La ONU quiere que migrantes centroamericanos sean considerados refugiados

  • 8 julio 2014
Menores indocumentados en EE.UU.
Desde octubre más de 52.000 niños han sido detenidos en la frontera de EE.UU.

Funcionarios de la Organización de Naciones Unidas están realizando gestiones para que a los centroamericanos que huyen hacia Estados Unidos se les de el estatus de refugiados desplazados por un conflicto armado.

Según informan las agencias de noticias, miembros de la Oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (Acnur) esperan lograr un acuerdo regional sobre este asunto el jueves, cuando funcionarios de inmigración y de los ministerios del interior de EE.UU., México y Centroamérica se reúnan en Nicaragua.

El grupo debatirá si se modifica una resolución de la ONU sobre las obligaciones de las naciones para con los refugiados, que tienen 30 años de antigüedad.

En los últimos meses, EE.UU. ha registrado un dramático aumento en la cantidad de migrantes centroamericanos que cruzan a su territorio.

Desde octubre pasado, más de 52.000 niños no acompañados han sido detenidos en la frontera sur estadounidense.

Este lunes, el gobierno del presidente Barack Obama se dispone a pedir al Congreso de su país US$3.700 millones adicionales para hacer frente a la llegada masiva de menores centroamericanos.

Según destaca desde California el periodista de BBC Mundo Jaime González, esta oleada migratoria, que fue descrita hace unos días por Obama como una "crisis humanitaria", ha pillado desprevenidas a las autoridades, que han tenido que improvisar la apertura de decenas de centros de acogida para procesar y albergar a los menores.

Los líderes del Partido Republicano se han apresurado a culpar de esta situación a las políticas migratorias de la administración de Obama, pese a que el mandatario estadounidense ha deportado a más inmigrantes que cualquiera de sus predecesores en el cargo.

Desde la Casa Blanca se defienden asegurando que el espectacular incremento en el número de niños y madres con hijos pequeños que están llegando a la frontera está relacionado con un deterioro de las condiciones económicas y de seguridad en lugares como Guatemala, Honduras y El Salvador, principales países de origen de los menores.