único auténtico couturier (modisto) ya que, a diferencia de sus contemporáneos, era capaz de diseñar, cortar, montar y coser un vestido de principio a fin.
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Para Arzalluz, la aportación de Balenciaga a la moda sigue hoy tan vigente como en su propia época y algunas de sus creaciones más revolucionarias siguen influyendo en diseñadores contemporáneos. "Siluetas introducidas por Balenciaga durante los años '50 y '60, como el vestido saco, el baby-doll, el look semi entallado, etc., están muy presentes en las pasarelas del siglo XXI, así como sus logros técnicos y su característico estilo".
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Tratándose de uno de los más destacados modistos de alta costura de París, Balenciaga vistió a lo más granado de la realeza y aristocracia europeas, así como a la élite cultural, política y económica internacional. El museo custodia modelos de algunas de sus más famosas clientas, como la reina Fabiola de Bélgica, cuyo vestido de novia se exhibe aquí.
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