Con escasa participación, Egipto aprueba su nueva Constitución

  • 18 enero 2014

El 98,1% de los votantes aprobó la nueva Constitución de Egipto en el referendo celebrado los pasados 14 y 15 de enero de 2014, en el que la participación fue del 38,6%, según los resultados que se conocieron este sábado.

El presidente de la comisión electoral, Nabil Salib, dijo que unos 20 millones y medio de egipcios, de los casi 53 millones llamados a las urnas, sufragaron en el plebiscito.

La nueva constitución reemplazará a la actual Carta Magna redactada durante el gobierno del presidente Mohamed Morsi, en diciembre de 2012, y aprobada por el 64% de los egipcios en una consulta popular que no superó el 37% de asistencia a las urnas.

Morsi, que en la actualidad está preso, fue destituido por los militares en julio de 2013.

Los promotores de este referendo esperaban que la consulta sirviera como un voto de apoyo para el ejército y para legitimar la destitución del expresidente, el primero elegido democráticamente en Egipto.

Bajo el texto constitucional impulsado por el gobierno respaldado por los militares, el Islam seguirá siendo "la religión del Estado" y los "principios de la Sharia" continuarán siendo "la principal fuente de legislación".

Sin embargo, los partidos no podrán ser "formados sobre la base de religión, género, raza o geografía" (la Constitución anterior decía solamente que los partidos no podrían "discriminar" con base en la religión).

Además, durante los dos primeros períodos presidenciales tras la ratificación de la Constitución, el Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas (SCAF), órgano de gobierno de los oficiales de alto rango en el Ejército, aprobará el nombramiento del ministro de Defensa.

Este artículo, que no tiene equivalente en la Constitución de 2012, implica que el presidente no podrá decidir libremente sobre la elección del ministro de Defensa.

Además, un artículo ampliado sobre los tribunales militares especifica que los civiles pueden ser juzgados en ellos por "ataques directos" a instalaciones, personal, equipo, documentos o fondos militares.

Por primera vez, el Parlamento tiene la facultad de remover a un presidente electo y procesarlo.